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La historia de Santos Coaquira es un viaje fascinante. Nacido en el altiplano boliviano, este chef ha logrado trascender fronteras, llevando los sabores de su tierra a escenarios internacionales. Su camino, marcado por la disciplina y una pasión inquebrantable, lo llevó a formarse en prestigiosas escuelas como Le Cordon Bleu, pero nunca olvidó sus raíces andinas.

Coaquira no solo cocina; narra una historia con cada plato. Sus creaciones son un tributo a la memoria, a los ingredientes ancestrales y a la identidad boliviana. En cada bocado se siente la conexión con la tierra y el respeto por el legado de sus ancestros. Su filosofía es simple pero poderosa: la cocina es un acto de amor, de servicio y de revalorización de lo propio.

Desde su proyecto Pasionaria by Santos, busca un diálogo directo con el comensal, transformando la experiencia culinaria en un viaje sensorial y emocional. En esta entrevista exclusiva, el chef Coaquira (SC) revela a la revista Boliviana (BOL) los secretos de su éxito, la importancia de sus raíces y su visión sobre el futuro de la gastronomía boliviana.

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- BOL: Su historia es inspiradora, especialmente su camino desde el altiplano hasta convertirse en un referente de la alta cocina. ¿Cómo ha influido su origen paceño y sus raíces en su estilo culinario?

- SC: Mi origen paceño y mis raíces en el altiplano son mi punto de partida. Crecí rodeado de productos andinos, de aromas intensos y de una cultura donde la comida es más que alimento: es identidad. Esa herencia me enseñó a respetar cada ingrediente y a entender que detrás de cada plato hay una historia que merece ser contada

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- BOL: Se formó en Le Cordon Bleu Perú. ¿Qué tan importante fue esa formación académica para fusionar la cocina boliviana con técnicas de alta cocina?

- SC: El Master Cuisine que hice en Le Cordon Bleu me dio las herramientas técnicas y la disciplina necesarias para dialogar con la cocina universal. Pero siempre tuve claro que mi base debía ser la cocina boliviana. Esa formación me permitió fusionar lo nuestro con técnicas de alta cocina, sin perder autenticidad.

- BOL: ¿Podría compartir un recuerdo de su infancia que haya marcado su pasión por la cocina? ¿Hay algún sabor o plato de su niñez que sigue siendo una inspiración?

- SC: Recuerdo a mi madre preparando fricacho. El aroma de la cocina llenaba la casa y me enseñó que la comida podía ser un refugio. Ese sabor sigue siendo una inspiración: simple, profundo y ligado a la memoria afectiva.

- BOL: Ha mencionado el respeto por los ingredientes locales. ¿Cuál es un ingrediente boliviano que, en su opinión, es poco valorado y que usted ha logrado elevar en sus creaciones?

- SC: El tarwi. Es un producto ancestral, nutritivo y versátil que durante mucho tiempo estuvo relegado. Yo lo he trabajado en distintas preparaciones, desde entradas hasta postres, y siempre sorprende a los comensales. Creo que aún tiene mucho por ofrecer al mundo.

- BOL: ¿Cuál es su filosofía y sus proyectos actuales?

- SC: Mi filosofía es cocinar con respeto y propósito. Respeto por el productor, por el ingrediente y por el comensal. Hoy mis proyectos buscan revalorizar lo boliviano con las técnicas aprendidas y mostrar que nuestra cocina puede dialogar de igual a igual con cualquier otra en el mundo.

- BOL: Su proyecto "Pasionaria by Santos" se define como un espacio de diálogo con el comensal. ¿Qué significa eso en la práctica y qué experiencia busca transmitir?

- SC: Pasionaria es un espacio de conversación a través de la comida. No es solo servir un plato, es contar una historia, despertar una emoción y lograr que el comensal se sienta parte de una experiencia que conecta tradición con innovación.

- BOL: Durante la pandemia, usted y su esposa lideraron una iniciativa para alimentar a miles de personas. ¿Qué lo motivó a realizar esta labor y qué aprendió de esa experiencia?

- SC: La motivación fue simple: había hambre. No podíamos quedarnos de brazos cruzados. Con mi esposa y nuestros hijos, y gracias a la generosidad de Santa Cruz, logramos alimentar a miles de personas. Aprendí que la cocina tiene un poder social enorme: no solo alimenta cuerpos, también da esperanza.

- BOL: La gastronomía boliviana está ganando reconocimiento internacional. Desde su perspectiva, ¿cuáles son los ingredientes o platos que tienen mayor potencial para destacar a nivel mundial?

- SC: Creo que la quinua ya tiene su lugar en la gastronomía mundial; los ajíes son un universo por explorar y tienen un potencial inmenso. Y en frutas, el achachairú.

- BOL: En su opinión, ¿cuál es el mayor desafío que enfrenta la gastronomía boliviana en su camino hacia el reconocimiento global?

- SC: El mayor desafío es creer en nosotros mismos. Tenemos productos, talento y tradición, pero necesitamos confianza y proyección internacional, además de políticas que apoyen al sector gastronómico.

- BOL: ¿A qué lugares del mundo ha llegado su cocina y cómo lo logró?

- SC: Mi cocina ha viajado a diferentes escenarios. Lo logré gracias a invitaciones, festivales gastronómicos y colaboraciones con chefs de talla internacional. Cada viaje fue una oportunidad de mostrar lo nuestro con orgullo.

- BOL: ¿Qué reconocimientos ha conseguido? ¿Cuál es el más destacado?

- SC: He recibido varios reconocimientos, pero el más importante es ver a un comensal emocionarse con un plato que cuenta una historia de nuestras vidas. Y el mayor reconocimiento es la cara de mis hijos cuando les llevo a la mesa una cena casera.

- BOL: ¿Qué consejo le daría a los jóvenes cocineros bolivianos que sueñan con llevar la cocina del país a la élite mundial?

- SC: Que nunca olviden de dónde vienen. La técnica se aprende, pero la identidad se construye con orgullo de lo propio. El mundo no necesita copias, necesita cocineros que crean en su cultura y se atrevan a mostrarla con excelencia.

- BOL: ¿Cuál es su próximo gran sueño o proyecto para la cocina boliviana?

- SC: Mi gran sueño es ver a Bolivia reconocida como un destino gastronómico mundial. Y mi proyecto es seguir formando equipos y espacios que impulsen esa visión, desde Pasionaria y desde cada plato que preparo.

Gastronomía

Atlas del sabor

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Viaje al corazón de algunas de las capitales gastronómicas del planeta, de las plantaciones de dátiles en Arabia hasta los tesoros marinos de Noruega

El acto de comer ha dejado de ser una simple necesidad biológica para consolidarse como la expresión más pura de la identidad de los pueblos. En un mundo globalizado donde los paisajes urbanos tienden a homogeneizarse, las cocinas tradicionales resisten como bastiones de historia, biodiversidad y creatividad.

Consciente de este valor imborrable, la Unesco creó en 2004 la Red de Ciudades Creativas, un selecto club que hoy reúne a urbes que han sabido situar la gastronomía en el centro de su estrategia de desarrollo sostenible.

No se trata de galardonar la opulencia de las estrellas Michelin, sino de proteger y potenciar los ecosistemas alimentarios locales: la transmisión de recetas de generación en generación, el respeto a los productores nativos y el fomento de prácticas agrícolas éticas y resilientes.

Viajar bajo esta brújula no es solo hacer turismo; es sumergirse en una cartografía viva de olores, técnicas milenarias y sabores que definen el alma colectiva. Recorremos 10 de los rincones más fascinantes de esta red global que todo amante de la cultura y la buena mesa debería conocer.

1. Popayán, Colombia

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La historia de la Red de Ciudades Creativas de la Gastronomía tiene su kilómetro cero en Popayán. Esta joya colonial de fachadas blancas inmaculadas fue la primera ciudad del mundo en recibir este reconocimiento. Su gastronomía es un deslumbrante mestizaje de saberes indígenas, legados españoles y aportes africanos.

Cada año, la ciudad acoge el Congreso Gastronómico Nacional de Popayán, un foro vibrante de debate, talleres y degustaciones públicas que demuestra cómo la tradición puede convivir perfectamente con la vanguardia económica.

2. Bergen, Noruega

Rodeada por la majestuosidad de los fiordos noruegos, Bergen destaca por albergar la cultura alimentaria marina considerada la más sostenible de Europa. Más de 3,000 agricultores y 200 emprendedores alimentarios impulsan con orgullo la bandera de lo orgánico y lo local.

La ciudad es también sede de la conferencia anual de productos del mar más grande del mundo, uniendo ciencia y cocina para asegurar el futuro de los océanos. Es famosa la sopa de pescado tradicional de Bergen.

3. Ensenada, México

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Ubicada en la Península de Baja California, Ensenada es ampliamente aclamada como la "Capital del Vino Mexicano", produciendo cerca del 90% del vino del país. Sin embargo, su entrada a la red de la Unesco se debió a algo más profundo: su capacidad de nutrir sistemas alimentarios sostenibles e innovadores a través de la investigación científica avanzada y programas urbanos de vanguardia. La frescura salvaje de su Mercado Negro de pescados y mariscos es el complemento perfecto para sus renombrados caldos vitivinícolas.

4. Hyderabad, India

Pocas ciudades encarnan un contraste tan fascinante como Hyderabad. Por un lado, relucientes rascacielos tecnológicos; por el otro, la opulencia eterna de los Nizams que gobernaron la región.

La cocina hyderabadí es célebre por su complejidad aromática, donde el arroz y las especias se elevan a la categoría de bellas artes. Es una ciudad que rinde un tributo inquebrantable a su herencia real pero que vibra en perfecta sintonía con las tendencias culinarias internacionales.

5. Phuket, Tailandia

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Más allá de sus playas de postal, Phuket custodia un patrimonio culinario moldeado por siglos de comercio marítimo y migraciones. Integrada en la red desde 2015, sus antiguas recetas e influencias Hokkien (chinas), malayas y tailandesas se mantienen vivas en los puestos callejeros y hogares de la isla, alejándose del menú genérico de los complejos turísticos comerciales.

El khao tom haeng (gachas de arroz secas), los fideos fritos Hokkien y el pad mee sua son sus platos más conocidos.

6. San Antonio, Texas

Junto a Tucson, San Antonio es una de las dos únicas ciudades estadounidenses en este selecto grupo. Su gastronomía cuenta la historia de una confluencia cultural vibrante, donde convergen influencias indígenas, españolas, mexicanas, alemanas y africanas.

El ecosistema local apuesta firmemente por la innovación sostenible y cuenta con una sólida red de chefs embajadores que llevan la identidad culinaria tejana a los escenarios internacionales.

7. Buraidah, Arabia Saudita

Capital de la provincia de Al-Qassim, Buraidah se localiza en el verdadero "granero" del país. Gracias a un microclima favorable en medio del desierto, la región produce una asombrosa variedad de cultivos, coronándose como el paraíso absoluto de los dátiles.

Su reciente inclusión en la red de la Unesco celebra la preservación de técnicas agrícolas de oasis y su capacidad para alimentar de forma sostenible a la comunidad.

8. Overstrand Hermanus, Sudáfrica

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A solo 100 kilómetros de Ciudad del Cabo, esta joya costera es mundialmente famosa por el avistamiento de ballenas, pero su escena gastronómica está ganando un protagonismo global.

Su propuesta se basa en un ecosistema armonioso de bodegas de primer nivel y pesca responsable. Los mercados de granjeros de los sábados por la mañana reflejan un profundo compromiso comunitario con el producto de proximidad.

9. Zahlé, Líbano

Ubicada de forma pintoresca en el Valle de la Becá, Zahlé se ha ganado el lírico título de "Ciudad del Vino y la Poesía". Sus bodegas milenarias introducen a los visitantes en mezclas tradicionales y un recetario libanés sumamente refinado.

A pesar de los complejos contextos geopolíticos regionales, sus gentes continúan defendiendo con pasión su identidad a través de la tierra y la hospitalidad. El secreto local es probar el arak artesanal, un potente destilado a base de uvas y anís.

10. Bohicon, Benín

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Benín, reconocido mundialmente como la cuna de la religión vudú, esconde en Bohicon un tesoro culinario de enorme misticismo. Incorporada a la red en 2021, la cocina de Bohicon ofrece una sobrecarga sensorial absoluta.

Las técnicas de fermentación, transmitidas celosamente de madres a hijas, representan un patrimonio inmaterial invaluable que la Unesco busca salvaguardar del olvido en el África subsahariana.

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Gastronomía

Volver a casa

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Camila Lechín apaga los fuegos de la alta cocina para encender La Juanita, un bodegón contemporáneo que rescata la memoria, el producto local y el placer de estar bien

Tras consolidarse como una de las mentes más influyentes de la gastronomía boliviana actual, Camila Lechín (CL) sorprendió a todos al cerrar las puertas de Hapo, el proyecto que le valió reconocimiento internacional y un lugar entre los mejores talentos de la región. Lejos de haber sido un paso atrás, su nueva apuesta fue un retorno calculado y maduro hacia las raíces más profundas de su identidad.

Camila cambió los menús de pasos y las estructuras rígidas del “fine dining” por una cocina libre de complejos, descontracturada y con alma. El resultado de esa evolución es La Casita de La Juanita, un bodegón vanguardista escondido en el barrio de Equipetrol, en Santa Cruz de la Sierra.

En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), la chef reflexiona sobre su transición creativa, los desafíos y la satisfacción de ver a sus comensales habitar un espacio bajo una premisa tan simple como poderosa: "Qué bien se está cuando se está bien".

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- BOL: Camila, tras el éxito y el gran reconocimiento que lograste con Hapo, decidiste cerrar ese ciclo para abrir este nuevo espacio, La Juanita. ¿En qué momento sentiste que era hora de mutar y qué aprendizajes te trajiste a esta nueva casa?

- CC: Hapo fue el proyecto que me permitió encontrar una voz propia. Le debo muchísimo y siempre voy a sentir orgullo por lo que construimos. Después del cierre, sabía que volvería a cocinar, pero esta vez tenía ganas de hablar de otras cosas.

Me llevé la misma obsesión por el producto, el respeto por los productores y la convicción de que la gastronomía puede contar historias. Solo que hoy esas historias se cuentan desde otro lugar.

- BOL: Pasar de la rigidez de la alta cocina de autor a un formato de "bodegón contemporáneo" es un cambio audaz. ¿A qué se debe ese cambio?

- CC: No lo vivo como una ruptura sino como una evolución, pero sobre todo como un regreso a ciertas memorias. Me apasiona investigar, explorar ingredientes y construir un lenguaje propio desde la cocina. Y hoy me entusiasma poner toda esa experiencia al servicio de una cocina que parece más cercana, donde se transmite una sencillez, aunque no necesariamente lo sea.

La Juanita nace de mi amor por los lugares a los que uno vuelve. Por las mesas largas, los platos para compartir y esa cocina que genera antojo incluso antes de llegar.

- BOL: Se percibe en este proyecto una cocina muy auténtica y libre de complejos. ¿Qué significa para ti, en este momento de tu carrera, cocinar desde esta nueva madurez?

- CC: Estoy disfrutando mucho del oficio y del servicio, de la cercanía con las personas. Me entusiasma pensar en esos platos que se vuelven parte de la rutina de alguien. Me ilusiona construir ese tipo de lugar que termina formando parte de la vida de un barrio. Hay algo muy bonito en poner toda la experiencia acumulada al servicio de algo que da placer y reúne personas alrededor de una mesa.

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- BOL: La Juanita es el nombre cariñoso con el que te llamaba tu abuelo Juan. ¿Cómo influye esa carga tan íntima y familiar en la atmósfera que querías construir en el bodegón?

- CC: Influye en todo. Juanita era el nombre que me decía mi abuelo desde que nací. Durante muchos años fue algo que existió solo dentro de mi familia. Ponerle ese nombre al restaurante fue abrir una puerta muy personal. Por eso La Juanita se siente más como una casa que como un restaurante. Quiero que se sienta la calidez que uno encuentra cuando llegas a un lugar donde te sientes bien.

- BOL: Al entrar a La Juanita, los comensales dicen que se siente una energía muy de hogar. ¿Es este restaurante una especie de tributo a tu infancia, a tus recuerdos familiares y a la cocina que te formó antes de ser la chef profesional que eres hoy?

- CC: Sí, aunque no de una manera literal. No es un restaurante de recetas familiares, pero sí está construido alrededor de muchas sensaciones que recuerdo de mi infancia: las sobremesas largas, las reuniones en casa, la comida abundante y esa sensación de sentirse a gusto, sin necesidad de nada más. Creo que todos tenemos ciertos recuerdos alrededor de una mesa que nos acompañan toda la vida.

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- BOL: El lema que abraza el espacio es "Qué bien se está cuando se está bien". ¿Cómo se traduce esa filosofía de confort y bienestar en los platos específicos que diseñaste para la carta?

- CC: Creo que es un lema que nació de la gente más que de la marca, pero me parece que representa muy bien lo que buscamos construir, ya que la carta está diseñada alrededor de la idea del disfrute. Por eso conviven platos muy nuestros, como el queperí o el majao, con otros más universales como un rigatoni o una milanesa. No me enfoqué en hacer una carta conceptual, sino una carta que diera ganas de volver.

- BOL: Siempre has sido una defensora activa del producto local, chiquitano y amazónico. ¿Cómo se abastece hoy La Juanita? ¿Sigues trabajando de la mano con las comunidades de productores y recolectores en este formato de bodegón?

- CC: Absolutamente. La Juanita tiene un formato distinto, pero los valores siguen siendo los mismos. Seguimos trabajando con productores, agricultores y recolectores con los que he construido relaciones durante muchos años. Para mí, utilizar ingredientes y ser parte de las cadenas de valor locales no depende del tipo de restaurante que uno tenga. Es una forma de entender la cocina.

- BOL: Apenas han abierto y el lugar ya está llenando las mesas noche tras noche bajo reserva. ¿Te esperabas una respuesta tan inmediata y un cariño tan grande por parte del público cruceño hacia esta nueva propuesta?

- CC: La verdad es que sí. Durante todo el tiempo que estuve fuera, me escribió mucha gente preguntándome cuándo volvería a cocinar. Así que estoy muy agradecida siempre del cariño de mi gente cercana, de mis clientes y de mi familia.

Claro que abrir un proyecto viene siempre cargado de ilusión, pero es normal también tener dudas e inseguridades. Sin embargo, lo que hemos recibido estas primeras semanas ha sido un recibimiento con banda y fuegos artificiales, así lo siento. Me emociona profundamente. Me hace muy feliz ver cómo lo que quería lograr que la gente sienta, se traduce en verla quedarse, regresar y recomendar el lugar. Ahí es cuando sientes que está funcionando.

- BOL: Si tuvieras que elegir un plato y una bebida de la carta actual de La Juanita que definan a la perfección tu estado de ánimo actual, ¿cuáles serían y por qué?

- CC: Creo que mi noche ideal sería llegar y tomarme un vermut con soda con un piqueito, podría ser un brioche con jamón. Y luego me pediría el bourguignon de queperí y una copa de vino tinto. Creo que es la combinación de lo que estoy viviendo ahora, el vermut y la picadita junto con un queperí de larga cocción: un poco de travesura, pero también mucha calma y disfrute del camino.

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- BOL: ¿Cuál es la principal sensación o el recuerdo que quieres que se lleve un comensal en el cuerpo cuando cruza la puerta de salida de tu casa?

- CC: Me gustaría que se vaya sintiendo a gusto. Que haya comido rico, que haya conversado, que se haya reído y que durante unas horas se haya sentido cómodo, cuidado y feliz. Y, sobre todo, que se vaya con ganas de volver.

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Gastronomía

Invierno

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Conozca los superalimentos que blindan el organismo durante la temporada invernal ayudando a aumentar las defensas

Frente a la creencia popular de que los meses fríos limitan las opciones de alimentación fresca, la evidencia científica demuestra que la temporada invernal ofrece una de las despensas más potentes para el sistema inmunológico.

De acuerdo con una reciente recopilación del Laboratorio de Nutrición de la revista Good Housekeeping, la clave para esquivar la gripe, combatir la inflamación y prevenir enfermedades crónicas se encuentra en una selección específica de productos de estación catalogados como "superalimentos".

El invierno tiene mala fama, pero hay muchos alimentos básicos de temporada que destacan en esta época y que pueden hacer que los meses más fríos sean nutritivos y deliciosos". A continuación, estos son los alimentos esenciales que, según los expertos en nutrición, deben liderar las compras de la temporada.

1. Kiwi

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Este fruto posee una concentración de vitamina C tres veces superior a la de una naranja, además de potasio, vitamina E, folato y fibra. Clínicamente, destaca por contener una enzima única que optimiza la descomposición de proteínas, facilitando el proceso digestivo y el tránsito intestinal. Incorporar esta fruta en el desayuno diario es una estrategia sumamente efectiva para dinamizar el metabolismo desde las primeras horas de la mañana.

2. Calabaza

Más allá de su versatilidad, destaca por su alto contenido de fibra y poder antioxidante en forma de carotenoides. Estudios publicados asocian niveles elevados de estos componentes en la sangre con una reducción en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Sus semillas no deben desecharse, ya que, tostadas, aportan zinc y selenio, minerales críticos para la respuesta inmune. Su consistencia cremosa al ser cocida la convierte en la base ideal para sopas y cremas.

3. Remolacha

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Es un auténtico superalimento para la inmunidad. Es especialmente rica en betalaínas, compuestos que aportan su pigmento y poseen poderosas propiedades antioxidantes. Destaca por su aprovechamiento integral, ya que sus hojas y tallos son ricos en vitaminas K y A, calcio y potasio. Su versatilidad permite consumir tanto cruda en jugos energéticos como Personalidad, facilitando su integración en cualquier rutina alimentaria moderna.

4. Coles de Bruselas

Al igual que otras crucíferas, contienen vitaminas C y K, además de potentes compuestos llamados glucosinolatos. El cuerpo convierte estas sustancias en isotiocianatos, moléculas que actúan a nivel celular previniendo el daño al ADN. Una sola taza aporta 4 gramos de fibra saciante. Prepararlas asadas al horno con un toque de vinagre balsámico transforma esta hortaliza en una guarnición crujiente y altamente sofisticada.

5. Batata o camote

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Este tubérculo destaca por combatir eficazmente el estreñimiento y la hinchazón gracias a una combinación de fibra, magnesio y potasio (mineral clave para la contracción intestinal y la presión arterial). Asimismo, una sola batata provee el requerimiento diario total de vitamina A, protegiendo los tejidos oculares del daño. Su agradable sabor dulce natural permite prescindir de azúcares añadidos en la elaboración de purés y acompañamientos saludables.

6. Col rizada (kale)

Las hojas verdes oscuras son aliadas del sistema cardiovascular. Su consumo diario ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas debido a su alto contenido de nitratos, que relajan los vasos sanguíneos para una presión arterial saludable. Aporta también vitamina K, crucial para la densidad ósea y la maquilación. Consumirla cruda y finamente picada en ensaladas aporta una textura firme que prolonga la sensación de saciedad por mucho más tiempo.

7. Palta

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Fuente indispensable de grasas monoinsaturadas saludables para el corazón, las cuales ayudan a reducir el colesterol LDL y evitan la acumulación de placa arterial. Incorpora vitaminas C y E, antioxidantes que reducen el riesgo de cataratas y degeneración macular, además de actuar como un diurético natural por su alto nivel de potasio. Su textura untuosa la convierte en el sustituto perfecto y cardiosaludable de las mantequillas e ingredientes industriales en los desayunos.

8. Piña

Esencial para quienes buscan mantener o desarrollar masa muscular. Contiene bromelina, una enzima digestiva que mejora la absorción de proteínas en el intestino. Además, se ha demostrado que la bromelina reduce el daño muscular y la inflamación inducidos por el ejercicio, mientras que su vitamina C de igual forma estimula la producción natural de colágeno. Su inclusión en la dieta post entrenamiento acelera la recuperación de los tejidos musculares.

9. Pomelo

Excelente fuente de fibra soluble, específicamente pectina, la cual ha demostrado acelerar el tránsito intestinal y aliviar el estreñimiento. Contiene además un flavanol llamado naringenina, que contribuye activamente a la salud digestiva y a la regulación del sistema de excreción. Esta fruta es idónea para iniciar las mañanas debido a su capacidad para activar de manera eficiente los procesos de desintoxicación del hígado.

10. Zanahoria

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Un pilar nutricional indispensable en el invierno por ser una fuente robusta de vitamina A, luteína y zeaxantina. La vitamina A juega un rol crucial en la producción de rhodopsina, el pigmento de la retina necesario para la visión nocturna o en condiciones de baja luz. Aprovechar tanto la raíz como sus hojas en la elaboración de pestos caseros permite maximizar el rendimiento nutricional de esta hortaliza tradicional.

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