Salar de Uyuni: Uno de los principales sitios turísticos de Bolivia es un destino imprescindible de 2026, según la afamada publicación Condé Nast Traveler
El Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande y alto del mundo, es nuevamente catapultado al estrellato global al ser incluido por la prestigiosa revista Condé Nast Traveler en su exclusiva lista de "Los mejores lugares para visitar en Centroamérica y Sudamérica en 2026".
Este reconocimiento por parte de una de las publicaciones de viajes más influyentes del planeta consagra al paraje boliviano no solo como un fenómeno natural asombroso, sino como una experiencia de viaje ineludible para el próximo año.
Condé Nast Traveler, conocida por guiar a los viajeros más exigentes hacia destinos que combinan lujo, aventura y autenticidad, ha destacado el paisaje "fuera de este mundo" que se encuentra en el corazón del altiplano boliviano.
Inmensidad Cristalina
Situado en el departamento de Potosí, el Salar de Uyuni abarca una extensión sobrecogedora de más de 10.000 kilómetros cuadrados de pura costra salina.
No es simplemente un manto de sal; es el vestigio tangible de un pasado lacustre monumental y una maravilla geológica. La extensión blanca y plana que hoy admiramos es, en realidad, el remanente de antiguos lagos prehistóricos que cubrieron gran parte del altiplano de lo que hoy es Bolivia.
Específicamente, hace más de 40.000 años, esta zona formó parte del gigantesco Lago Minchin, un cuerpo de agua que, con el tiempo y los drásticos cambios climáticos, se fue evaporando, para dar paso más tarde al Lago Tauca, el cual también se secó hace unos 10.000 años.
El resultado final de este proceso milenario es la formación de esta inmensa costra de sal, cuya composición geológica es de vital importancia, pues se estima que el salar contiene aproximadamente el 50% de las reservas mundiales de litio, el metal esencial para impulsar la tecnología moderna, dotando al paisaje de un significado único.
Experiencia Inigualable
La distinción otorgada por Condé Nast Traveler se centra en la experiencia visual y perceptiva que ofrece el salar, especialmente su célebre "Espejo del Cielo". Este fenómeno óptico, que convierte al sitio en la superficie reflectante más grande del mundo, ocurre cuando la capa de sal está cubierta por unos pocos centímetros de agua.
La clave de su perfección radica en la extrema planitud de la superficie, con una variación de altura de menos de un metro en toda su extensión. Cuando el agua se asienta, refleja las nubes, los volcanes distantes y, de noche, la Vía Láctea, creando una ilusión de infinito. Para el viajero, la sensación es de ingravidez y disolución espacial, un lugar donde las reglas de la perspectiva parecen suspenderse.
La revista destaca la importancia de planificar la visita en la estación de lluvias (generalmente de diciembre a abril, aunque con variaciones) para asegurar la mejor oportunidad de presenciar esta mágica transformación.
Más allá de la sal
La experiencia en Uyuni es un circuito que abraza la geografía extrema del altiplano. En medio de la vasta planicie blanca, se encuentra la Isla Incahuasi (o Isla del Pescado), un antiguo cono volcánico cubierto de gigantescos cactus centenarios que miden hasta diez metros de altura, ofreciendo un oasis de vida y un mirador privilegiado.
Además, el viaje se extiende hacia el sur, a la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, una joya ecoturística. Aquí, la aventura se tiñe de color con las lagunas altiplánicas: la Laguna Colorada, cuyo tono rojizo escarlata es provocado por microalgas bajo la alta radiación solar, y la Laguna Verde, que adquiere una tonalidad esmeralda brillante por su alto contenido de minerales
Estos ecosistemas de altura son el hogar de tres de las seis especies de flamencos del mundo —el chileno, el andino y el de James—, que prosperan en estas condiciones extremas. La revista resalta que la visita a Uyuni es un itinerario completo que garantiza no solo fotografías impactantes, sino también una profunda conexión con la biodiversidad y la geología andina.
La recomendación de Condé Nast Traveler para 2026 subraya que el Salar de Uyuni está evolucionando hacia un destino que equilibra su belleza natural cruda con una infraestructura turística mejorada, invitando a los viajeros de élite a descubrir uno de los paisajes más trascendentales del mundo.
Destinos transformadores para 2026
Bolivia comparte el honor con otros destinos de Centroamérica y Sudamérica que, según la influyente publicación de viajes, prometen una mezcla cautivadora de transformación cultural, innovación y aventura para 2026.
Asunción, Paraguay, por ejemplo, ha sido destacada por su creciente energía creativa, señalando el desarrollo de nuevos espacios urbanos y una vibrante escena gastronómica que reinterpreta con sofisticación la cocina local tradicional.
Por otro lado, la ciudad de la eterna primavera, Medellín, Colombia, fue elogiada por su profunda evolución cultural y su enfoque en el diseño urbano centrado en la comunidad, así como por su floreciente movimiento culinario que favorece los ingredientes locales bajo el concepto "de la granja a la mesa".
En el extremo sur del continente, la Patagonia Septentrional de Chile recibe un merecido reconocimiento. Esta región es valorada por sus paisajes indómitos y su avance hacia un modelo de turismo de conservación, lo que se complementa con la apertura de nuevos y exclusivos alojamientos diseñados para facilitar el senderismo remoto y la inmersión en la naturaleza prístina.
Finalmente, la Provincia de Chiriquí en Panamá fue incluida por su notable diversidad paisajística, la cual abarca desde playas vírgenes en la costa hasta áreas protegidas en las tierras altas, ofreciendo una rica paleta de experiencias tropicales que la convierten en un atractivo destino centroamericano en ascenso.
Turismo
Zeballos pone a Bolivia en el mapa del kitesurf
Montado en una tabla de surf y conducido por el fuerte viento que pega a su parapente, un hombre surca las aguas del lago más alto del mundo, el Titicaca. Es Ariel Zeballos Ávila, uno de los contados bolivianos que practica el deporte extremo del kitesurf, una disciplina olímpica desde París 2024. Precisamente, el gran sueño del cochabambino es representar a su país en los Juegos de Los Ángeles 2028, para los que entrena desde hace seis años, también en República Dominicana, Suiza e Islas Canarias.
Su objetivo, junto a su esposa francesa-suiza, Coline Chabloz, y otros aficionados, pasa por la concreción de las primeras asociaciones de kitesurf en Cochabamba y La Paz, para luego crear una Federación. Dichas entidades serán además piedra angular de un ambicioso proyecto turístico que busca apoyos.
“Tenemos un gran potencial para los deportes acuáticos, por ejemplo acá en el Titicaca, en la laguna Corani de Cochabamba y otras de Santa Cruz y Tarija”, dice Zeballos, quien reside en el exterior pero llega cada año para identificar sitios y vientos aptos. Tiene importantes avances para establecer un Centro de Deportes Acuáticos en Copacabana, que en tres años podría verse inundada de parapentes y tablas, constituyendo a la vez un turismo de alto poder adquisitivo.
Se trata de un deporte caro, cuyos implementos pueden costar miles de dólares. Ariel, que busca masificar su experiencia, pudo permitírselo por su éxito como PhD en Tecnología de Gestión de Operaciones en la Escuela Politécnica de Lausana, Suiza; magíster en Ingeniería Industrial en la Universidad de Berkeley, EEUU; con experiencia gerencial en transnacionales farmacéuticas, así como gerente de la compañía boliviana de tecnología Bamboo.
Turismo
Salar de Uyuni: Uno de los principales sitios turísticos de Bolivia es un destino imprescindible de 2026, según la afamada publicación Condé Nast Traveler
El Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande y alto del mundo, es nuevamente catapultado al estrellato global al ser incluido por la prestigiosa revista Condé Nast Traveler en su exclusiva lista de "Los mejores lugares para visitar en Centroamérica y Sudamérica en 2026".
Este reconocimiento por parte de una de las publicaciones de viajes más influyentes del planeta consagra al paraje boliviano no solo como un fenómeno natural asombroso, sino como una experiencia de viaje ineludible para el próximo año.
Condé Nast Traveler, conocida por guiar a los viajeros más exigentes hacia destinos que combinan lujo, aventura y autenticidad, ha destacado el paisaje "fuera de este mundo" que se encuentra en el corazón del altiplano boliviano.
Inmensidad Cristalina
Situado en el departamento de Potosí, el Salar de Uyuni abarca una extensión sobrecogedora de más de 10.000 kilómetros cuadrados de pura costra salina.
No es simplemente un manto de sal; es el vestigio tangible de un pasado lacustre monumental y una maravilla geológica. La extensión blanca y plana que hoy admiramos es, en realidad, el remanente de antiguos lagos prehistóricos que cubrieron gran parte del altiplano de lo que hoy es Bolivia.
Específicamente, hace más de 40.000 años, esta zona formó parte del gigantesco Lago Minchin, un cuerpo de agua que, con el tiempo y los drásticos cambios climáticos, se fue evaporando, para dar paso más tarde al Lago Tauca, el cual también se secó hace unos 10.000 años.
El resultado final de este proceso milenario es la formación de esta inmensa costra de sal, cuya composición geológica es de vital importancia, pues se estima que el salar contiene aproximadamente el 50% de las reservas mundiales de litio, el metal esencial para impulsar la tecnología moderna, dotando al paisaje de un significado único.
Experiencia Inigualable
La distinción otorgada por Condé Nast Traveler se centra en la experiencia visual y perceptiva que ofrece el salar, especialmente su célebre "Espejo del Cielo". Este fenómeno óptico, que convierte al sitio en la superficie reflectante más grande del mundo, ocurre cuando la capa de sal está cubierta por unos pocos centímetros de agua.
La clave de su perfección radica en la extrema planitud de la superficie, con una variación de altura de menos de un metro en toda su extensión. Cuando el agua se asienta, refleja las nubes, los volcanes distantes y, de noche, la Vía Láctea, creando una ilusión de infinito. Para el viajero, la sensación es de ingravidez y disolución espacial, un lugar donde las reglas de la perspectiva parecen suspenderse.
La revista destaca la importancia de planificar la visita en la estación de lluvias (generalmente de diciembre a abril, aunque con variaciones) para asegurar la mejor oportunidad de presenciar esta mágica transformación.
Más Allá De La Sal
La experiencia en Uyuni es un circuito que abraza la geografía extrema del altiplano. En medio de la vasta planicie blanca, se encuentra la Isla Incahuasi (o Isla del Pescado), un antiguo cono volcánico cubierto de gigantescos cactus centenarios que miden hasta diez metros de altura, ofreciendo un oasis de vida y un mirador privilegiado.
Además, el viaje se extiende hacia el sur, a la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, una joya ecoturística. Aquí, la aventura se tiñe de color con las lagunas altiplánicas: la Laguna Colorada, cuyo tono rojizo escarlata es provocado por microalgas bajo la alta radiación solar, y la Laguna Verde, que adquiere una tonalidad esmeralda brillante por su alto contenido de minerales
Estos ecosistemas de altura son el hogar de tres de las seis especies de flamencos del mundo el chileno, el andino y el de James, que prosperan en estas condiciones extremas. La revista resalta que la visita a Uyuni es un itinerario completo que garantiza no solo fotografías impactantes, sino también una profunda conexión con la biodiversidad y la geología andina.
La recomendación de Condé Nast Traveler para 2026 subraya que el Salar de Uyuni está evolucionando hacia un destino que equilibra su belleza natural cruda con una infraestructura turística mejorada, invitando a los viajeros de élite a descubrir uno de los paisajes más trascendentales del mundo.
Destinos Transformadores para 2026
Bolivia comparte el honor con otros destinos de Centroamérica y Sudamérica que, según la influyente publicación de viajes, prometen una mezcla cautivadora de transformación cultural, innovación y aventura para 2026.
Asunción, Paraguay, por ejemplo, ha sido destacada por su creciente energía creativa, señalando el desarrollo de nuevos espacios urbanos y una vibrante escena gastronómica que reinterpreta con sofisticación la cocina local tradicional.
Por otro lado, la ciudad de la eterna primavera, Medellín, Colombia, fue elogiada por su profunda evolución cultural y su enfoque en el diseño urbano centrado en la comunidad, así como por su floreciente movimiento culinario que favorece los ingredientes locales bajo el concepto "de la granja a la mesa".
En el extremo sur del continente, la Patagonia Septentrional de Chile recibe un merecido reconocimiento. Esta región es valorada por sus paisajes indómitos y su avance hacia un modelo de turismo de conservación, lo que se complementa con la apertura de nuevos y exclusivos alojamientos diseñados para facilitar el senderismo remoto y la inmersión en la naturaleza prístina.
Finalmente, la Provincia de Chiriquí en Panamá fue incluida por su notable diversidad paisajística, la cual abarca desde playas vírgenes en la costa hasta áreas protegidas en las tierras altas, ofreciendo una rica paleta de experiencias tropicales que la convierten en un atractivo destino centroamericano en ascenso.
Turismo
Destinos: Cinco lugares imperdibles para pasar las vacaciones de fin de año en Bolivia
A medida que el calendario se acerca a su fin, Bolivia se revela como un mosaico de experiencias turísticas listas para ser exploradas. Desde la inmensidad de la zona andina hasta la calidez de sus valles y llanos, el país ofrece alternativas únicas para pasar las vacaciones de fin de año.
Elegimos cinco destinos estrella que prometen aventura, cultura y momentos inolvidables:
1. Salar de Uyuni
El Salar de Uyuni, la extensión de sal más grande del mundo, es un espectáculo natural que trasciende lo terrestre. Es, sin duda, el destino más icónico de Bolivia.
A casi 3.656 metros de altura, en el suroeste del país, la inmensidad plana y blanca del salar ofrece un escenario fotográfico surrealista e inigualable. Para las vacaciones de fin de año, que coinciden con el inicio de la temporada húmeda (diciembre a marzo), el Salar se transforma en el famoso "espejo del cielo" . Una fina capa de agua cubre la sal, reflejando el cielo, las nubes y, al caer la noche, las estrellas, creando una inmersión visual de 360 grados.
Muchos operadores turísticos ofrecen paquetes especiales que incluyen la celebración de Año Nuevo en el corazón del salar. La experiencia de la medianoche, en medio del silencio y el reflejo infinito de las estrellas, es todo un ritual.
2. Lago Titicaca
En la frontera con Perú, el Lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo (a 3.812 metros sobre el nivel del mar) y una cuna de civilizaciones ancestrales. Para las fiestas, se convierte en un centro de espiritualidad y celebración.
La ciudad de Copacabana es el principal punto de partida en el lado boliviano y alberga la famosa Basílica de la Virgen de Copacabana. Desde allí, los viajeros se dirigen a la mítica Isla del Sol , lugar sagrado donde, según la leyenda, nacieron el sol, la luna y los fundadores del Imperio Inca.
El ambiente de fin de año en el lago Titicaca es una mezcla de tradición andina y ofertas turísticas especiales. Es popular la opción de pernoctar en un crucero catamarán que ofrece cenas de gala y fiestas temáticas para recibir el Año Nuevo, navegando bajo el cielo límpido del altiplano. Quienes buscan una experiencia más cultural, pueden optar por la convivencia con las comunidades locales en la Isla del Sol o la Isla de la Luna, participando en ceremonias de agradecimiento a la Pachamama.
3. Chiquitania
Alejándose de la zona andina, en el oriente boliviano, la Chiquitania ofrece un contraste radical. Esta región, parte del departamento de Santa Cruz, es un destino preferido por turistas nacionales para los feriados largos, gracias a su riqueza cultural y natural.
El corazón de la Chiquitania lo constituyen las Misiones Jesuíticas de Chiquitos, declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Templos de estilo barroco mestizo en madera, como los de San José de Chiquitos, Concepción, y San Ignacio de Velasco, son testigos de un legado histórico y musical único.
Las celebraciones de fin de año en esta zona combinan la tranquilidad de sus pueblos con la exuberante naturaleza. Muchos visitantes optan por alojarse en estancias o hoteles coloniales que ofrecen un ambiente de relajación. La cercanía a áreas naturales como el Santuario Mariano de la Torre en Chochis o las aguas termales de Aguas Calientes en Roboré, complementan la experiencia cultural con aventura y descanso.
4. Tarija
Conocida como la "Andalucía de Bolivia" o la "Ciudad de las Flores", Tarija es un destino que atrae por su clima templado, su cultura vitivinícola y su ambiente festivo. Las celebraciones de Año Nuevo en Tarija son consideradas una tradición nacional por su alegría.
El principal atractivo es la Ruta del Vino y el Singani. Tarija produce algunos de los vinos más altos del mundo. Las visitas a bodegas tradicionales y modernas permiten a los turistas conocer el proceso de elaboración y, por supuesto, realizar degustaciones.
El ambiente de fin de año en la capital chapaca es vivaz, con una amplia oferta de fiestas privadas, cenas de gala y eventos en la plaza principal. El clima templado de diciembre permite disfrutar de paseos por el centro histórico y sus miradores. La hospitalidad de su gente y la riqueza de su gastronomía típica hacen de este destino un deleite para los sentidos.
5. Pueblos del valle de Cochabamba
Para el viajero que busca una celebración más íntima, arraigada en la tradición y cerca de la naturaleza, los pueblos del valle de Cochabamba son la elección perfecta. Estos valles, que rodean la capital, son famosos por su riqueza agrícola, su historia colonial y su incomparable gastronomía.
Localidades como Tarata, Punata y Cliza ofrecen un escape al ritmo acelerado de la ciudad. Tarata destaca por su arquitectura colonial, casonas históricas y conventos que invitan a un recorrido cultural. Punata y Cliza son reconocidas por ser la despensa de Cochabamba, famosas por sus ferias y productos como los deliciosos rosquetes, el pan de toco, y su chicha.
El fin de año en los valles cochabambinos se vive en un ambiente de serenidad y deleite culinario. Muchos visitantes aprovechan para pasar la noche en haciendas o posadas tranquilas, disfrutando de una tradicional picana de medianoche y la gastronomía que hace de Cochabamba la "capital gastronómica de Bolivia".
Además, la cercanía a atractivos como la laguna de La Angostura añaden valor al viaje.
TURISMO CON DIVERSIDAD
Bolivia se erige como un destino de contraste y aventura para el cierre del año. Ya sea buscando el asombro cósmico del Salar de Uyuni, la espiritualidad del Lago Titicaca, el legado cultural de la Chiquitania, la alegría vitivinícola de Tarija, o la tranquilidad gastronómica de los valles cochabambinos, el país garantiza una despedida del año con un profundo sentido de pertenencia, historia y belleza natural.
La diversidad boliviana es la promesa de unas vacaciones inolvidables.
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