Personajes

Gabriel Chávez: “Escribo desde mi lugar en el tiempo y el espacio, buscando lo universal»

Publicado

en

Gabriel Chávez Casazola es una de las voces destacadas de la poesía boliviana contemporánea. Su obra, marcada por una profunda reflexión sobre la existencia, la identidad y el papel de la literatura en el mundo actual, ha trascendido las fronteras de su país y ha sido reconocida en diversos escenarios internacionales.

En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), Chávez Casazola (GCH) nos invita a adentrarnos en su universo creativo y a descubrir los secretos de su poesía.

Desde sus inicios literarios en el seno de una familia de artistas, hasta su encuentro con su voz poética en las selvas del Beni, el autor nos revela los momentos clave que han marcado su trayectoria y su visión del mundo.

A través de sus respuestas, exploramos los temas que lo inspiran, sus procesos creativos y su visión sobre el papel de la literatura en la sociedad contemporánea.

BOL: ⁠¿Cuándo y cómo comenzó su carrera literaria? ¿Qué lo inspiró a dedicarse a la literatura?

- GCH: Tuve la suerte de nacer en una familia de escritores y artistas. Crecí rodeado de libros y árboles, en una antigua casa solariega de Sucre, donde me entregué a la lectura desde muy pequeño y desde entonces no he dejado de hacerlo.

En la adolescencia comencé a escribir tras una temprana crisis existencial, que me llevó a preguntarme por la existencia de Dios y el sentido de la vida. Tampoco he dejado de hacerlo. Después, en la juventud, publiqué un par de libros iniciales, de exploración, hasta que encontré mi voz poética (o ella me encontró) en pleno monte beniano, apenas pasados los 30 años.

Desde entonces me dediqué a escribir poesía y a divulgar este género literario, que es toda una forma de ver la vida.

- BOL: ⁠¿Cuál es su obra más destacada, en su opinión? ¿Por qué la considera así?

- GCH: Mis tres libros de la década pasada: “El agua iluminada” (2010), “La mañana se llenará de jardineros” (2013) y “Multiplicación del sol” (2018) han tenido una importante acogida entre los lectores bolivianos y de otros países.

Varios de los poemas que los integran han sido traducidos –a diez idiomas, hasta el momento- y publicados en antologías de mi poesía o junto a la de otros autores.

Por razones siempre misteriosas, algunos poemas han encontrado especial resonancia: “La canción de la sopa”, “1972”, “Promesa. Donde el poeta conversa con su hija”, “Alivios”, “Los patios son para la lluvia”, “Tatuajes”, “Se busca” y “De la procedencia de la luz”, por citar los más publicados. Una selección personal de mi poesía, Cámara de niebla, tiene ya siete ediciones en distintos países.

- BOL: ¿Cómo describiría su estilo literario?⁠ ⁠¿Cuáles son los temas o motivos que más le interesan explorar en su escritura?

- GCH: Es muy difícil intentar definir o describir la propia poesía. Quienes han estudiado mis libros o los han leído con atención y comentado, anotan que es una poesía conversacional, a menudo narrativa, con numerosas referencias a la historia, a la llamada cultura culta y la cultura pop, y en constante diálogo con otros autores, vivos y muertos, cercanos y remotos.

Estoy consciente de que varios de mis poemas piden un lector educado, pero que en general mi poesía puede conectar emocionalmente con personas de distintas generaciones y sensibilidades, en la medida en que aborda temas universales

- BOL: ⁠¿Qué papel juega la poesía en su obra? ¿Cómo la relaciona con la narrativa?

- GCH: En mi adolescencia y temprana juventud escribí también narrativa, pero la poesía es posesiva y finalmente me entregué sólo a ella y a sus seducciones. Es el centro de mi producción literaria y de mi labor como docente y gestor cultural.

- BOL: ⁠¿Cómo cree que la literatura puede reflejar la realidad social y cultural del país?

- GCH: Todo creador es un hijo de su tiempo y del lugar o lugares donde ha nacido, crecido y vivido. En esa medida, sea que refleje su realidad circundante de forma deliberada o no, ella de alguna manera impregnará su obra, así fuera por negación.

Por ejemplo, aunque parezca paradójico, nada dice más del tiempo y la circunstancia de su autor que la literatura fantástica. Yo en mis poemas hago pocas referencias explícitas a Bolivia, pero soy irremediablemente un poeta boliviano nacido en los años 70 del siglo XX, con todo lo que eso significa, y escribo desde ese lugar en el tiempo y en el espacio, por más universal que busque ser a la hora de escribir.

- BOL: ⁠¿Qué autores o poetas lo han influido en su escritura? ¿Por qué?

- GCH: Muchos, de las más variadas épocas y procedencias, y no sólo poetas, sino también narradores, ensayistas y, especialmente, filósofos, teólogos y místicos. También me han influido mucho el cine y las artes plásticas. 

- BOL: ¿Qué proyectos literarios tiene en marcha actualmente? ¿Puede hablarnos un poco sobre ellos?

- GCH: Estoy preparando dos nuevos libros, escritos a partir de la pandemia de 2020. Este año se publicará una antología de mi poesía en Rumania, por lo que estaré visitando ese país, así como España y Portugal. También aparecerá en Honduras una segunda edición de mi poesía reunida, que salió hace muy poco en Ecuador con el título de “Cuadernos de la luz”.

- BOL: ¿Cómo ve el futuro de la poesía boliviana? ¿Qué desafíos y oportunidades cree que se presentan?

- GCH: Bolivia es un país de una larga y fértil tradición poética que recién está descubriéndose fuera de nuestras fronteras (sobre todo por el tesón de algunos autores, gestores y editores independientes), lo que abre muchísimas oportunidades de lectura y divulgación. Y, por supuesto, veo con alegría que hay nuevas generaciones de autores que abrazan la poesía con pasión y rigor, ambos requisitos indispensables para ejercer este oficio maravillosamente inútil.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tendencias

Salir de la versión móvil