Picardía, ritmos y tradiciones en el carnaval más “churo” de Bolivia
Con el inconfundible aroma de la albahaca, la frescura de los duraznos y la alegría contagiosa de su gente, Tarija inició la celebración de uno de los eventos más esperados del año: el Carnaval Chapaco.
Con la presentación de una gran cabalgata que bajó el pasado 7 de febrero desde el tradicional barrio de San Roque por las principales calles del centro de la ciudad, iniciaron las actividades del carnaval. Más de 20 agrupaciones folklóricas y representaciones de comunidades del área rural hicieron su paso al ritmo del erque y la caja, instrumentos tradicionales de la región.
El carnaval en Tarija es considerado por sus habitantes como el más “churo” de Bolivia, por la particularidad de sus celebraciones, la calidez de su gente y sus tradiciones. En Tarija, la palabra churo es utilizada para referirse a algo bello o hermoso.
La Alcaldía tarijeña destaca que esta fiesta conjuga tradición, música y color, prometiendo una experiencia “única” para sus visitantes.
“Si a mí me preguntan dónde está el mejor carnaval de Bolivia, sin duda que es el de Tarija. El Carnaval Chapaco es totalmente participativo, lleno de alegría, es algo que no se ve en ningún otro lado”, describe el alcalde Johnny Torres Terzo en contacto con Boliviana revista a bordo.
Torres invitó a turistas nacionales e internacionales a visitar Tarija, de forma que sean parte del “carnaval más churo de Bolivia”.
Primeras actividades
El Carnaval Chapaco inició con una gran cabalgata que copó las principales calles del centro histórico de la ciudad de Tarija, le siguió la “liberación del diablo” en la misma noche del 7 de febrero en la plaza principal Luis de Fuentes y Vargas, donde las comparsas más tradicionales hicieron su paso con carrozas llenas de uvas y duraznos que eran lanzados al público.
En la denominada “soltada del diablo”, las comparsas carnavaleras representaban la liberación de este personaje, dando inicio a las principales fiestas.
Las actividades oficiales continuaron con las elecciones de la reina del carnaval el 14 de febrero en el coliseo Universitario, y de la reina rural el 16 de febrero en la comunidad de Tolomosa Grande, en plena campiña tarijeña. Gimena Galarza Vaca, una joven pelirroja que con su zapateo y sus declamaciones de poemas tradicionales conquistó al jurado para ser electa como la reina del Carnaval Chapaco 2025.
La flamante reina describe al Carnaval Chapaco como una manifestación cultural “muy alegre y singular” que se refleja a través de las coplas y su chispa característica. “Todos somos parte de la fiesta; al son del erke y la caja bailamos la rueda, lucimos coloridos atuendos bordados que son únicos en el mundo”, cuenta Gimena Galarza a la revista Boliviana revista a bordo.
Entre coplas al son del erque y la caja, Camila Cruz Zenteno de la comunidad de Obrajes se hizo de la corona de reina del Carnaval Rural 2025, en un evento que congregó una multitud en la campiña.
Entre las actividades más destacadas del Carnaval Chapaco está el Jueves de Compadres que fue realizado el pasado 20 de febrero. El sonido de los cuetillos, las camisas floreadas, los banderines y las serpentinas marcaron uno de los días de mayor tradición en el sur de Bolivia.
La celebración tuvo una particularidad este 2025, porque fue realizada la primera Entrada de Compadres, la cual acaparó las principales calles del centro tarijeño con más de 400 hombres vestidos con trajes tradicionales que hicieron una serie de coreografías con ritmos típicos.
Las celebraciones se congregaron en la plaza principal y en el Campo de los Compadres en la zona del Parque Temático. “¡Bueno, bueno, bueno!”, se escuchaba gritar a los compadres en medio del sonido de los cuetillos que avisaban un nuevo compadrazgo.
Comadres y lo que se viene
Las fiestas de compadres y comadres en Tarija simbolizan el encuentro y el sello de un lazo afectivo, son una muestra de la celebración por la amistad.
El Jueves de Comadres será este 27 de febrero, una de las fiestas más tradicionales del carnaval en Bolivia. Un día antes se habilitará en el Mercado Central y en el Parque Temático la feria de la torta de comadres. En esta venta se pueden encontrar las tradicionales tortas y los elementos típicos que la acompañan para nombrar una nueva comadre.
Cada torta de pan dulce va adentro de una canasta, la cual está compuesta de diferentes elementos como frutas de la temporada, especialmente uvas y duraznos, además de caramelos, masas tradicionales como los suspiros (preparación a base de clara de huevo y azúcar), rosas, choclos y un pepino en el caso de las comadres. En la torta de compadres se suele colocar un zapallo, como símbolo de fertilidad.
Por último, las canastas y las tortas son adornadas por mixtura y coloridos banderines. Cada compadre o comadre le agrega otros productos de acuerdo al gusto, como latas de cerveza, botellas de vino u otros. El aviso de un compadrazgo es alertado por el sonido de los cuetillos y las serpentinas son colocadas en el cuello de la nueva comadre.
“Las canastas como símbolo de la amistad y fraternidad”, resalta la reina del carnaval Gimenza Galarza.
El Jueves de Comadres concentrará las celebraciones desde la mañana en la plaza principal de la ciudad de Tarija, donde habrá presentaciones de grupos musicales. Los festejos continuarán en la noche con la Gran Entrada de Comadres que será realizada en la avenida Integración.
Se espera la participación de 20 o más organizaciones de comadres, que presentarán diferentes coreografías con los atuendos tradicionales de la mujer chapaca.
El corso de menores será el sábado 1 de marzo y el de mayores el domingo 2 en la avenida Integración, donde resalta la picardía del tarijeño que entremezcla el humor con la tradición.
Uno de los eventos de mayor participación en el carnaval tarijeño es el “lunes de mojazón” o la “chamuyada” que se celebrará el 03 de marzo. Para este festejo, las calles son cerradas por diferentes barras o agrupaciones que organizan fiestas gratuitas al aire libre. Las personas disfrutan entre familiares y amigos en los diferentes barrios de música, pero especialmente de agua. En este día se permiten sacar los baldes y las mangueras a las calles.
La principal celebración será en la plaza principal, donde la Alcaldía dotará de agua de vertiente, para no derrochar agua potable. En ese día también se tendrán fiestas privadas con la participación de grupos musicales nacionales e internacionales. Los paquetes promocionales incluyen visitas a las rutas del vino.
Las celebraciones tradicionales continuarán el 04 de marzo, considerado el “martes de albahaca”, celebración que tiene su epicentro en los mercados de la ciudad. Ahí, los centros de abasto son adornados por flores de la temporada, pero especialmente albahacas que le dan un aroma mágico al lugar. En estos sitios las vendedoras organizan gigantescas ruedas chapacas para bailar al son del erque y la caja, los instrumentos que acompañan las fiestas de carnaval.
Según el programa oficial de la Alcaldía de Tarija, las actividades del carnaval continúan diaramente hasta el domingo 16 de marzo, cuando se realice el Festival de la Copla en la comunidad de Junacas Sud. Ahí, los participantes deberán hacer rimas en un ida y vuelta en el que resalte la picardía tarijeña.
La vendimia al ritmo de Ángela Leiva
Casi de manera paralela, la temporada de la vendimia inicia en los días de carnaval. El valle central tarijeño es característico por la producción de vinos de altura. El municipio de Uriondo – a 25 kilómetros de la ciudad de Tarija aproximadamente- se prepara para el Festival de la Vendimia 2025 que será realizado el sábado 1 y domingo 2 de marzo.
La cartelera de este 2025 tiene a la argentina Ángela Leiva, quien hará bailar al público con sus mejores éxitos, especialmente al ritmo de la cumbia.
También estarán artistas nacionales de renombre como Luis Vega, Erick Claros, Saymon y los Cochalitos y Ay Juna, entre otros. Los costos de las entradas están entre Bs 50 (cerca a 8 dólares) y Bs 80 (cerca a 12 dólares).
“Es una experiencia única, es la fiesta de la uva”, resalta Laura Vaca Coca, quien está a cargo de la empresa productora que organiza este show.
Las actividades por la vendimia chapaca inician el 1 de marzo y se prolongan por todo el mes. También se tendrá en la plaza principal de Uriondo una feria de vinos artesanales, donde los productores locales expondrán diferentes tipos de uva y platos tradicionales. “Tarija se caracteriza por brindar una experiencia de tradición, cultura, show, atención de primera y fiestas inolvidables”, dijo la joven productora.
La aloja de maní, la chicha de uva y los exquisitos platos típicos como el saice, la ranga ranga y las empanadas blanqueadas esperan a los visitantes en la temporada de carnaval.
Para más información puedes visitar el sitio: www.tarija.carnaval.bo.
Por temporada de carnaval, Boliviana de Aviación tiene habilitadas 24 frecuencias semanales a la ciudad de Tarija con precios promocionales.
¿Y vos estás listo para un carnaval diferente? Dale, que Tarija te espera.Por Silvia Rentería Maldonado
Cine y Cultura
Mística en Moxos
La Ichapekene Piesta blinda su legado ancestral con un plan histórico de salvaguardia en la Amazonía
En el corazón de la Amazonía boliviana, donde la frondosa naturaleza se entrelaza con una historia centenaria, la Ichapekene Piesta (Fiesta Grande) se erige como un testimonio vivo de resistencia cultural, espiritualidad y cohesión comunitaria. La festividad, que se despliega entre el 7 de julio y el 6 de agosto, convierte a San Ignacio de Moxos en el epicentro de la identidad de las tierras bajas, atrayendo a visitantes en busca de un encuentro auténtico con las raíces culturales de la región.
Más allá del despliegue de color, fe y misticismo que inunda las calles, esta emblemática celebración ha marcado recientemente un hito fundamental para la preservación de las tradiciones locales tras la formalización de un Plan de Salvaguardia Integral. Diseñado mediante un proceso participativo de casi un año entre las representaciones tradicionales del Gran Cabildo Indigenal, la administración municipal, el Consejo de Salvaguardia Cultural y la iglesia local, este instrumento busca blindar los saberes ancestrales y garantizar que el legado de la población moxeña perdure para las futuras generaciones.
Cosmovisión Moxeña
El origen de la Ichapekene Piesta se remonta a la época misional de finales del siglo XVII, cuando en 1689 los misioneros jesuitas introdujeron la figura de San Ignacio de Loyola como patrono protector de la zona. Con el transcurso de los siglos, los pobladores moxeños reinterpretaron esta devoción desde su propia cosmovisión amazónica, acogiendo al santo patrono como el Ichapekene Tata (el Gran Padre).
Este sincretismo dio nacimiento a una celebración única donde la espiritualidad de los pueblos originarios convive armónicamente con la liturgia cristiana. Los rituales, las danzas y los personajes festivos reflejan un profundo respeto por la naturaleza, los espíritus ancestrales y la fe comunitaria, renovando en cada jornada los lazos de los habitantes con su territorio e historia compartida.
Durante el mes que dura la festividad, las calles de San Ignacio de Moxos se transforman en un escenario permanente de folklore y devoción en el que intervienen alrededor de 50 danzas tradicionales. La vida en la comunidad cobra un ritmo vertiginoso cuando autoridades tradicionales, caciques, abadesas ataviadas con los tradicionales tipoy blancos, músicos y familias locales unen fuerzas para elaborar mascaradas, confeccionar vistosos trajes y adornar los altares patrimoniales.
Los días centrales arrancan la noche del 30 de julio con la víspera y la irrupción mística de personajes como el Tintiririnti y Los Achus, quienes toman el espacio público entre juegos pirotécnicos. Tras una vigilia musical nativa en la madrugada del 31 de julio, se celebra la misa patronal y la solemne procesión escoltada por el Gran Cabildo Indigenal, corregidores y la emblemática danza de Los Macheteros. Del 1 al 3 de agosto, la fiesta culmina con la histórica representación teatral de "La Victoria de San Ignacio", los tradicionales jocheos de toros y ferias festivas.
Plan de Salvaguardia
Reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la Ichapekene Piesta cuenta ahora con una hoja de ruta estructurada que asume el reto de resguardar este patrimonio dinámico. El plan no se concibe como una formalidad administrativa, sino como un compromiso colectivo para evitar que la celebración pierda su esencia o se reduzca a un mero espectáculo recreativo.
Entre sus acciones prioritarias, este documento contempla la protección del coro musical y la música tradicional sacra, la creación de talleres para la transmisión de saberes artesanales a niños y jóvenes, y el impulso de publicaciones científicas sobre la memoria histórica moxeña. Asimismo, prevé la gestión de recursos para la restauración de inmuebles con valor patrimonial, el fortalecimiento técnico del Gran Cabildo Indigenal y el fomento de un turismo sostenible que consolide el circuito de las Misiones de Moxos.
La salvaguardia de la identidad moxeña abarca también el patrimonio alimentario. La festividad es un escaparate de sabores ancestrales donde las recetas transmitidas de generación en generación reflejan la convivencia armónica de la comunidad con los recursos de la Amazonía. Las técnicas de preparación de alimentos, la chicha tradicional y la gastronomía local son entendidas como un eslabón fundamental de la memoria colectiva y la hospitalidad del pueblo ignaciano.
A la par del desarrollo de la festividad, la región fortalece su perfil productivo mediante agendas complementarias como la articulación de la cadena del cacao nativo amazónico. La realización de encuentros técnicos y ferias especializadas busca reunir a productores locales e internacionales, vinculando de manera estratégica el patrimonio cultural, la biodiversidad y el desarrollo económico sostenible en las tierras bajas.
Con la puesta en marcha de estas acciones coordinadas entre portadores de la tradición, autoridades locales y la población, San Ignacio de Moxos reafirma que su patrimonio vivo se protege, se transmite y se proyecta con orgullo hacia el futuro.
Cine y Cultura
«La Odisea»
Arrasa en las taquillas en su estreno
La película "La odisea", del cineasta Christopher Nolan, se abrió paso hasta el primer puesto de la taquilla en Estados Unidos y Canadá, al recaudar 124,5 millones de dólares en su fin de semana de estreno, según estimaciones de la industria.
La versión cinematográfica del poema de Homero sumó otros 139 millones de dólares en ventas en el extranjero, para un total de 263,5 millones de dólares, de acuerdo con Exhibitor Relations.
Una cifra más que suficiente para cubrir el presupuesto supuesto de 250 millones de dólares de la película.
La cinta, que cuenta con un reparto de lujo encabezado por Matt Damon y Anne Hathaway, y producida por Universal, arrasó con las estimaciones anteriores, que pronosticaban una recaudación de menos de 100 millones de dólares en su primer fin de semana.
"Nolan es el único cineasta activo hoy en día que podría tomar una historia antigua como esta, atraer a un elenco tan vasto y talentoso como este, y convertirla en un acontecimiento de la cultura pop", afirmó el veterano analista de la industria David A. Gross.
Basada en el antiguo poema épico de Homero, la película sigue al héroe Odiseo mientras se enfrenta a un obstáculo tras obstáculo en su viaje de regreso a casa tras la guerra de Troya.
Es la primera película de la historia rodada íntegramente con cámaras de cine IMAX.
En un distante segundo puesto, "Moana", de Disney, recaudó 19 millones de dólares en su segunda semana, para un total de 82 millones en Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) y 178 millones a nivel global.
Por detrás de "Moana" se ubicó "Minions & Monsters", que sumó otros 14,8 millones de dólares durante el fin de semana en el mercado doméstico, para alcanzar un total global de casi 357,6 millones en tres semanas.
"Toy Story 5", de Disney, cayó al cuarto lugar en su quinta semana, con una recaudación doméstica estimada de 13 millones de dólares, para un total global de casi 958 millones.
Cine y Cultura
Sello Propio
Sumaya Prado explica cómo la gastronomía boliviana busca consolidarse como un pilar económico a través de una nueva ley y un programa de certificación de calidad
La gastronomía boliviana no solo se saborea; se legisla, se defiende y se proyecta al futuro. Detrás de cada plato tradicional hay una compleja red de saberes, biodiversidad y esfuerzo humano que, hasta ahora, ha operado de forma fragmentada.
En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), la Viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado (SP), desglosa la ambiciosa propuesta de una nueva ley gastronómica y la implementación de certificaciones, medidas que buscan otorgar identidad a la cocina nacional, garantizando precios justos para los productores del campo y elevando los estándares de calidad desde la semilla hasta la mesa.
- BOL: Viceministra, Bolivia nunca antes tuvo un despacho dedicado exclusivamente a la gastronomía. ¿Cuál fue el argumento para que el Estado se convenciera de que la cocina puede ser un pilar estratégico de la economía nacional?
- SP: Creo que el cambio empezó cuando dejamos de mirar solamente el plato y empezamos a mirar todo lo que ocurre antes de que ese plato llegue a la mesa. Cuando uno recorre el país y comparte con productores, con cocineras de mercado, con emprendedores o con empresarios gastronómicos, entiende muy rápido que la gastronomía nunca empieza en una cocina. Empieza mucho antes, en la parcela, en una familia que ha conservado un tipo de semilla durante generaciones, en alguien que conoce el momento exacto para cosechar, en saberes que muchas veces no están escritos pero que siguen vivos porque alguien los transmite todos los días.
Ahí cambia completamente la manera de entender la gastronomía y deja de ser únicamente el plato de comida para transformarse en una expresión cultural que forma parte muy importante de nuestra identidad, y empieza a revelar todo lo que mueve alrededor: producción, empleo, turismo, comercio, investigación, patrimonio, desarrollo local.
A mí me gusta pensar que el Viceministerio no fue creado únicamente para hablar de gastronomía. Fue creado para hablar de las personas que hacen posible la gastronomía, para reconocer el valor protagónico de las comunidades y los territorios que la mantienen viva todos los días, de las cocineras tradicionales que mantienen vivos sabores ancestrales, de los chefs que revitalizan y renuevan la oferta gastronómica a través de su talento, de los emprendedores y empresarios que apuestan por la gastronomía en todo el territorio nacional.
- BOL: Usted viene del sector privado y de proyectos que marcaron un antes y un después para la gastronomía boliviana. ¿Cuál es la principal lección que se trajo al sector público y que hoy guía su gestión?
- SP: Si tuviera que resumirlo en una sola idea, diría que es la convicción de que la gastronomía es una de las más poderosas herramientas de inclusión y progreso, y que Bolivia tiene los productos, el talento, la historia y las condiciones para consolidarse a nivel mundial.
Cada vez que visitamos un restaurante, una cafetería, un puesto de comida, una comunidad o un mercado, uno descubre que ya existen personas haciendo un trabajo extraordinario. El talento está ahí. Lo que falta es visibilizar a esos actores y facilitar espacios donde puedan encontrarse, trabajar juntos y sentirse parte de un mismo proyecto que los fortalezca. Creo que esa es una de las mayores responsabilidades que tenemos desde el Estado: no llegar a imponer respuestas, sino crear las condiciones para que ese conocimiento pueda dialogar, fortalecerse y crecer.
- BOL: Recientemente entregaron las primeras Certificaciones de Compromiso de Calidad Turística a establecimientos gastronómicos. ¿Qué significa este reconocimiento para un negocio y qué le garantiza al visitante que llega a Bolivia?
- SP: A veces pensamos que la calidad se resume en un sello colocado en la puerta de un establecimiento. Para nosotros empieza mucho antes, cuando un equipo decide capacitarse, revisar sus procesos, aprender nuevas prácticas y preguntarse todos los días cómo puede ofrecer una mejor experiencia sin dejar de ser auténtico. Por eso hablamos de de capacitación, de un compromiso de mejora continua, y no solamente de una certificación.
Desde el principio tuvimos muy claro que este programa no podía cambiar la esencia de la cocina boliviana. Nuestros sabores no necesitan ser modificados; son parte de nuestra identidad. Lo que sí podemos fortalecer es todo aquello que acompaña esa experiencia: la atención, la inocuidad alimentaria, el manejo de los alimentos, la organización del servicio y el trabajo en equipo. Eso beneficia al establecimiento, porque le permite crecer y ser más competitivo, pero también beneficia al visitante porque cuando alguien viaja, no recuerda únicamente lo que comió, recuerda cómo lo atendieron y cómo se sintió durante esa experiencia. Muchas veces, la comida es el primer encuentro que un visitante tiene con un país.
- BOL: ¿Cómo se logra que la certificación de calidad no sea vista como un privilegio reservado para grandes restaurantes, sino como una meta alcanzable para la casera del mercado o el pequeño emprendimiento de barrio?
- SP: Esa fue una de las premisas al diseñar el programa, porque si la calidad solo pudiera alcanzarla quien tiene más recursos, entonces estaríamos dejando fuera a una parte muy importante de la gastronomía boliviana y eso no tendría sentido.
Por eso es que el sistema de certificación contempla programas diferenciados orientados a las vendedoras de comida de calle, a los puesto de comida en mercados, a establecimientos gastronómicos y a operadores turísticos, respetando las características y realidades de cada uno.
Porque en los espacios gastronómicos de todo el país uno encuentra cocinas extraordinarias. Hay recetas que llevan décadas preparándose de la misma manera, hay productos de enorme calidad y hay personas que han construido una clientela gracias a su trabajo y a su dedicación; lo que muchas veces no han tenido es la oportunidad de acceder a procesos de capacitación o de fortalecimiento.
Ahí es donde creemos que el Estado puede aportar, no diciéndoles cómo cocinar, no cambiando sus recetas, no haciendo que todos se parezcan, sino ofreciéndoles herramientas que les permitan mejorar sus prácticas, organizar mejor sus procesos, fortalecer su servicio y crecer sin perder aquello que los hace únicos.
- BOL: Está socializando el Anteproyecto de Ley Nacional de Preservación y Puesta en Valor del Patrimonio Alimentario y la Cadena Productiva de la Gastronomía de Bolivia. ¿Qué vacío viene a llenar esta norma y por qué era importante impulsarla ahora?
- SP: Hay algo que se repite cada vez que conversamos con los distintos actores del sector: todos reconocen la enorme riqueza gastronómica que tiene Bolivia, pero también sienten que esa riqueza todavía está muy dispersa.
Hay investigaciones valiosas que muchas veces no se conocen entre sí. Hay productos extraordinarios que todavía no han sido suficientemente estudiados, documentados ni promocionados. Hay saberes que siguen vivos gracias a las comunidades, pero que corren el riesgo de perderse si no somos capaces de registrarlos y preservarlos.
El proyecto de ley nace precisamente de esa realidad. No porque falten iniciativas, pues existen muchísimos esfuerzos que merecen ser reconocidos. Lo que hace falta es una visión que permita articularlos y darles continuidad. Por eso hablamos de una política de Estado.
- BOL: Se dice con frecuencia que la gastronomía comienza en la parcela. ¿Cómo garantiza esta ley que el productor de quinua, ají, cacao o cualquier otro alimento reciba un beneficio real cuando su producto adquiere reconocimiento en la cocina boliviana?
-SP: Creo que esa frase resume muy bien lo que queremos construir, porque nos recuerda que la gastronomía no empieza cuando alguien sirve un plato. Empieza mucho antes. Empieza con una familia que trabaja la tierra, con una comunidad que ha aprendido a convivir con su territorio, con personas que durante generaciones han cuidado productos, semillas y formas de producir, de cocinar y de consumir los alimentos, que hoy son parte de la identidad de Bolivia.
Cuando uno conversa con los productores entiende que ellos no solo producen alimentos. También cuidan conocimiento. Y ese conocimiento tiene un valor enorme.
Ahora bien, sería poco responsable decir que una ley, por sí sola, va a resolver todos los desafíos que enfrenta la cadena de valor de la gastronomía. No es así. Lo que sí puede hacer es crear condiciones para fortalecer esa cadena e integrar a todos sus actores en torno a objetivos comunes.
- BOL: Ante la creciente competencia regional, ¿de qué manera esta ley protegerá nuestras recetas, productos nativos y saberes alimentarios frente a la apropiación o el uso indebido?
- SP: Yo creo que la mejor manera de proteger nuestro patrimonio alimentario es conocerlo mejor, valorarlo y re-aprender a ponerlo en nuestra mesas, porque lo que no se consume y no se puede vender, se deja de producir.
A veces pensamos en la protección únicamente cuando aparece un conflicto, cuando alguien intenta apropiarse de un producto o de una preparación. Pero la protección empieza mucho antes, cuando investigamos, cuando documentamos, cuando registramos, cuando somos capaces de contar nuestra propia historia y mantener viva nuestra identidad.
Por eso uno de los objetivos de la ley es fortalecer esa capacidad de investigar, documentar y generar información. No para guardar ese conocimiento en un archivo, sino para proteger, para que pueda servir a las comunidades, a la academia, a los gobiernos subnacionales, a quienes investigan, a quienes emprenden y también a quienes, desde distintos espacios, trabajan para proyectar la gastronomía boliviana al mundo
- BOL: Al finalizar su gestión, ¿qué le gustaría que ocurriera primero: que un restaurante boliviano sea considerado el mejor del mundo o que el consumo de productos bolivianos se duplique en los hogares del país?
- SP: Claro que sería una enorme alegría ver a un restaurante boliviano alcanzar un reconocimiento de ese nivel, es algo que llena de orgullo al país y ayudaría enormemente a que el mundo vuelva la mirada hacia Bolivia. Por eso estamos trabajando para fortalecer a los emprendimientos y empresas gastronómicas en todo el país.
Pero si tuviera que elegir, elegiría que más familias bolivianas consuman productos bolivianos porque ahí es donde realmente empieza el cambio, cuando entendemos que cuando elegimos un producto local, no estamos haciendo solamente una compra. Estamos fortaleciendo la economía nacional, incentivando que se siga cultivando una variedad nativa y ayudando a que conocimientos centenarios no se pierdan.
Los reconocimientos internacionales son importantes y vamos a hacer nuestro mayor esfuerzo para apoyar a que sigan llegando, pero personalmente creo que el mayor reconocimiento es que los bolivianos valoremos la riqueza que tenemos en nuestra tierra, nuestros productos, nuestro patrimonio alimentario y nuestra gastronomía.
