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Desde la amazonía boliviana, en el corazón de San Ignacio de Moxos, la maestra Raquel Maldonado (RM) lidera un proyecto que ha reescrito la historia de la música. Como directora de la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos y del Ensamble Moxos, no solo ha rescatado partituras que se creían perdidas, sino que ha formado a nuevas generaciones que portan con orgullo este legado.

En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), nos adentramos en su fascinante labor, un viaje entre la investigación y las notas de un barroco que resuena con una identidad propia y profunda.

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- BOL: El Ensamble Moxos es conocido por rescatar y difundir la música barroca misional. ¿Qué significado tiene para usted y para la identidad boliviana este repertorio?

- RM: La música barroca misional es un patrimonio nacional, es parte de la construcción de nuestra historia viva y nuestra identidad, tanto regional como nacional. Poder participar en la revitalización de este repertorio, que ha esperado siglos para volver a escucharse y que adquiere en esta nueva coyuntura otros significados, conlleva una gran responsabilidad a la vez que un gran privilegio, porque con cada nota estamos escribiendo la historia del pueblo moxeño.

- BOL: ¿Cómo es el proceso de investigación y recuperación de estas partituras antiguas? ¿Hay alguna pieza o hallazgo que la haya sorprendido particularmente?

- RM: Durante los años 2005 y 2006 realizamos junto a mi esposo, Toño Puerta, varias expediciones con el fin de poder rescatar los manuscritos que –según la información que manejábamos– se conservaban en las comunidades moxeñas del Tipnis (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure) y en algunas poblaciones del antiguo Gran Moxos.

Una vez trazado el plan, tomamos la mochila y emprendimos esta búsqueda que nos llevó por avioneta, moto, canoa y largas caminatas selva a través. A veces no encontrábamos nada o casi nada, un trocito de papel, una partitura incompleta; a veces historias de vida, pero todo sumaba. Y al fin, el gran hallazgo, 12 carpetas de cuero de vaca protegiendo cientos de manuscritos con cantos para las diferentes celebraciones religiosas.

Fue don Nemesio Guaji, músico y doctrinero de la comunidad de San Antonio del río Imose, quien nos entregó este tesoro que hoy descansa en el Archivo Misional de Moxos y que es fuente de investigación para todo tipo de expertos.

- BOL: ¿Qué elementos hacen que la música barroca de las misiones jesuíticas sea única en comparación con el barroco europeo?

- RM: El barroco misional se define por su entorno y su sistema de pervivencia, ambas circunstancias han afectado a la música y sus prácticas. Este repertorio se ha adaptado a su entorno y se ha transformado con el paso del tiempo.

Tanto en el manuscrito que se ha copiado una y otra vez de acuerdo al desgaste del papel como en la tradición oral, todo sufre transformaciones, adaptaciones y nuevas interpretaciones que generan un nuevo estilo con identidad propia.

- BOL: El Ensamble ha realizado giras internacionales. ¿Cómo reacciona el público extranjero ante esta música y qué cree que se llevan de estas presentaciones?

- RM: Siempre recibimos respuestas de sorpresa y agrado. Normalmente parten de un prejuicio hacia lo latino o lo boliviano, directamente relacionado con la música andina, y cuando nos ven tocar este tipo de música, siempre es un agradable descubrimiento de una Bolivia con un pasado que nos emparenta con la cultura occidental, pero con identidad propia.

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- BOL: Más allá del Ensamble, la Escuela de Música es el corazón de este proyecto. ¿Cuál es la visión educativa de la escuela y cómo impacta en la vida de los jóvenes de la región?

- RM: La Escuela de Música es un proyecto de amplio espectro porque se erige sobre varios pilares. Es un proyecto social, dirigido a niños y jóvenes de escasos recursos para el acceso libre y gratuito a formación artística de calidad.

Es un proyecto cultural porque rescata el patrimonio musical de las antiguas misiones jesuíticas y lo recontextualiza como herramienta de reivindicación de la memoria del pueblo moxeño y de construcción de una identidad propia. Y es artístico porque promueve la formación en arte y la creación de obras artísticas con un criterio profesional y con una propuesta estética vanguardista.

- BOL: ¿Cuáles son los principales desafíos para mantener la sostenibilidad de la escuela y asegurar que siga siendo un semillero de talento?

- RM: El crecimiento de la Escuela ha sido sostenido a lo largo de los años. Hemos pasado de 50 estudiantes hace 20 años a más de 450 en la actualidad. Mantener eso a nivel de infraestructura, equipamiento y, sobre todo, calidad educativa, es nuestro mayor reto.

Los años nos han hecho expertos en supervivencia porque arrancamos sin ningún apoyo gubernamental. En el año 2016, el Estado boliviano reconoció nuestra labor y a partir de entonces tenemos acceso a sueldos para docentes que nos ayudan a no soportar toda la carga. De todos modos, no hemos parado de producir música. El Ensamble Moxos, estandarte de nuestra institución, acaba de estrenar su octava producción discográfica titulada “20 años en la carretera” como celebración y memoria del camino recorrido desde la grabación de nuestro primer disco.

- BOL: San Ignacio de Moxos es un punto clave en la preservación del patrimonio cultural. ¿Cómo ve el rol de la música en la salvaguarda de las tradiciones y la historia de la región?

- RM: La música es un rasgo fundamental de la historia moxeña y sus prácticas tradicionales, no se puede hablar de San Ignacio sin tomar en cuenta sus músicas, las de tradición oral y escrita. Es por eso que nuestra labor como entidad de formación musical se vuelve trascendental porque somos la cantera y el insumo de los actores culturales que participan en las diferentes festividades.

- BOL: ¿Qué proyectos o metas tiene a futuro para el Ensamble Moxos y la Escuela de Música? ¿Hay alguna nueva dirección o repertorio que le interese explorar?

- RM: En los últimos años hemos incursionado en la composición de obras nuevas, llevábamos años haciendo arreglos y nuevas orquestaciones del repertorio de tradición oral y decidimos que era momento también de mirar al futuro.

El disco Majara’iwa incluye una Misa Moxeña de mi autoría cantada en mojeño ignaciano e inspirada en el folklore local y todo lo experimentado en estos años. Tenemos agendada la colaboración con un grupo de rock francés para la producción de un disco fusión, nuevas composiciones y seguir rescatando obras de nuestro archivo musical y de tradición oral.

- BOL: ¿Qué mensaje le gustaría dar a las nuevas generaciones de músicos y artistas en Bolivia, especialmente a aquellos que buscan preservar sus raíces culturales?

- RM: Que se preparen para la crítica, que lean y aprendan de esta música y que los guíe el buen gusto y la libertad de hacer arte, con el amor por la música como principal motivación.

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Personajes

“’La Bomba’ Me Salvó”: Fabio Zambrana, el compositor boliviano, revela cómo su éxito mundial lo sacó de la frustración y detalla sus proyectos más recientes con Azul Azul

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Fabio Zambrana no es solo el rostro de Azul Azul, es el compositor y la fuerza inagotable detrás de un fenómeno musical que, dos décadas después, sigue conquistando el planeta. El creador de "La Bomba" se ha reinventado constantemente, consiguiendo imponer su marca en el mercado bolivianoy mundial.

En esta entrevista con Boliviana (BOL), Zambrana (FZ) nos abre la puerta a sus proyectos más actuales, desde documentales inéditos hasta colaboraciones globales, y reflexiona sobre la canción que, literalmente, le salvó la vida.

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-  BOL: ¿Cuál es el proyecto o canción más reciente de Fabio Zambrana y Azul Azul?

- FZ: Hace unos días lancé un disco de versiones titulado Serenatas, Cumbias y Cuartetos. Ya había publicado, durante la pandemia, un álbum de serenatas con guitarra acústica y pensé que sería una muy buena idea hacer ese mismo disco, esas mismas canciones, pero con un ritmo diferente.

- BOL: ¿Qué significa para usted la colaboración con los Nansana Dance Kids de Uganda?

- FZ: La colaboración con los Nansana Kids surgió de forma natural. Primero publicaron algo con "La Bomba" y yo reaccioné a su vídeo y el impacto fue tan grande en la gente que fueron ellos mismos quienes empezaron a decir: “Hagamos algo juntos”. Y pensé que sería una idea genial componer una canción tan bonita como la que hice.

- BOL: ¿Cuándo sale el documental oficial que está preparando sobre Azul Azul?

- FZ: El documental oficial de Azul Azul se estrena en 2026. Llevamos ocho años trabajando con un gran equipo, recopilando mucha información, mucha documentación y muchos vídeos inéditos. Hay canciones nuevas. Reunir a los miembros de la banda fue muy complicado porque cada uno ya tiene su propia vida. La mayoría ya no se dedica a la música, sino a otras cosas. Fue un trabajo enorme.

- BOL: ¿Cuáles son los planes o metas principales de Fabio Zambrana para los próximos años con la marca Azul Azul?

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- FZ: Los planes o metas principales son sencillos. Seguiré haciendo música mientras Dios me dé vida. Seguiré componiendo canciones mientras Dios me dé salud.

Seguiré escribiendo libros. Mi tercer libro sale el año que viene. Ya escribí mi biografía. Escribí un libro titulado “Cómo ganar dinero con la música”. Quiero dar conferencias, pero quiero llevarlas a otro nivel. Así que, por ahora, siguen activos Fabio Zambrana y Azul Azul.

- BOL: ¿Por qué "La bomba" sigue siendo un éxito y un fenómeno viral más de dos décadas después de su lanzamiento?

- FZ: Es una pregunta muy interesante y difícil de responder. En la industria musical se dice que son canciones con vida propia. Es la descripción más clara y precisa que he escuchado. “La bomba” seguirá viva mientras haya fans que la sigan escuchando. Yo la compuse hace 27 años y los fans llevan 27 años escuchándola y bailándola.

- BOL: ¿Cómo se convirtió la gorra con la palabra "Bolivia" en el sello personal y símbolo de orgullo de Fabio Zambrana?

- FZ: Fue por casualidad. Un día, durante una entrevista en La Paz, me di cuenta de que había olvidado mi gorra. Salí corriendo a ver si podía comprar una y había una persona fuera del local que vendía gorras que decían Bolivia. La compré para salvar la situación y me la puse. A los fans les encantó tanto que empezaron a llamar al canal. Así se convirtió en mi seña de identidad.

- BOL: ¿Cómo fue su vida y carrera musical antes de la fama internacional con "La Bomba"?

- FZ: Fueron bastante difíciles. Soñaba con ser cantante desde muy joven, pero no encontraba el camino. Me costaba mucho soñar con ser artista, hasta el punto de pensar que estaba loco y que debería haber estudiado en la universidad. Antes de ser cantante, trabajaba limpiando baños, era jardinero, cortaba el césped, lavaba platos en restaurantes, lavaba coches, dormía en la calle porque no tenía dinero para pagar el alquiler. Mi vida antes de Azul Azul era muy difícil.

- BOL: Se dice que "La bomba" lo salvó, ¿por qué?

- FZ: Yo siempre digo que "La Bomba" me salvó la vida. Y es literal. Me salvó la vida, tanto económica como artísticamente. Económicamente, porque ya tenía 38 años y estaba desesperado. Estaba frustrado, amargado y triste, convencido de que me había equivocado al elegir ser artista. Y cuando "La Bomba" llegó a mi vida, Azul Azul pasó de ser un grupo que tocaba en bares para 100 personas a tocar en estadios de México, Estados Unidos y Centroamérica.

Artísticamente, también me salvó la vida, porque un artista necesita viajar, tocar en estadios y rodearse de los grandes. Y "La Bomba" lo logró para nosotros.

- BOL: Mencione los tres hitos más importantes que definen la carrera de Fabio Zambrana.

- FZ: Mucha gente cree que "La Bomba" definió mi carrera, y no es así. "La Bomba" fue la canción más exitosa, pero no fue lo que definió mi carrera.

Los tres hitos o situaciones más importantes que definen mi carrera fueron: el día en que decidí no volver a tener un trabajo que no fuera la música (en 1986); mi decisión de vida de alcanzar el mayor éxito que un artista puede tener; y mii decisión de vida de casarme con la mujer más hermosa del mundo.

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Personajes

Carla Ortiz: La productora y actriz cochabambina presenta la primera gran película navideña para encantar al público de Bolivia y el mundo

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Carla Ortiz es una de las figuras más versátiles y tenaces del cine nacional. Actriz, productora, empresaria y embajadora de Bolivia, su carrera es un puente constante entre Hollywood, las grandes producciones de la región y un profundo compromiso social que la ha llevado a zonas de conflicto y la ha posicionado en el Top 100 Líderes de América Latina.

Ahora, a días del estreno nacional de "Un Milagro de Navidad en La Paz" (4 de diciembre), su primera comedia romántica navideña, Ortiz (CO) habla con la revista Boliviana (BOL) sobre cómo se siente contar una historia de fe y comunidad y la complejidad de su próximo thriller feminista. Un diálogo sobre la magia de hacer cine y el arte en Bolivia.

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- BOL: ¿Qué diferencia a “Un Milagro de Navidad en La Paz” de las comedias románticas navideñas extranjeras?

- CO: “Un Milagro de Navidad en La Paz” es una película con alma boliviana y corazón latinoamericano. Aquí la Navidad no es una postal importada: es un sentimiento colectivo. Nuestra historia nace de nuestros valores de comunidad, familia, servicio y fe, que todavía están vivos en el ADN cultural de Bolivia.

Las luces de La Paz, el folklore, las novenas, los villancicos, los buñuelos, las calles coloridas, la música, las montañas, la altura y el humor paceño… todo se une para crear una Navidad única. Es una película profundamente nuestra, pero con una historia tan honesta y humana, que se vuelve universal. Es Navidad contada desde Bolivia para el mundo.

- BOL: Como productora y actriz, ¿cuál fue el mayor desafío al equilibrar la visión artística con las exigencias de la producción?

- CO: El mayor desafío siempre es el tiempo. Producir es un acto de resistencia, y actuar es un acto de entrega. Como productora, debes estar pendiente de absolutamente todo: logística, clima, arte, actores, cámaras, permisos, horarios. Como actriz, necesitas silencio, concentración, sensibilidad, descanso, lo opuesto a la producción.

Equilibrar ambos mundos es como interpretar dos personajes a la vez: la que resuelve problemas y la que debe sentir profundamente. Pero también es un privilegio inmenso. Tener la visión global de la película desde el diseño de arte hasta el vestuario y la fotografía, me permitió construir junto a las cabezas de área una historia coherente, honesta y profunda.

Alma y Lucas Caminando en Mer De las Brujas

- BOL: ¿Cuál es el “milagro” o el mensaje central que espera que el público boliviano se lleve de la película?

- CO: Que los milagros están en todas partes. A veces son pequeños, a veces son inmensos, pero siempre están ahí. A veces es un milagro atreverte a sentir, a perdonar, a ver tu país desde una reconciliación con tus prejuicios, y mirar con otros ojos aquello que creías ajeno a ti.

Espero que el público boliviano vea esta película como una propuesta de encuentro: entre generaciones, entre regiones y formas distintas de ver el mundo. Siento que nuestra Bolivia necesita volver a creer en su propia magia.

- BOL: ¿Existen planes de distribución internacional o en plataformas de streaming para la película?

- CO: Sí, por supuesto. Desde el inicio pensamos en una distribución internacional, el tiempo ha sido nuestro gran reto porque la producción ocurrió en un periodo extraordinariamente corto. Aun así, hemos avanzado pasos sólidos y en su momento compartiremos con el público boliviano dónde aterrizará esta película.

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- BOL: ¿Qué le atrajo del thriller psicológico “Las Vidas de Laura” y qué puede adelantarnos de su estreno?

- CO: “Las Vidas de Laura” es el primer female revenge thriller del cine boliviano, y eso ya lo convierte en un proyecto histórico. Me atrajo su intensidad, la complejidad psicológica de los personajes, la posibilidad de explorar el trauma, la fuerza, la oscuridad y la resiliencia desde una narrativa femenina.

Me emocionaba volver a trabajar con Carlos Bolado y sumar a actrices internacionales. Es una película profunda, elegante, peligrosa y altamente emocional. Cochabamba será su corazón y su identidad.

- BOL: Al ser incluida en el Top 100 Líderes de América Latina, ¿cómo utiliza su plataforma artística para impulsar causas de liderazgo y paz?

- CO: Mi propósito en la vida es el servicio. El activismo para mí no es una profesión: es un acto de fe. He estado en zonas de conflicto donde la humanidad se convierte en un lujo, y ver eso cambia para siempre la forma en la que ves la vida. Mi plataforma artística la uso para abrir espacios de diálogo, puentes de reconciliación y memoria. Para amplificar voces que no tienen acceso. El arte puede ser un arma de luz.

- BOL: ¿De qué manera integra su compromiso social en su trabajo en la industria del cine?

- CO: Para mí, el cine y el activismo son inseparables. Cada película que he producido tiene un componente social, histórico o humano muy profundo. Siento una responsabilidad con mi país y con mi creador de contar historias que reparen, que revelen, que despierten. “Olvidados” fue un acto de memoria histórica. Creo que el cine puede ser un espejo que nos devuelve nuestra humanidad cuando la hemos olvidado.

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- BOL: ¿Cómo preparó su etapa en telenovelas mexicanas para el cine de Hollywood y otros mercados?

- CO: Mi paso por las telenovelas fue un regalo inesperado. México me salvó. Las novelas me dieron visibilidad continental y me permitieron vivir del arte, formarme, fortalecerme, entender el oficio. Me convertí en la primera boliviana en Televisa, y luego vinieron Univisión, Telemundo, experiencias que me prepararon técnica y emocionalmente para volver más fuerte a Hollywood. Me dio la disciplina, la resistencia, la visibilidad y las herramientas para sostener una carrera internacional.

- BOL: ¿Siente un compromiso continuo de realizar cine con causa social o histórica, como lo hizo con “Olvidados”?

- CO: Sí. Es un compromiso con mi creador, con mi país y con mi conciencia. El cine sin propósito no me alcanza. Yo necesito que lo que hago tenga un sentido profundo: memoria, denuncia, justicia, empatía, reconciliación, incluso ahora que cuento una comedia. Para mí es vital que valga la pena: que deje algo en el corazón del público.

- BOL: ¿Cuál es su visión actual sobre el futuro del cine boliviano y qué se necesita para lograr mayor visibilidad internacional?

- CO: Creo que estamos viviendo uno de los mejores momentos del cine de autor boliviano. Tenemos talento desbordante, sensibilidad y creatividad. Pero para dar el siguiente salto necesitamos industria: inversión, políticas claras, fondos, infraestructura y voluntad de apostar por el cine comercial.

Yo trabajo con una fórmula que mezcla lo universal con lo local. “Un Milagro de Navidad en La Paz” es un puente hacia ese nuevo cine boliviano: uno que inspira, que emociona, que une, que muestra a Bolivia como un país cinematográfico y lleno de posibilidades.

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Personajes

El legado de Ulises: Ulises Hermosa hijo, mejor conocido como Kusillo, aborda la monumental tarea de reinterpretar los himnos de su padre, compositor de temas inmortales

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Ulises Hermosa Fernández (UH) creció con el nombre de una leyenda, pero con la misión de encontrar su propia voz. Hijo del inmenso Ulises Hermosa Gonzáles (cofundador de Los Kjarkas y compositor de temas inmortales), el músico boliviano se ha posicionado no solo como guitarrista de la aclamada banda Ch'ila Jatun, sino también con su propio proyecto solista más audaz.

En esta faceta, Kusillo, como es conocido, fusiona las raíces andinas con géneros urbanos, buscando deconstruir el sonido del Altiplano. Su más reciente trabajo, una profunda y respetuosa relectura de "Wayayay", tema compuesto por su padre, ha generado reacciones positivas en el panorama musical.

Ulises Hermosa hijo comparte con la revista Boliviana (BOL) la filosofía detrás de este homenaje, la razón de su diálogo con el Hip Hop y el tesoro inmaterial que su padre legó a Bolivia.

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- BOL: ¿Qué sentimiento o recuerdo específico te llevó a elegir "Wayayay"—una de las composiciones más queridas de tu padre—para tu más reciente homenaje?

 - UH: Wayayay no es solamente una obra en la que se manifiesta la visión o la voz de Ulises Hermosa como poeta o músico, sino que también simboliza el canto y el lamento de un pueblo, en cuyo eco resuena la voz primordial de la tierra. Es una canción de nostalgia y de añoranza.

Allí comprendí que el canto no pertenece al individuo, sino al espíritu que habita en el pueblo y que, a través de nosotros, busca su regreso a la raíz. Por todo ello elegí la canción Wayayay, por su añoranza y por ese llamado al regreso a nuestras tradiciones.

- BOL: Tu versión de la icónica canción introduce elementos contemporáneos como el Hip Hop-Rap, ¿la idea principal fue modernizar la canción?

- UH: Creo que la cultura del Hip Hop está profundamente enraizada en la voz del pueblo. Es increíble cómo, entre rimas y un beat, puede encontrarse un alto contenido social y filosófico. Más allá de buscar una modernización, quise unir dos géneros que, de alguna manera, comprenden ese mismo sentir; géneros que, en el fondo, comparten una hermandad y una fraternización simbólica.

- BOL: La versión incluye una estrofa escrita por ti. ¿Qué mensaje querías añadir en esta obra?

- UH: Las estrofas que incluí en el rapeo buscan jugar con ciertos elementos literarios y tradicionalistas. Por ejemplo, “Inka Ruphay”, nombre indígena de Fausto Reinaga, al que hace referencia en su obra “La razón y el indio”; o Nayjama, personaje principal de la obra de Fernando Diez de Medina, una de las cumbres de la literatura boliviana, mencionada incluso por Guillermo Francovich en su libro “Los mitos profundos de Bolivia”.

Todos estos elementos intentan recobrar la esencia de los Andes en los párrafos que son rapeados.

- BOL: Reinterpretar un tema considerado himno nacional genera expectativas, ¿sentiste presión? y ¿cómo manejaste las posibles críticas por modificar un clásico?

- UH: La versión original nunca será superada; no solo es un himno andino, sino también la esencia más pura de la andinidad y de la inocencia de nuestra cultura.

Efectivamente, sentí la presión, y más aún cuando la vara está tan alta. Pero algo que aprendí en este tiempo es que la vida, y la toma de decisiones, son un salto de fe. Cuando sigues un oráculo como este, debes estar preparado para todo tipo de críticas y saber afrontarlas; al mismo tiempo, debes estar listo para defender tu perspectiva y tu discurso.

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-  BOL: Más allá de las canciones, ¿cuál crees que es el legado más importante que tu padre, Ulises Hermosa Gonzales, dejó a la música boliviana y a su familia?

- UH: Más allá del inmenso legado musical que mi padre dejó a mi familia y a las futuras generaciones de artistas bolivianos, su huella más profunda está en el espíritu. Ulises Hermosa nos heredó una forma de mirar y sentir el mundo: la sensibilidad de un hombre sencillo, profundamente ligado al pueblo, a la tierra y a sus raíces. Su vida fue un viaje sonoro y humano.

Como un investigador del alma andina, exploró los instrumentos, sus matices y sus silencios, dando nueva vida a la quena y a la zampoña. Fue también uno de los mejores constructores de instrumentos de viento andinos del país.

Pero su legado no se detuvo en lo técnico. Rescató el idioma quechua con orgullo, componiendo Sunchu Tikitay, la primera canción completa en quechua de Los Kjarkas. Además, en su incansable búsqueda, estudió y rescató el chuntunqui, un ritmo que elevó desde las raíces hasta convertirlo en la nueva balada andina.

- BOL: ¿Este homenaje a tu padre con "Wayayay" es, tal vez, el más especial que has hecho?

- UH: El más especial, el más nostálgico, y aquel que me ayudó a acercarme más a la labor de mi padre: a su visión, a su perspectiva de vida, y a comprender con mayor profundidad los arquetipos de nuestra cultura andina. Mi padre será siempre una figura fundamental, una voz que atraviesa el tiempo, no solo en mis trabajos futuros, sino también en los de otros artistas que deseen seguir esta senda.

- BOL: ¿Qué representa el personaje del Kusillo para ti, y por qué este nombre se convirtió en la bandera de tu identidad artística para proyectos en solitario?

- UH: El Kusillo es la representación viva de la transgresión y la alegría sagrada; es quien da la bienvenida a la época de la cosecha y el vínculo entre el mundo humano y el espiritual. A través de esa transgresión y de ese caos, devuelve el equilibrio a la comunidad.

Me siento, de alguna manera, muy identificado con este personaje: por la alegría desbordante que puede estallar en una fiesta o júbilo, pero también porque, detrás de la máscara, existe algo mucho más complejo que solo algarabía y picardía. El Kusillo es para mí un centinela de los tiempos, marqués de la cabriola, loco innato, príncipe de los arlequines, mediador de los actos buenos y malos de la Tierra.

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