Salar de Uyuni: Es uno de los destinos imperdibles de 2025, según la guía de viaje de la BBC
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La guía de viaje de la BBC ha incluido al Salar de Uyuni, ubicado en el suroeste de Bolivia, como uno de los 25 destinos imperdibles de 2025.
Este reconocimiento internacional destaca la belleza natural y la riqueza cultural del Salar de Uyuni, considerado uno de los lugares más emblemáticos y fotografiados del planeta.
El Salar de Uyuni, con sus más de 4.000 metros cuadrados de superficie blanca y reluciente, es el salar más grande del mundo y un destino obligatorio para cualquier viajero que se aventure por Bolivia. El salar se forma durante la temporada de lluvias, cuando la llanura se cubre de agua y se convierte en un espejo gigante que refleja el cielo y las montañas circundantes.
La guía de viaje de la BBC destaca la experiencia única que ofrece el Salar de Uyuni, donde los visitantes pueden caminar sobre la sal, tomar fotos con perspectivas únicas y disfrutar de la tranquilidad y la belleza del entorno. Además, el salar es un lugar ideal para observar la fauna y la flora de la región, incluyendo flamencos, llamas y vicuñas.
La guía resalta la importancia cultural e histórica del Salar de Uyuni, que ha sido habitado por diversas comunidades indígenas durante siglos y es considerado un lugar sagrado por muchas de ellas. El salar es también un lugar importante para la minería de litio, un mineral clave para la producción de baterías eléctricas.
Este reconocimiento internacional es una excelente noticia para el turismo boliviano, que espera atraer a más visitantes y mostrarles la riqueza cultural y natural del país.
Turismo en el bicentenario
La BBC invita a visitar Bolivia en el año de su bicentenario. “Este agosto se conmemora el 200 aniversario del país y se celebra con eventos y atracciones durante todo el año en las capitales de sus nueve regiones”, indica la reseña.
La publicación también realza el Carnaval de Oruro, una fiesta que tiene el estatus de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por preservar la tradición oral.
“La ciudad más bonita de Bolivia, Sucre, donde se firmó la declaración de independencia en 1825, es el hogar de muchos pueblos quechuas. Mientras esté allí, asegúrese de visitar el Museo de Arte Indígena para ver de cerca la antigua tradición textil del país”, añade la BBC.
La guía incluye al lago Titicaca como un lugar para visitar y también al Parque Nacional Madidi de la Amazonia, donde viven capibaras, pumas y guacamayos.
¿Cuándo visitar el Salar?
La temporada de lluvia es la preferida para visitar el Salar de Uyuni porque el reflejo del agua genera un efecto natural único.
En los principales portales y guías digitales turísticas se habla del asombroso efecto espejo, que se puede observar en un día tranquilo, pero en tiempos de lluvias. Lo llaman “el espejo más grande del mundo”, reflejando el cielo.
Howlanders, un prestigioso portal de viajes y turismo, recomienda a sus usuarios visitar este destino durante la época de lluvias para vivir una experiencia única.
El clima del verano en la población de Uyuni también es un gran aliado a la hora de visitarlo, pues el promedio de temperatura durante esta temporada suele estar por encima de los 15ºC.
El único inconveniente de viajar durante esta temporada, es que muchas veces no se puede recorrer toda la inmensidad del Salar. Aunque la mayoría de los sitios estén totalmente accesibles, el turista puede encontrarse con lugares en los que el agua acumulada impide el acceso a algunos rincones del desierto de sal.
El lugar en el que se encuentra el Salar de Uyuni en Bolivia era, hace 40.000 años, parte del lago Minchin, un gigante lago prehistórico que miles de años después se transformó en el Lago Tauca, dando paso más tarde a otros lagos más pequeños y finalmente al salar.
Según datos del Viceministerio de Turismo, los visitantes se quedan en un promedio de 3 a 5 días en el salar para aprovechar los diferentes paquetes que ofrecen las agencias de turismo y hacer el circuito completo que incluye la reserva nacional Eduardo Abaroa, al Sur de Potosí.
Otros destinos imperdibles de 2025
El Salar de Uyuni se une a otros destinos emocionantes seleccionados por la BBC para 2025, como Dominica, un paraíso caribeño con playas de ensueño y un entorno natural prístino; Naoshima, Japón, una isla japonesa conocida por sus instalaciones artísticas y su arquitectura innovadora; y Las Dolomitas, Italia, un destino de ensueño para los amantes de la naturaleza y el deporte, con montañas y valles impresionantes.
También están Groenlandia, un destino único y exótico, con paisajes árticos y una cultura inuit fascinante; y Gales, un país con una rica historia y cultura, conocido por sus castillos medievales y su costa impresionante.
Cada uno de estos destinos ofrece una experiencia única y emocionante para los viajeros, asegura la BBC.
Turismo
Viaje Mágico: Renace un transporte de hierro que teje sueños entre la selva, el sol y las misiones de la Chiquitania boliviana
El silbato de la locomotora ha vuelto a sonar en medio del aire cálido del oriente boliviano, marcando no solo el inicio de un trayecto ferroviario, sino el despertar de una región que quiere que sus tesoros brillen.
Tras seis largos años de vías silentes y estaciones que parecían detenidas en el tiempo, el ferrobús ha regresado a la ruta Santa Cruz – Puerto Quijarro con una fuerza que ha superado cualquier pronóstico. En su viaje de estreno, los vagones se llenaron de risas, cámaras fotográficas y esa mezcla de nostalgia y asombro que solo el viaje en tren sabe provocar.
Este servicio, que opera la Ferroviaria Oriental, se ha transformado instantáneamente en un impulsor turístico de la Chiquitania, del brillo sus iglesias de madera y de sus ríos cristalinos.
Imaginarse a bordo de este coloso de hierro es entregarse a una experiencia de contemplación pura donde el paisaje es el verdadero protagonista. El ferrobús, equipado con aire acondicionado y asientos diseñados para el descanso, atraviesa el Bosque Seco Chiquitano, un ecosistema único en el mundo que cambia de tonalidades conforme el sol cruza el firmamento.
Itinerario
La travesía comienza los viernes por la tarde en la capital cruceña, permitiendo que los viajeros vean cómo la ciudad se desvanece para dar paso a la inmensidad de la llanura. Es un viaje que invita a desconectarse del ruido digital para conectarse con el ritmo tranquilo del campo, donde el tiempo parece no pasar.
La primera parada obligatoria que captura el corazón del turista es San José de Chiquitos. Aquí, por una tarifa accesible, el visitante se encuentra frente a la única misión jesuítica construida en piedra, un monumento que parece brotar de la tierra roja y que cuenta historias de fe, arte y resistencia cultural.
Caminar por su plaza principal mientras el sol se pone es una experiencia que justifica por sí sola el precio del boleto. Sin embargo, el camino sigue hacia el este, adentrándose en el corazón de la aventura hacia Roboré, la joya turística de la región.
Desde esta estación, hay otras posibilidades de destinos a distancias cortas: desde Chochís, que se alza como un guardián de piedra sobre el valle, hasta las termas de Aguas Calientes, el río de aguas medicinales más extenso del continente.
Oportunidad
Este retorno de los fierros no es solo una cuestión de transporte, sino una bendición para las comunidades que ven en el ferrobús su principal aliado económico. Los guías locales, los dueños de pequeños hoteles con encanto y las artesanas que tejen sueños en palma y madera celebran el paso de los vagones.
El impacto se siente en las mesas de los restaurantes de Puerto Quijarro y Puerto Suárez, donde el sabor del Pantanal boliviano espera a los viajeros que buscan el encuentro con la fauna salvaje en los confines de la frontera.
El ferrobús se ha convertido en un referente. La meta es mantener la ocupación al máximo para que, en un futuro cercano, el tren de pasajeros de gran capacidad vuelva a ser el dueño absoluto de estas vías que integran el país.
El viaje culmina en el extremo oriental de Bolivia, donde el Pantanal abre sus brazos hídricos, pero la experiencia se queda grabada en la retina mucho después de bajar del vagón. Los domingos por la tarde, el regreso desde Puerto Quijarro marca el cierre de un ciclo de fin de semana perfecto, permitiendo que el turista retorne a la rutina con el espíritu renovado por la energía de la selva.
La reactivación de este servicio es una invitación abierta para que bolivianos y extranjeros redescubran una ruta que es Patrimonio de la Humanidad y que está lista para ser explorada.
Recomendaciones para el viajero
Para disfrutar plenamente de la aventura, se recomienda adquirir los boletos con al menos una semana de antelación debido a la alta demanda actual.
El ferrobús permite un equipaje de mano cómodo y cuenta con conexiones para carga de dispositivos móviles, aunque el verdadero lujo es desconectarse y dejarse llevar por el viaje.
No olvide llevar repelente para estar tranquilo o tranquila en las paradas en Roboré y una cámara con suficiente memoria, pues los atardeceres sobre la vía férrea son considerados de los más bellos de toda Sudamérica.
Turismo
Felicidad: Finlandia lidera el ranking mundial; Costa Rica sorprende y Bolivia se ubica en el puesto 78
El informe mundial de felicidad 2026 vuelve a colocar a los países nórdicos en la cima. En América Latina destaca Costa Rica, mientras Bolivia aparece en la mitad de la tabla global.
Finlandia volvió a posicionarse como el país más feliz del mundo, según el World Happiness Report 2026, que evalúa la satisfacción con la vida de la población en 147 países. En la clasificación global, Costa Rica alcanzó el cuarto lugar el mejor resultado histórico para América Latina mientras que Bolivia se ubica en el puesto 78.
El informe es elaborado por el Centro de Investigación sobre Bienestar de la Universidad de Oxford, en alianza con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Para construir el ranking, se utilizan datos del Gallup World Poll recopilados entre 2023 y 2025, donde los ciudadanos evalúan su vida en una escala de 0 a 10.
Los países más felices
Finlandia encabeza la lista con una puntuación promedio de 7,76, manteniendo la tendencia de los últimos años en los que los países nórdicos dominan la clasificación.
Detrás aparecen Islandia y Dinamarca, mientras que Costa Rica se sitúa en el cuarto lugar con 7,43 puntos, consolidándose como el país latinoamericano con mayor nivel de bienestar percibido.
El top 10 lo completan Suecia, Noruega, Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza.
Bolivia en la mitad del ranking
Bolivia aparece en el puesto 78, con una puntuación promedio de 5,83 en la escala de satisfacción con la vida.
La ubicación sitúa al país en la mitad de la tabla global y por debajo de varios países latinoamericanos como México, Uruguay, Brasil y Argentina, que se encuentran entre los primeros 50 lugares del ranking.
Cómo se mide la felicidad
El informe explica que el bienestar no depende únicamente del nivel de ingresos. Entre los factores que influyen en la evaluación de la vida se encuentran el apoyo social, la esperanza de vida saludable, la libertad para tomar decisiones, la generosidad y la percepción de corrupción.
Según los autores del reporte, estos elementos ayudan a explicar por qué países con economías relativamente pequeñas —como Costa Rica— pueden alcanzar niveles de bienestar comparables o incluso superiores a los de economías más desarrolladas.
Tendencias globales
El estudio también señala que 79 países han registrado mejoras en sus niveles de felicidad en comparación con la década pasada, mientras que 41 han experimentado descensos. Además, advierte que en algunas regiones occidentales se observa una caída en el bienestar de los jóvenes, fenómeno que diversos estudios vinculan con el uso intensivo de redes sociales.
En contraste, varias naciones de América Latina mantienen niveles relativamente altos de satisfacción con la vida, pese a las dificultades económicas o políticas.
Turismo
El pico del Tunari: Un mirador de Cochabamba
El trekking, o senderismo de montaña, es mucho más que un deporte. Es una forma de viajar lentamente, de escuchar la respiración de la tierra y de descubrir paisajes que solo se revelan a quienes se animan a caminar.
En Cochabamba, uno de los destinos más emblemáticos para esta experiencia es el pico del Tunari, la cumbre que vigila silenciosamente el valle desde lo más alto de la cordillera.
Cada fin de semana, aventureros, amantes de la naturaleza y caminantes ocasionales se reúnen para desafiar la montaña. No se trata solo de llegar a la cima; se trata del camino, del esfuerzo compartido y del instante en que el amanecer convierte el horizonte en una promesa.
La aventura comienza cuando la ciudad aún no duerme del todo. A las 23:00, en la plazuela Colón, un pequeño grupo de excursionistas se reúne con mochilas al hombro, linternas y abrigos. Son al menos trece personas, organizadas por distintos grupos de turismo de montaña, que comparten la misma meta: alcanzar la cumbre del Tunari antes de que el sol ilumine el valle.
Entre saludos, risas tímidas y expectativas, el bus llega para recogerlos. Poco después el vehículo parte hacia el oeste, dejando atrás las luces de Cochabamba.
La carretera conduce hasta Quillacollo. Desde allí el viaje continúa por la avenida Santa Cruz, un camino que asciende lentamente hacia la cordillera. La ruta atraviesa Liriuni, conocida por sus aguas termales, y se interna cada vez más en la oscuridad de la montaña.
Son cerca de las 02:00 de la madrugada cuando el grupo llega a la casa de don Jaime, un punto conocido entre los excursionistas y que funciona como campo base para quienes buscan conquistar el Tunari.
El ritual antes del camino
La madrugada en la montaña es fría y silenciosa. Bajo un cielo cubierto de estrellas, los caminantes ajustan las botas, acomodan las mochilas y encienden sus linternas frontales.
Pero antes de dar el primer paso, muchos se detienen un momento.
En los Andes, subir una montaña no es solo una actividad deportiva. También es un acto de respeto. Algunos levantan la mirada hacia la cumbre invisible en la oscuridad y murmuran una breve petición a la Pachamama, la Madre Tierra. El deseo es sencillo: llegar a la cima y regresar con bien.
El sendero comienza entre piedras, arena y pendientes que parecen perderse en la noche. Las luces de las linternas dibujan una fila silenciosa que avanza lentamente montaña arriba.
Paso a paso.
La respiración se vuelve más profunda y el tiempo parece estirarse como el horizonte. En la oscuridad de la cordillera, el universo parece más cercano.
Las horas transcurren mientras el grupo continúa el ascenso. El cansancio se mezcla con la emoción. Cada pausa permite levantar la mirada y descubrir cómo el cielo empieza a aclararse.
El mirador del valle
Finalmente, tras varias horas de caminata, aparece la cumbre.
El Pico del Tunari, el punto más alto de la cordillera que domina Cochabamba, se abre como un balcón natural sobre el valle. Desde allí se puede mirar en todas direcciones: al este, al oeste, al norte y al sur.
La ciudad, que durante la noche parecía infinita, ahora se ve pequeña, rodeada de montañas y valles.
Y entonces ocurre el momento más esperado.
A las 06:50, el sol comienza a levantarse lentamente. El horizonte se incendia con tonos naranjas y dorados que recorren la cordillera de un extremo al otro. La luz toca primero las cumbres, luego desciende hacia el valle y finalmente ilumina la ciudad.
En ese instante, todo parece detenerse.
Hay risas, fotografías, abrazos y silencios. Algunos levantan los brazos; otros simplemente observan. Porque llegar al Tunari no es solo alcanzar un punto en el mapa. Es sentir, por un momento, que el cielo está al alcance de las manos.
El camino de regreso
Después de contemplar el paisaje y capturar el recuerdo en fotografías, llega el momento de descender. El camino de regreso es más rápido, aunque las rodillas comienzan a reclamar el esfuerzo de la subida.
Pero el cansancio ya no pesa igual.
La recompensa fue el amanecer, el paisaje y la certeza de haber conquistado una montaña.
Cuando el grupo regresa a la casa de don Jaime, el aroma del desayuno caliente recibe a los excursionistas. Sentados alrededor de una mesa, comparten historias, anécdotas y risas. La travesía ya empieza a convertirse en recuerdo.
Luego el bus emprende el retorno hacia Quillacollo y finalmente hacia la plazuela Colón, donde todo comenzó.
La promesa de volver
Quienes suben al Tunari rara vez lo hacen una sola vez.
La montaña cambia con cada estación. En invierno, el frío congela el agua y el sendero puede cubrirse de nieve, transformando la caminata en un desafío distinto. El paisaje se vuelve blanco y el viento sopla con más fuerza.
Por eso muchos regresan.
Porque las montañas tienen esa extraña manera de quedarse dentro de uno. Y porque, después de haber caminado hasta la cumbre, siempre queda la sensación de que la aventura apenas ha comenzado.
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