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Juliana Barrientos (107)

Juliana Barrientos Gaidrikh, nacida el 10 de marzo de 1997 en Cochabamba, Bolivia, es una destacada reina de belleza y modelo, reconocida por su reciente éxito como Miss Bolivia 2024 y su participación en el certamen Miss Universo 2024. Desde pequeña, Juliana ha demostrado ser una persona multifacética: es bioquímica, políglota y pianista. Sus vestidos y su empatía con la gente marcaron tendencia.

Juliana comenzó su carrera en el mundo de los concursos de belleza al ser coronada Miss Cochabamba 2024 el 26 de enero de ese año. Posteriormente, representó a su ciudad natal en el certamen nacional Miss Bolivia, donde se destacó entre 26 candidatas y ganó el título de Miss Bolivia Universo 2024. En el Miss Universo 2024, realizado en México, logró ubicarse entre las semifinalistas, alcanzando el Top 12 y recibiendo el premio "La Voz de Oro" por su proyecto social.

La cochabambina aceptó conversar con Boliviana, la revista a bordo de BoA, y dijo que representar a Bolivia fue el honor más grande de su vida. “Significó mostrar al mundo la esencia de mi país: nuestras raíces, nuestra fuerza, nuestra pasión”.

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- BOL: ¿Cómo te sentiste al convertirte en la primera Miss Bolivia en llegar al Top 12 de Miss Universo después de 18 años que una boliviana no llegaba a esa fase de clasificación?

- JB: No hay palabras que puedan encapsular lo que sentí en ese momento. Saber que hice historia para mi país me llenó de un orgullo tan profundo que las lágrimas no pudieron contenerse. Fue como llevar conmigo el corazón de cada boliviano, cada esperanza y cada sueño. Sentí que, de alguna manera, todos estábamos ahí, gritando al unísono que Bolivia merece ser vista y reconocida. Después de 18 años, demostrar que podemos llegar lejos me recordó que con actitud siempre positiva, todo va a ser posible.

- BOL: ¿Qué significado tuvo para ti representar a Bolivia en un escenario global y llegar a un nivel destacado?

- JB: Representar a Bolivia fue el honor más grande de mi vida. Significó mostrar al mundo la esencia de mi país: nuestras raíces, nuestra fuerza, nuestra pasión. Llevar mi cultura, mi historia y mi identidad a un escenario global me dio el sentido de ser un puente entre nuestras tradiciones y el mundo. Llegar tan lejos no fue solo un logro personal, sino un tributo a todos los que soñamos con ver a Bolivia brillar.

- BOL: ¿Cuál fue el momento más emocionante durante tu participación en Miss Universo?

- JB: El momento más emocionante fue sin duda escuchar mi nombre cuando anunciaron el Top 12. En ese instante, todos los sacrificios, las horas de trabajo y todo el esfuerzo que hay detrás de una preparación se tradujo en pura emoción. Sentí que mi corazón latía al ritmo de los millones de bolivianos que me apoyaban. Era como si todo lo que había soñado se materializara en un solo instante.

- BOL: ¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentaste durante la competencia?

- JB: La competencia fue un reto constante, tanto físico como emocional. Las horas de preparación, las expectativas, y la presión de representar dignamente a mi país fueron grandes desafíos. También hubo momentos de soledad y de cuestionamientos internos, pero cada uno de ellos me fortaleció. Aprendí a confiar en mí misma, a sostenerme en mis raíces y a no dejarme vencer por el miedo.

- BOL: ¿Cómo manejaste la presión de representar a un país con una rica cultura y historia?

- JB: Honrando mis raíces. Sentí cada momento como una responsabilidad, pero también como un regalo. Cada paso en el escenario fue una danza de respeto hacia mi tierra, hacia mis ancestros y mi gente. La presión existió, pero la convertí en fuerza, en pasión por mostrar quiénes somos y por qué Bolivia es especial, como siempre lo dije quise mostrar al universo de que estamos hechos los bolivianos.

- BOL: ¿Qué habilidades o estrategias te permitieron destacarte entre las demás candidatas?

- JB: Más allá de la preparación técnica y física, creo que ser auténtica fue lo que me permitió destacar. Llevé cada sonrisa, cada palabra y cada paso con sinceridad, mostrando quién soy y de dónde vengo. También utilicé mis habilidades como profesional y mi compromiso con el cambio social, demostrando que una Miss puede ser belleza y propósito.

- BOL: Algo muy importante es haber ganado un premio por tu proyecto social, el esmalte contra la violencia, ¿cómo crees que influirá este logro en las futuras generaciones de mujeres bolivianas?

- JB: Este logro es una semilla de esperanza. Espero que inspire a muchas mujeres a creer en sus proyectos, a saber que sus ideas pueden cambiar vidas. Quiero que vean que cada esfuerzo por protegernos y cuidar unas de otras vale la pena. Este premio muestra que las mujeres bolivianas no solo soñamos sino que también actuamos, creamos, protegemos y luchamos por un futuro mejor. –

-BOL: ¿Qué mensaje quieres transmitir a las jóvenes bolivianas que sueñan con participar en con-cursos de belleza?

- JB: Sueñen sin límites, porque los límites solo existen en nuestras mentes. Ser Miss es mucho más que una corona; es una plataforma para crecer, para empoderar, para representar. No se trata de ser perfectas, sino de ser valientes, auténticas y comprometidas con sus sueños. Si yo pude, ustedes también pueden.

- BOL: ¿Qué proyectos o iniciativas tienes planeadas para seguir promoviendo la cultura y valores bolivianos?

- JB: Mi compromiso sigue firme con mi proyecto social, el esmalte detector de sustancias, que busca proteger y empoderar a las mujeres frente a la violencia. Planeo expandirlo, alcanzar más comunidades y trabajar para que su impacto sea aún mayor en el ámbito nacional e internacional. Además, deseo seguir innovando desde mi profesión como bioquímica y farmacóloga, desarrollando soluciones que no solo promuevan la salud y el bienestar, sino que también generen cambios reales en la vida de las personas. Quiero continuar creando e impulsando iniciativas que integren la ciencia y la cultura para mostrar al mundo el valor y el ingenio boliviano.

DATOS RELEVANTES

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Juliana Barrientos Gaidrikh, nacida en Cochabamba, Bolivia, de madre ucraniana y padre boliviano, ha experimentado una influencia significativa de su origen ucraniano en su vida y carrera.

Diversidad Cultural: Desde pequeña, Juliana creció en un entorno que combinaba dos ricas culturas. Esta mezcla le permitió aprender cinco idiomas y desarrollar una mentalidad inclusiva y respetuosa hacia otras culturas. La educación que recibió en Ucrania durante su infancia también le proporcionó una base sólida en valores culturales y sociales.

Música como Conexión: La música ha sido una parte integral de su vida, gracias a la influencia de su madre, quien es pianista. Juliana ha encontrado en el piano no solo una forma de expresión artística, sino también un medio para conectarse con sus emociones y transmitir mensajes positivos a través de su arte. Ella menciona que la música es una fuente de inspiración que le ayuda a comunicarse con el público y a abordar temas importantes.

Proyectos Sociales: Su compromiso con causas sociales se ha visto potenciado por sus experiencias personales y familiares relacionadas con la guerra en Ucrania. Juliana ha utilizado su plataforma como Miss Bolivia para abogar por la diversidad sexual, la salud mental y el medio ambiente. Su proyecto "EcoBurbujas", que busca reciclar aceite usado para crear jabones ecológicos y generar empleo para mujeres vulnerables, refleja su deseo de hacer un impacto positivo en la comunidad.

Personajes

Fran Aliss

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El cantautor cochabambino revoluciona la escena con "Ya no tengo tiempo", un tema que se ha vuelto viral, y proyecta la exportación de la música boliviana

El sonido de la música independiente en Bolivia se está reescribiendo con fuerza, y Fran Aliss (FA) se ha consolidado como uno de sus protagonistas principales.

Con una propuesta que equilibra la frescura del indie pop y honestidad lírica, el cantautor cochabambino ha logrado conectar con una generación que busca autenticidad en cada acorde. Sus canciones ya no solo resuenan en los auriculares locales, sino que empiezan a trazar una ruta internacional que rompe los esquemas tradicionales.

Su más reciente lanzamiento, "Ya no tengo tiempo", se ha convertido rápidamente en un fenómeno tanto en plataformas de streaming como en tendencias virales de redes sociales. En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), Aliss desglosa el proceso detrás de su nuevo éxito y las ambiciosas metas que guían su camino este 2026.

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- BOL: ¿Cómo nace tu nueva canción "Ya no tengo tiempo"?

- FA: Un día me levanté y tenía la melodía de la intro en bucle en mi mente. Le puse acordes y ritmo ese mismo día. Se podría decir que la idea vino a mí, yo solo tuve que ejecutarla. La letra nace de la frase ‘ya no tengo tiempo’, que era una frase que escribí porque quedaba bien con la melodía, luego fue que le di el sentido a la temática en la canción completa.

- BOL: La letra dice con mucha fuerza "ya no tengo tiempo, ya no tengo energía". ¿Por qué decidiste cantarle a ese punto de quiebre en las relaciones?

- FA: Decidí cantarle a esto porque es algo que me sucedió y que nunca había escuchado en una canción antes. Era algo que tenía guardado en mí hace tiempo y recién tuve la claridad mental para poder hacerlo bien.

- BOL: ¿Cómo fue el proceso en el estudio para lograr ese sonido pop e indie tan limpio?

- FA: La canción fue producida en el estudio de la Boliganga, con una guitarra de cuerdas nailon súper antigua (o como yo le digo, guitarra de guerra). Para lograr esta canción me basé en experiencias pasadas de canciones mías que ya habían funcionado bien, en este caso específico la canción ‘Bajo presión’ fue mi referencia sonora. Además, la canción suena así de limpia y compacta gracias al gran trabajo de mezcla del productor de la casa, Jan-Ivo Söchtig.

- BOL: ¿Qué tal ha sido la respuesta de tus seguidores con el estreno del videoclip?

- FA: Tremenda, el video hizo gran trabajo en YouTube y TikTok también. Hemos recibido miles de comentarios apoyando, y la verdad que es un sentimiento muy lindo. El trabajo que hicimos junto a los chicos de ABF (la productora del videoclip) fue genial. Estoy muy agradecido con el público por todo.

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- BOL: La canción ha recibido mucho apoyo en las redes. En TikTok incluso hubo trends. ¿Qué te pareció esa reacción?

- FA: Es la reacción soñada de cualquier artista emergente, decenas de miles de posts usando la canción. Es increíble cómo TikTok mueve tanta gente. TikTok es una parte central de la difusión de la música, es algo a lo que le dedicamos tiempo y pensamiento estratégico. Ver que todo ha resultado así es increíble. Es muy interesante cómo una red social puede cambiar tu vida.

- BOL: En tus últimos proyectos visuales muestras una Cochabamba muy moderna y vanguardista. ¿Qué tan importante es para ti exportar esa imagen de la ciudad?

- FA: Cochabamba es un lugar muy especial para mí, y siento que hay cosas de nuestra cultura que no son tomadas en cuenta al momento de difundir la región. Cochabamba es mucho más que solamente buena gastronomía, Cochabamba es una capital del movimiento artístico como lo es del entretenimiento.

Hay mucho estilo bohemio y mucha mística de la cual no se habla. También somos una ciudad bien cuidada. Es un lugar que merece difusión y por eso aprovecho de hacerlo cuando tengo la oportunidad.

- BOL: Has mencionado antes tus ganas de experimentar con ritmos bolivianos como el taquirari o el caporal. ¿Ya se viene algo de esa fusión en tus próximas canciones?

- FA: He estado estudiando la música boliviana y tengo muchas ganas de jugar con esos ritmos tan geniales y únicos. Ya tengo un par de maquetas con ritmos bolivianos, pero probablemente no vean la luz hasta los últimos meses de este año.

- BOL: Este año has estado muy activo lanzando sencillos como "Siempre", "Solo para verte" y ahora este estreno. ¿Se viene un álbum completo o un EP para los próximos meses?

- FA: Este año pienso enfocarme en sencillos, una vez me encuentre consolidado, me encierro en el estudio a producir el álbum. Para mí un álbum es un proyecto serio, y debe ser algo que se hace muy meticulosamente. Probablemente el próximo año salga con un álbum, mi idea es que ese álbum deje una huella en nuestra cultura.

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- BOL: Hace poco comentaste en tus redes que extrañas los escenarios. ¿Cuándo vuelves a tocar en vivo con una gira y qué ciudades planeas visitar pronto?

- FA: Después del lanzamiento de ‘Ya no tengo tiempo’ oficialmente he vuelto a los escenarios (¡Al fin!). He comenzado con Santa Cruz y tuve dos fechas increíbles en mi querida Cochabamba. Tengo muchas ganas de tocar en La Paz ya que siempre que voy la paso genial. Quisiera tocar en todos los departamentos del país, y luego ver de armar shows en países vecinos.

- BOL: Después de haber llevado tu música a escenarios de Buenos Aires y España, ¿cómo ves el crecimiento de la escena indie boliviana hacia el exterior?

- FA: Creo que en Bolivia recién está comenzando todo esto del indie. En mi experiencia en otros países me he dado cuenta que el indie es uno de los géneros más populares del momento, es por eso que creo que el indie es uno de los mejores caminos para exportar nuestra música nacional.

- BOL: ¿Cuál es el siguiente paso o la meta más importante que quieres cumplir en lo que queda de este año?

- FA: Tengo tres metas clave. Este año quiero lograr tocar en todos los departamentos de nuestro país, alcanzar 300.000 oyentes mensuales en Spotify y dar al menos un show fuera de Bolivia.

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Personajes

Forjador de futuro: Kristof Henningsson es un emprendedor que superó la pobreza extrema en su natal Oruro y hoy conecta a Bolivia con el mundo tecnológico

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Kristof Henningsson Reyes (KHR) no es el típico empresario que nació en cuna de oro, aunque su apariencia y apellido sugieran lo contrario. Nacido en Oruro y radicado en Suecia, este joven de 28 años tiene una historia de contrastes profundos: desde caminar por las calles bolivianas sin tener 20 bolivianos para comer, hasta liderar proyectos tecnológicos que hoy conectan a Bolivia con el mercado laboral global.

​En esta charla con la revista Boliviana (BOL), Henningsson revela que su verdadera ambición no es acumular ceros en una cuenta bancaria, sino "moverle la vida" a quienes, como él en su momento, solo necesitan una oportunidad. A través de su academia, busca que el inglés deje de ser un privilegio de élite para convertirse en la herramienta que saque a miles de bolivianos de la precariedad económica mediante el empleo remoto y la capacitación técnica.

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​- BOL: Para quienes aún no conocen tu trayectoria, ¿quién es Kristof Henningsson Reyes y qué es lo que realmente lo mueve?

- ​KHR: Soy una persona muy humilde que experimentó momentos de la vida muy diferentes. Kristof conoce lo que es realmente la pobreza máxima; mucha gente tiene la percepción de que, por ser "choquito" de ojos verdes o tener padres que han tenido mucho, me han dado todo en bandeja de plata. No es así. Conocí a mis padres a los 18 años y siempre elegí el camino del trabajo, el estudio y el deporte.

Soy una persona extremadamente ambiciosa en el buen sentido: quiero lograr cosas grandes que transformen no solo la vida de mi familia, sino la de mi gran familia que es Bolivia. Estoy dispuesto a sentarme en la mesa con quien no tiene nada y con quien lo tiene todo, actuando siempre de la misma manera genuina e íntegra.

- BOL: Radicas en Suecia, pero tus ojos y tus inversiones siempre vuelven a Bolivia. ¿Cómo es tu ritmo de vida actual entre ambos mundos?

- ​KHR: Mi base natural es Suecia, pero tengo la bendición de viajar entre 200 y 260 días al año; prácticamente vivo en un avión. Desde el 2024 no he parado de viajar por negocios, pero muchos de mis emprendimientos se enfocan en dar empleo a los bolivianos.

Creo firmemente que nosotros debemos iniciar el cambio en nuestro país; no podemos esperar que un extranjero lo haga por nosotros si nosotros no damos el primer paso primero.

​- BOL: Hablemos de educación. Muchos ven el inglés como un lujo, pero tú planteas la "democratización" del idioma. ¿Qué ofrece tu programa que sea diferente al resto?

- ​KHR: Lo primero es la democratización: accesibilidad combinada con calidad internacional. No solo enseñamos inglés desde el nivel A1 hasta el C2; ofrecemos tres meses de preparación para el examen TOEFL y un mes de capacitación en empleabilidad.

Queremos que nuestros estudiantes no solo hablen el idioma, sino que sepan vender sus servicios como freelancers al exterior para generar una inyección económica directa al país. Además, garantizamos pasantías en empresas mías y de mis socios en Mónaco, Inglaterra y Estados Unidos para los estudiantes que se destacan.

​- BOL: Es notable el impacto social de tu academia, especialmente con los costos bajos. ¿Qué sucede con aquellos que ni siquiera pueden pagar esa mínima cuota?

- ​KHR: Me ha pasado recientemente con estudiantes que no pueden pagar ni los 98 bolivianos al mes. Mi política es clara: nunca le voy a decir a un boliviano que no puede estudiar por falta de dinero. Les digo que sigan adelante, que nosotros cubrimos los costos hasta que puedan pagar.

No se los doy gratis, porque lo que no cuesta no se valora, pero les permito pagar cuando puedan con la única condición de que no dejen de esforzarse. No me mueve el dinero de las inscripciones; me mueve la posibilidad de cambiarle la vida a la gente.

​- BOL: Has mencionado que la fe y las pruebas difíciles han forjado tu carácter. ¿De dónde viene esa fortaleza que transmites al hablar?

- ​KHR: La vida me enseñó temprano. Recuerdo caminar con mi abuelita en Oruro; no teníamos ni 20 bolivianos para comer y nos rechazaron un préstamo en una caseta de dulces y en un radiotaxi. Minutos después, mi hermana se encontró justamente 20 bolivianos en el suelo. Desde ahí creo profundamente en Dios. He vivido la riqueza y la pobreza extrema, y ambas son necesarias si sabes aprender de ellas. El sufrimiento te da la experiencia que la comodidad te niega.

​- BOL: Tienes solo 28 años. A esta edad muchos apenas están comenzando, pero tú ya hablas de dejar un legado. ¿Cómo te ves a los 50 años?

- KHR: Te soy muy honesto: no sé cómo estaré físicamente, pero mi sueño es que, cuando tenga hijos, la gente les diga: "Gracias a tu padre pude estudiar sin tener recursos y pude superarme". El éxito económico y la imagen pública son premios secundarios. Mi propósito es ayudar. A los 50 me veo dándole gracias a Dios por haberme permitido ser un puente para los demás y espero estar en paz en una Bolivia mejorada, donde mis hijos puedan vivir tranquilos.

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- BOL: ¿Qué mensaje final le dejas a los jóvenes bolivianos?

- ​KHR: Que no se rindan nunca. La vida es difícil para todos, no hay excepciones. Las pruebas divinas son para llevarte a un lugar mejor. Prepárense, adquieran conocimiento y, sobre todo, manténganse sanos. Aléjense de los vicios y las drogas.

Yo no soy perfecto, fallo todos los días, pero trato de aprender de mis errores. La persona sana es la que aprende de las caídas ajenas. La vida no está en contra de ustedes; está a su favor si están listos para aprovechar las oportunidades.

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Valentina Wehbe: Argentina de nacimiento y boliviana por elección, “Ser real es el contenido más valioso en un mundo de apariencias”

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Creció a la vista de todo un país. Desde sus primeros pasos en Chicos Station hasta convertirse en una de las figuras más influyentes de las redes sociales y el streaming en Bolivia, Valentina Wehbe (VW) ha transitado un camino de maduración constante.

​En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), Valentina se desprende de los filtros para hablar sobre la presión de la perfección, el peso de la salud mental y sus sueños más profundos, que incluyen desde la actuación hasta el anhelo de formar su propia familia. Una conversación directa con la mujer que aprendió que "ser real" es el contenido más valioso que se puede ofrecer.

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​- BOL: Naciste en Argentina pero creciste en Bolivia, ¿te sientes más boliviana que argentina o es una mezcla de las dos ciudadanías?

- VW: Es una mezcla, pero mi corazón está muy en Bolivia. Nací en Argentina, pero crecí acá, así que cuando me preguntan, muchas veces digo que soy de aquí, porque así lo siento. Es como elegir entre una milanesa o un buen majadito… difícil, pero el que te acompaña todos los días termina ganando (risas). Bolivia es mi casa, donde me formé y donde está mi historia, y por eso le tengo una gratitud enorme. Argentina es mi raíz… pero Bolivia es donde aprendí a florecer.

​- BOL: Empezaste en la tele desde muy chiquita, ¿fue difícil para ti dejar de ser "la niña de la tele" para que la gente te vea como una mujer adulta?

​- VW: Sí, fue un proceso… y de los largos. Pasar de “la niña de la tele” a mujer no es algo que la gente te concede automáticamente, es algo que una va construyendo y dejando claro con el tiempo.

Hubo momentos en los que sentía que tenía que rendir examen todo el tiempo, como diciendo: "Hola, crecí". Pero también fue muy formador. Me obligó a pararme firme, a confiar en mi voz y a dejar de pedir permiso para ocupar mi lugar.

​- BOL: ¿En algún momento llega a ser cansador tener que estar subiendo contenido todo el tiempo?

- VW: ¡A veces sí! Hay días en que decís: "¿En serio tengo que grabar hoy?" (risas). Pero también es parte del juego. Lo que me ayuda es no tomarme tan en serio cada publicación; no todo tiene que ser perfecto ni viral. A veces lo más simple conecta más con la gente, y eso me quita un poco la presión.

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​- BOL: Ahora que hiciste streaming, ¿qué prefieres: la libertad de las redes o la estructura de la televisión?

​- VW: Uy, qué difícil. Me gustan mucho las dos, pero por razones distintas. Las redes tienen una libertad increíble y una cercanía que valoro muchísimo; me permiten conectar de una forma más directa y espontánea.

Pero yo empecé en la televisión cuando todo esto no existía, y hay algo de ese formato que me marcó para siempre. La tele tiene una estructura, una mística y un respeto por el oficio que para mí no tiene comparación. A la televisión siempre le voy a tener un cariño especial, fue mi primera escuela.

​- BOL: Siempre hablas de ir a terapia y cuidar la mente, ¿qué es lo más difícil de mostrarse real en un mundo (Instagram/TikTok) donde todo parece perfecto?

​- VW: Creo que lo más difícil de mostrarse real en un mundo donde todo parece perfecto es animarse a no encajar en esa perfección. Hay una presión constante por mostrar solo lo lindo, lo ordenado, lo que "funciona", y ser honesta a veces implica incomodar un poco, incluso a una misma.

La terapia me ayudó a algo muy humano: a no ser tan dura conmigo misma, a entender mis procesos y a tratarme con más paciencia. También me enseñó que quien está herido, muchas veces termina hiriendo, y eso cambia la forma en la que te relacionas con los demás y con lo que eliges mostrar. Para mí, ser real no es contar absolutamente todo, sino ser coherente con lo que soy.

​- BOL: ¿Hay cosas de tu vida privada que has decidido no mostrar nunca en redes sociales? ¿Cuáles?

​- VW: Sí, totalmente. Hay partes de mi vida que prefiero que se queden en modo "solo para mí". Mis vínculos más cercanos, momentos familiares… y, siendo honesta, mis días caóticos también, porque si los subiera perdería un poco de dignidad (risas).

Comparto bastante, pero aprendí que no todo tiene que ser contenido. Hay cosas que se disfrutan más fuera de cámara y otras que definitivamente es mejor que no tengan archivo.

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​- BOL: ¿Cuál es ese sueño profesional y personal que todavía te da un poco de miedo cumplir pero que te mueres por lograr?

​- VW: No sé si lo llamaría miedo, pero sí es un sueño que me mueve mucho. En lo profesional, me encantaría presentar un programa estelar en un canal a nivel nacional y además me encantaría grabar una serie. La actuación es algo que muchas veces postergué o no prioricé, pero que siempre estuvo ahí, latente.

Y en lo personal, tengo sueños muy claros también; he tenido la suerte de viajar mucho y conocer varios lugares, sin embargo, me queda un pendiente que es conocer París. Y otro: formar mi familia. Sueño con ser mamá, pero bueno, creo que está más cerca hacer las maletas para Francia (risas).

​- BOL: ¿Qué es lo que más te molesta que la gente piense o diga sobre el trabajo de los influencers en Bolivia?

​- VW: Hay una responsabilidad enorme en tener una plataforma. Cada cosa que comunicas moldea opiniones, inspira decisiones, llegas a personas que te ven como referente. Y para llegar a ese momento en el que subes el contenido, pasaste por un proceso completo: investigar, idear, crear, innovar, producir. Es un trabajo que exige tanto como cualquier otro, solo que el producto final parece "fácil" —y eso es justamente señal de que está bien hecho—.

​- BOL: Si mañana borraras todas tus redes y te alejaras de las cámaras, ¿quién sería Valentina Wehbe en su día a día?

​- VW: Creo que sería la misma, solo que con menos filtros… en todo sentido (jajaja). Soy muy sensible, muy de sentirlo todo, así que eso no cambiaría aunque desaparezcan las cámaras. Quizás estaría haciendo teatro, imitando las voces de la gente (los que me conocen saben que lo hago hace años), o quizás abriendo un local de ropa, o trabajando en una guardería (amo a los niños). Al final, lo visible cambia, pero lo que soy —para bien o para mi intensidad— viene conmigo.

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