Carla Ortiz: La productora y actriz cochabambina presenta la primera gran película navideña para encantar al público de Bolivia y el mundo
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Carla Ortiz es una de las figuras más versátiles y tenaces del cine nacional. Actriz, productora, empresaria y embajadora de Bolivia, su carrera es un puente constante entre Hollywood, las grandes producciones de la región y un profundo compromiso social que la ha llevado a zonas de conflicto y la ha posicionado en el Top 100 Líderes de América Latina.
Ahora, a días del estreno nacional de "Un Milagro de Navidad en La Paz" (4 de diciembre), su primera comedia romántica navideña, Ortiz (CO) habla con la revista Boliviana (BOL) sobre cómo se siente contar una historia de fe y comunidad y la complejidad de su próximo thriller feminista. Un diálogo sobre la magia de hacer cine y el arte en Bolivia.
- BOL: ¿Qué diferencia a “Un Milagro de Navidad en La Paz” de las comedias románticas navideñas extranjeras?
- CO: “Un Milagro de Navidad en La Paz” es una película con alma boliviana y corazón latinoamericano. Aquí la Navidad no es una postal importada: es un sentimiento colectivo. Nuestra historia nace de nuestros valores de comunidad, familia, servicio y fe, que todavía están vivos en el ADN cultural de Bolivia.
Las luces de La Paz, el folklore, las novenas, los villancicos, los buñuelos, las calles coloridas, la música, las montañas, la altura y el humor paceño… todo se une para crear una Navidad única. Es una película profundamente nuestra, pero con una historia tan honesta y humana, que se vuelve universal. Es Navidad contada desde Bolivia para el mundo.
- BOL: Como productora y actriz, ¿cuál fue el mayor desafío al equilibrar la visión artística con las exigencias de la producción?
- CO: El mayor desafío siempre es el tiempo. Producir es un acto de resistencia, y actuar es un acto de entrega. Como productora, debes estar pendiente de absolutamente todo: logística, clima, arte, actores, cámaras, permisos, horarios. Como actriz, necesitas silencio, concentración, sensibilidad, descanso, lo opuesto a la producción.
Equilibrar ambos mundos es como interpretar dos personajes a la vez: la que resuelve problemas y la que debe sentir profundamente. Pero también es un privilegio inmenso. Tener la visión global de la película desde el diseño de arte hasta el vestuario y la fotografía, me permitió construir junto a las cabezas de área una historia coherente, honesta y profunda.
- BOL: ¿Cuál es el “milagro” o el mensaje central que espera que el público boliviano se lleve de la película?
- CO: Que los milagros están en todas partes. A veces son pequeños, a veces son inmensos, pero siempre están ahí. A veces es un milagro atreverte a sentir, a perdonar, a ver tu país desde una reconciliación con tus prejuicios, y mirar con otros ojos aquello que creías ajeno a ti.
Espero que el público boliviano vea esta película como una propuesta de encuentro: entre generaciones, entre regiones y formas distintas de ver el mundo. Siento que nuestra Bolivia necesita volver a creer en su propia magia.
- BOL: ¿Existen planes de distribución internacional o en plataformas de streaming para la película?
- CO: Sí, por supuesto. Desde el inicio pensamos en una distribución internacional, el tiempo ha sido nuestro gran reto porque la producción ocurrió en un periodo extraordinariamente corto. Aun así, hemos avanzado pasos sólidos y en su momento compartiremos con el público boliviano dónde aterrizará esta película.
- BOL: ¿Qué le atrajo del thriller psicológico “Las Vidas de Laura” y qué puede adelantarnos de su estreno?
- CO: “Las Vidas de Laura” es el primer female revenge thriller del cine boliviano, y eso ya lo convierte en un proyecto histórico. Me atrajo su intensidad, la complejidad psicológica de los personajes, la posibilidad de explorar el trauma, la fuerza, la oscuridad y la resiliencia desde una narrativa femenina.
Me emocionaba volver a trabajar con Carlos Bolado y sumar a actrices internacionales. Es una película profunda, elegante, peligrosa y altamente emocional. Cochabamba será su corazón y su identidad.
- BOL: Al ser incluida en el Top 100 Líderes de América Latina, ¿cómo utiliza su plataforma artística para impulsar causas de liderazgo y paz?
- CO: Mi propósito en la vida es el servicio. El activismo para mí no es una profesión: es un acto de fe. He estado en zonas de conflicto donde la humanidad se convierte en un lujo, y ver eso cambia para siempre la forma en la que ves la vida. Mi plataforma artística la uso para abrir espacios de diálogo, puentes de reconciliación y memoria. Para amplificar voces que no tienen acceso. El arte puede ser un arma de luz.
- BOL: ¿De qué manera integra su compromiso social en su trabajo en la industria del cine?
- CO: Para mí, el cine y el activismo son inseparables. Cada película que he producido tiene un componente social, histórico o humano muy profundo. Siento una responsabilidad con mi país y con mi creador de contar historias que reparen, que revelen, que despierten. “Olvidados” fue un acto de memoria histórica. Creo que el cine puede ser un espejo que nos devuelve nuestra humanidad cuando la hemos olvidado.
- BOL: ¿Cómo preparó su etapa en telenovelas mexicanas para el cine de Hollywood y otros mercados?
- CO: Mi paso por las telenovelas fue un regalo inesperado. México me salvó. Las novelas me dieron visibilidad continental y me permitieron vivir del arte, formarme, fortalecerme, entender el oficio. Me convertí en la primera boliviana en Televisa, y luego vinieron Univisión, Telemundo, experiencias que me prepararon técnica y emocionalmente para volver más fuerte a Hollywood. Me dio la disciplina, la resistencia, la visibilidad y las herramientas para sostener una carrera internacional.
- BOL: ¿Siente un compromiso continuo de realizar cine con causa social o histórica, como lo hizo con “Olvidados”?
- CO: Sí. Es un compromiso con mi creador, con mi país y con mi conciencia. El cine sin propósito no me alcanza. Yo necesito que lo que hago tenga un sentido profundo: memoria, denuncia, justicia, empatía, reconciliación, incluso ahora que cuento una comedia. Para mí es vital que valga la pena: que deje algo en el corazón del público.
- BOL: ¿Cuál es su visión actual sobre el futuro del cine boliviano y qué se necesita para lograr mayor visibilidad internacional?
- CO: Creo que estamos viviendo uno de los mejores momentos del cine de autor boliviano. Tenemos talento desbordante, sensibilidad y creatividad. Pero para dar el siguiente salto necesitamos industria: inversión, políticas claras, fondos, infraestructura y voluntad de apostar por el cine comercial.
Yo trabajo con una fórmula que mezcla lo universal con lo local. “Un Milagro de Navidad en La Paz” es un puente hacia ese nuevo cine boliviano: uno que inspira, que emociona, que une, que muestra a Bolivia como un país cinematográfico y lleno de posibilidades.
Personajes
Fran Aliss
El cantautor cochabambino revoluciona la escena con "Ya no tengo tiempo", un tema que se ha vuelto viral, y proyecta la exportación de la música boliviana
El sonido de la música independiente en Bolivia se está reescribiendo con fuerza, y Fran Aliss (FA) se ha consolidado como uno de sus protagonistas principales.
Con una propuesta que equilibra la frescura del indie pop y honestidad lírica, el cantautor cochabambino ha logrado conectar con una generación que busca autenticidad en cada acorde. Sus canciones ya no solo resuenan en los auriculares locales, sino que empiezan a trazar una ruta internacional que rompe los esquemas tradicionales.
Su más reciente lanzamiento, "Ya no tengo tiempo", se ha convertido rápidamente en un fenómeno tanto en plataformas de streaming como en tendencias virales de redes sociales. En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), Aliss desglosa el proceso detrás de su nuevo éxito y las ambiciosas metas que guían su camino este 2026.
- BOL: ¿Cómo nace tu nueva canción "Ya no tengo tiempo"?
- FA: Un día me levanté y tenía la melodía de la intro en bucle en mi mente. Le puse acordes y ritmo ese mismo día. Se podría decir que la idea vino a mí, yo solo tuve que ejecutarla. La letra nace de la frase ‘ya no tengo tiempo’, que era una frase que escribí porque quedaba bien con la melodía, luego fue que le di el sentido a la temática en la canción completa.
- BOL: La letra dice con mucha fuerza "ya no tengo tiempo, ya no tengo energía". ¿Por qué decidiste cantarle a ese punto de quiebre en las relaciones?
- FA: Decidí cantarle a esto porque es algo que me sucedió y que nunca había escuchado en una canción antes. Era algo que tenía guardado en mí hace tiempo y recién tuve la claridad mental para poder hacerlo bien.
- BOL: ¿Cómo fue el proceso en el estudio para lograr ese sonido pop e indie tan limpio?
- FA: La canción fue producida en el estudio de la Boliganga, con una guitarra de cuerdas nailon súper antigua (o como yo le digo, guitarra de guerra). Para lograr esta canción me basé en experiencias pasadas de canciones mías que ya habían funcionado bien, en este caso específico la canción ‘Bajo presión’ fue mi referencia sonora. Además, la canción suena así de limpia y compacta gracias al gran trabajo de mezcla del productor de la casa, Jan-Ivo Söchtig.
- BOL: ¿Qué tal ha sido la respuesta de tus seguidores con el estreno del videoclip?
- FA: Tremenda, el video hizo gran trabajo en YouTube y TikTok también. Hemos recibido miles de comentarios apoyando, y la verdad que es un sentimiento muy lindo. El trabajo que hicimos junto a los chicos de ABF (la productora del videoclip) fue genial. Estoy muy agradecido con el público por todo.
- BOL: La canción ha recibido mucho apoyo en las redes. En TikTok incluso hubo trends. ¿Qué te pareció esa reacción?
- FA: Es la reacción soñada de cualquier artista emergente, decenas de miles de posts usando la canción. Es increíble cómo TikTok mueve tanta gente. TikTok es una parte central de la difusión de la música, es algo a lo que le dedicamos tiempo y pensamiento estratégico. Ver que todo ha resultado así es increíble. Es muy interesante cómo una red social puede cambiar tu vida.
- BOL: En tus últimos proyectos visuales muestras una Cochabamba muy moderna y vanguardista. ¿Qué tan importante es para ti exportar esa imagen de la ciudad?
- FA: Cochabamba es un lugar muy especial para mí, y siento que hay cosas de nuestra cultura que no son tomadas en cuenta al momento de difundir la región. Cochabamba es mucho más que solamente buena gastronomía, Cochabamba es una capital del movimiento artístico como lo es del entretenimiento.
Hay mucho estilo bohemio y mucha mística de la cual no se habla. También somos una ciudad bien cuidada. Es un lugar que merece difusión y por eso aprovecho de hacerlo cuando tengo la oportunidad.
- BOL: Has mencionado antes tus ganas de experimentar con ritmos bolivianos como el taquirari o el caporal. ¿Ya se viene algo de esa fusión en tus próximas canciones?
- FA: He estado estudiando la música boliviana y tengo muchas ganas de jugar con esos ritmos tan geniales y únicos. Ya tengo un par de maquetas con ritmos bolivianos, pero probablemente no vean la luz hasta los últimos meses de este año.
- BOL: Este año has estado muy activo lanzando sencillos como "Siempre", "Solo para verte" y ahora este estreno. ¿Se viene un álbum completo o un EP para los próximos meses?
- FA: Este año pienso enfocarme en sencillos, una vez me encuentre consolidado, me encierro en el estudio a producir el álbum. Para mí un álbum es un proyecto serio, y debe ser algo que se hace muy meticulosamente. Probablemente el próximo año salga con un álbum, mi idea es que ese álbum deje una huella en nuestra cultura.
- BOL: Hace poco comentaste en tus redes que extrañas los escenarios. ¿Cuándo vuelves a tocar en vivo con una gira y qué ciudades planeas visitar pronto?
- FA: Después del lanzamiento de ‘Ya no tengo tiempo’ oficialmente he vuelto a los escenarios (¡Al fin!). He comenzado con Santa Cruz y tuve dos fechas increíbles en mi querida Cochabamba. Tengo muchas ganas de tocar en La Paz ya que siempre que voy la paso genial. Quisiera tocar en todos los departamentos del país, y luego ver de armar shows en países vecinos.
- BOL: Después de haber llevado tu música a escenarios de Buenos Aires y España, ¿cómo ves el crecimiento de la escena indie boliviana hacia el exterior?
- FA: Creo que en Bolivia recién está comenzando todo esto del indie. En mi experiencia en otros países me he dado cuenta que el indie es uno de los géneros más populares del momento, es por eso que creo que el indie es uno de los mejores caminos para exportar nuestra música nacional.
- BOL: ¿Cuál es el siguiente paso o la meta más importante que quieres cumplir en lo que queda de este año?
- FA: Tengo tres metas clave. Este año quiero lograr tocar en todos los departamentos de nuestro país, alcanzar 300.000 oyentes mensuales en Spotify y dar al menos un show fuera de Bolivia.
Personajes
Forjador de futuro: Kristof Henningsson es un emprendedor que superó la pobreza extrema en su natal Oruro y hoy conecta a Bolivia con el mundo tecnológico
Kristof Henningsson Reyes (KHR) no es el típico empresario que nació en cuna de oro, aunque su apariencia y apellido sugieran lo contrario. Nacido en Oruro y radicado en Suecia, este joven de 28 años tiene una historia de contrastes profundos: desde caminar por las calles bolivianas sin tener 20 bolivianos para comer, hasta liderar proyectos tecnológicos que hoy conectan a Bolivia con el mercado laboral global.
En esta charla con la revista Boliviana (BOL), Henningsson revela que su verdadera ambición no es acumular ceros en una cuenta bancaria, sino "moverle la vida" a quienes, como él en su momento, solo necesitan una oportunidad. A través de su academia, busca que el inglés deje de ser un privilegio de élite para convertirse en la herramienta que saque a miles de bolivianos de la precariedad económica mediante el empleo remoto y la capacitación técnica.
- BOL: Para quienes aún no conocen tu trayectoria, ¿quién es Kristof Henningsson Reyes y qué es lo que realmente lo mueve?
- KHR: Soy una persona muy humilde que experimentó momentos de la vida muy diferentes. Kristof conoce lo que es realmente la pobreza máxima; mucha gente tiene la percepción de que, por ser "choquito" de ojos verdes o tener padres que han tenido mucho, me han dado todo en bandeja de plata. No es así. Conocí a mis padres a los 18 años y siempre elegí el camino del trabajo, el estudio y el deporte.
Soy una persona extremadamente ambiciosa en el buen sentido: quiero lograr cosas grandes que transformen no solo la vida de mi familia, sino la de mi gran familia que es Bolivia. Estoy dispuesto a sentarme en la mesa con quien no tiene nada y con quien lo tiene todo, actuando siempre de la misma manera genuina e íntegra.
- BOL: Radicas en Suecia, pero tus ojos y tus inversiones siempre vuelven a Bolivia. ¿Cómo es tu ritmo de vida actual entre ambos mundos?
- KHR: Mi base natural es Suecia, pero tengo la bendición de viajar entre 200 y 260 días al año; prácticamente vivo en un avión. Desde el 2024 no he parado de viajar por negocios, pero muchos de mis emprendimientos se enfocan en dar empleo a los bolivianos.
Creo firmemente que nosotros debemos iniciar el cambio en nuestro país; no podemos esperar que un extranjero lo haga por nosotros si nosotros no damos el primer paso primero.
- BOL: Hablemos de educación. Muchos ven el inglés como un lujo, pero tú planteas la "democratización" del idioma. ¿Qué ofrece tu programa que sea diferente al resto?
- KHR: Lo primero es la democratización: accesibilidad combinada con calidad internacional. No solo enseñamos inglés desde el nivel A1 hasta el C2; ofrecemos tres meses de preparación para el examen TOEFL y un mes de capacitación en empleabilidad.
Queremos que nuestros estudiantes no solo hablen el idioma, sino que sepan vender sus servicios como freelancers al exterior para generar una inyección económica directa al país. Además, garantizamos pasantías en empresas mías y de mis socios en Mónaco, Inglaterra y Estados Unidos para los estudiantes que se destacan.
- BOL: Es notable el impacto social de tu academia, especialmente con los costos bajos. ¿Qué sucede con aquellos que ni siquiera pueden pagar esa mínima cuota?
- KHR: Me ha pasado recientemente con estudiantes que no pueden pagar ni los 98 bolivianos al mes. Mi política es clara: nunca le voy a decir a un boliviano que no puede estudiar por falta de dinero. Les digo que sigan adelante, que nosotros cubrimos los costos hasta que puedan pagar.
No se los doy gratis, porque lo que no cuesta no se valora, pero les permito pagar cuando puedan con la única condición de que no dejen de esforzarse. No me mueve el dinero de las inscripciones; me mueve la posibilidad de cambiarle la vida a la gente.
- BOL: Has mencionado que la fe y las pruebas difíciles han forjado tu carácter. ¿De dónde viene esa fortaleza que transmites al hablar?
- KHR: La vida me enseñó temprano. Recuerdo caminar con mi abuelita en Oruro; no teníamos ni 20 bolivianos para comer y nos rechazaron un préstamo en una caseta de dulces y en un radiotaxi. Minutos después, mi hermana se encontró justamente 20 bolivianos en el suelo. Desde ahí creo profundamente en Dios. He vivido la riqueza y la pobreza extrema, y ambas son necesarias si sabes aprender de ellas. El sufrimiento te da la experiencia que la comodidad te niega.
- BOL: Tienes solo 28 años. A esta edad muchos apenas están comenzando, pero tú ya hablas de dejar un legado. ¿Cómo te ves a los 50 años?
- KHR: Te soy muy honesto: no sé cómo estaré físicamente, pero mi sueño es que, cuando tenga hijos, la gente les diga: "Gracias a tu padre pude estudiar sin tener recursos y pude superarme". El éxito económico y la imagen pública son premios secundarios. Mi propósito es ayudar. A los 50 me veo dándole gracias a Dios por haberme permitido ser un puente para los demás y espero estar en paz en una Bolivia mejorada, donde mis hijos puedan vivir tranquilos.
- BOL: ¿Qué mensaje final le dejas a los jóvenes bolivianos?
- KHR: Que no se rindan nunca. La vida es difícil para todos, no hay excepciones. Las pruebas divinas son para llevarte a un lugar mejor. Prepárense, adquieran conocimiento y, sobre todo, manténganse sanos. Aléjense de los vicios y las drogas.
Yo no soy perfecto, fallo todos los días, pero trato de aprender de mis errores. La persona sana es la que aprende de las caídas ajenas. La vida no está en contra de ustedes; está a su favor si están listos para aprovechar las oportunidades.
Personajes
Valentina Wehbe: Argentina de nacimiento y boliviana por elección, “Ser real es el contenido más valioso en un mundo de apariencias”
Creció a la vista de todo un país. Desde sus primeros pasos en Chicos Station hasta convertirse en una de las figuras más influyentes de las redes sociales y el streaming en Bolivia, Valentina Wehbe (VW) ha transitado un camino de maduración constante.
En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), Valentina se desprende de los filtros para hablar sobre la presión de la perfección, el peso de la salud mental y sus sueños más profundos, que incluyen desde la actuación hasta el anhelo de formar su propia familia. Una conversación directa con la mujer que aprendió que "ser real" es el contenido más valioso que se puede ofrecer.
- BOL: Naciste en Argentina pero creciste en Bolivia, ¿te sientes más boliviana que argentina o es una mezcla de las dos ciudadanías?
- VW: Es una mezcla, pero mi corazón está muy en Bolivia. Nací en Argentina, pero crecí acá, así que cuando me preguntan, muchas veces digo que soy de aquí, porque así lo siento. Es como elegir entre una milanesa o un buen majadito… difícil, pero el que te acompaña todos los días termina ganando (risas). Bolivia es mi casa, donde me formé y donde está mi historia, y por eso le tengo una gratitud enorme. Argentina es mi raíz… pero Bolivia es donde aprendí a florecer.
- BOL: Empezaste en la tele desde muy chiquita, ¿fue difícil para ti dejar de ser "la niña de la tele" para que la gente te vea como una mujer adulta?
- VW: Sí, fue un proceso… y de los largos. Pasar de “la niña de la tele” a mujer no es algo que la gente te concede automáticamente, es algo que una va construyendo y dejando claro con el tiempo.
Hubo momentos en los que sentía que tenía que rendir examen todo el tiempo, como diciendo: "Hola, crecí". Pero también fue muy formador. Me obligó a pararme firme, a confiar en mi voz y a dejar de pedir permiso para ocupar mi lugar.
- BOL: ¿En algún momento llega a ser cansador tener que estar subiendo contenido todo el tiempo?
- VW: ¡A veces sí! Hay días en que decís: "¿En serio tengo que grabar hoy?" (risas). Pero también es parte del juego. Lo que me ayuda es no tomarme tan en serio cada publicación; no todo tiene que ser perfecto ni viral. A veces lo más simple conecta más con la gente, y eso me quita un poco la presión.
- BOL: Ahora que hiciste streaming, ¿qué prefieres: la libertad de las redes o la estructura de la televisión?
- VW: Uy, qué difícil. Me gustan mucho las dos, pero por razones distintas. Las redes tienen una libertad increíble y una cercanía que valoro muchísimo; me permiten conectar de una forma más directa y espontánea.
Pero yo empecé en la televisión cuando todo esto no existía, y hay algo de ese formato que me marcó para siempre. La tele tiene una estructura, una mística y un respeto por el oficio que para mí no tiene comparación. A la televisión siempre le voy a tener un cariño especial, fue mi primera escuela.
- BOL: Siempre hablas de ir a terapia y cuidar la mente, ¿qué es lo más difícil de mostrarse real en un mundo (Instagram/TikTok) donde todo parece perfecto?
- VW: Creo que lo más difícil de mostrarse real en un mundo donde todo parece perfecto es animarse a no encajar en esa perfección. Hay una presión constante por mostrar solo lo lindo, lo ordenado, lo que "funciona", y ser honesta a veces implica incomodar un poco, incluso a una misma.
La terapia me ayudó a algo muy humano: a no ser tan dura conmigo misma, a entender mis procesos y a tratarme con más paciencia. También me enseñó que quien está herido, muchas veces termina hiriendo, y eso cambia la forma en la que te relacionas con los demás y con lo que eliges mostrar. Para mí, ser real no es contar absolutamente todo, sino ser coherente con lo que soy.
- BOL: ¿Hay cosas de tu vida privada que has decidido no mostrar nunca en redes sociales? ¿Cuáles?
- VW: Sí, totalmente. Hay partes de mi vida que prefiero que se queden en modo "solo para mí". Mis vínculos más cercanos, momentos familiares… y, siendo honesta, mis días caóticos también, porque si los subiera perdería un poco de dignidad (risas).
Comparto bastante, pero aprendí que no todo tiene que ser contenido. Hay cosas que se disfrutan más fuera de cámara y otras que definitivamente es mejor que no tengan archivo.
- BOL: ¿Cuál es ese sueño profesional y personal que todavía te da un poco de miedo cumplir pero que te mueres por lograr?
- VW: No sé si lo llamaría miedo, pero sí es un sueño que me mueve mucho. En lo profesional, me encantaría presentar un programa estelar en un canal a nivel nacional y además me encantaría grabar una serie. La actuación es algo que muchas veces postergué o no prioricé, pero que siempre estuvo ahí, latente.
Y en lo personal, tengo sueños muy claros también; he tenido la suerte de viajar mucho y conocer varios lugares, sin embargo, me queda un pendiente que es conocer París. Y otro: formar mi familia. Sueño con ser mamá, pero bueno, creo que está más cerca hacer las maletas para Francia (risas).
- BOL: ¿Qué es lo que más te molesta que la gente piense o diga sobre el trabajo de los influencers en Bolivia?
- VW: Hay una responsabilidad enorme en tener una plataforma. Cada cosa que comunicas moldea opiniones, inspira decisiones, llegas a personas que te ven como referente. Y para llegar a ese momento en el que subes el contenido, pasaste por un proceso completo: investigar, idear, crear, innovar, producir. Es un trabajo que exige tanto como cualquier otro, solo que el producto final parece "fácil" —y eso es justamente señal de que está bien hecho—.
- BOL: Si mañana borraras todas tus redes y te alejaras de las cámaras, ¿quién sería Valentina Wehbe en su día a día?
- VW: Creo que sería la misma, solo que con menos filtros… en todo sentido (jajaja). Soy muy sensible, muy de sentirlo todo, así que eso no cambiaría aunque desaparezcan las cámaras. Quizás estaría haciendo teatro, imitando las voces de la gente (los que me conocen saben que lo hago hace años), o quizás abriendo un local de ropa, o trabajando en una guardería (amo a los niños). Al final, lo visible cambia, pero lo que soy —para bien o para mi intensidad— viene conmigo.
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