Hijos de Ramón: Una casa de moda en Santa Cruz transforma la cultura de las tierras bajas en alta costura contemporánea y global
En el universo de la moda boliviana, donde lo andino suele llevarse el protagonismo, ha surgido una fuerza creativa que mira hacia el horizonte cálido de los llanos para dictar sus propias reglas. Carlos Javier Araúz y Fernando Justiniano (CJA y FJ) no solo diseñan ropa con su marca Hijos de Ramón, en realidad están escribiendo un manifiesto visual sobre lo que significa ser cruceño en el siglo XXI.
Con una mezcla audaz de técnicas ancestrales chiquitanas y un ojo especial para la costura contemporánea, han logrado que el mundo voltee a mirar el lujo que nace entre el saó y el toborochi.
Lo que comenzó como una búsqueda de identidad propia se ha transformado en una de las casas de moda más coherentes y magnéticas de la región. Sus piezas, que funcionan como lienzos donde la naturaleza de Santa Cruz cobra vida, no solo se visten, se habitan. En esta entrevista, los creadores detrás del fenómeno desvelan la dualidad de su taller, la importancia de trabajar con comunidades originarias y cómo han logrado que lo rústico se convierta en la máxima expresión de la sofisticación.
- BOL: Si tuvieran que describir el estilo de Hijos de Ramón a alguien que no conoce la marca, ¿qué palabras usarían?
- CJA y FJ: Cultura, arte y diseño de autor. Hijos de Ramón refleja profundamente la identidad de las tierras bajas del oriente boliviano. Mezcla lo contemporáneo con un toque ancestral, transformando la cultura cruceña en piezas con carácter propio. Cada prenda no es solo diseño, es una reinterpretación artística de nuestras raíces llevada al presente.
- BOL: De todas sus colecciones, ¿cuál es esa prenda que guardan en su propio ropero y no soltarían por nada?
- CJA y FJ: Sin duda, el Camisero Ñamborí. Es una de las piezas más icónicas de Hijos de Ramón y representa identidad pura. Fue una prenda que marcó un antes y un después para la marca; incluso costó un poco al inicio posicionarla y lograr que el público entendiera su propuesta, pero hoy es un símbolo de nuestra esencia. También está el Camisero Adela, otra pieza fundamental. Tiene una fuerte carga conceptual: parte de la inspiración del vestido de lienzo, dialoga con la arquitectura tradicional y evoca lugares como Portachuelo.
- BOL: ¿Qué es lo que más les gusta de Santa Cruz que siempre termina apareciendo en sus diseños?
- CJA y FJ: Los colores y la luz. La intensidad del verde, el dorado del sol sobre las palmeras, el marrón de la tierra húmeda, las flores como el toborochi y la orquídea. Santa Cruz tiene una energía cálida y vibrante que inevitablemente se filtra en cada prenda.
- BOL: ¿Quién de los dos es el más “perfeccionista” con las costuras y quién es el que más vuela con las ideas?
- CJA y FJ: Definitivamente, yo, Carlos, soy el del ojo clínico. Me enfoco en revisar cada costura, la caída de la prenda, la estructura, la paleta de colores y que todo tenga coherencia estética. Yo, Fernando, soy quien vuela con las ideas, el que imagina texturas, mezcla pinturas, interviene materiales, se atreve con combinaciones inesperadas y lleva el concepto hacia un terreno más artístico y experimental. Al final, esa dualidad es lo que hace fuerte a Hijos de Ramón: estructura y libertad, técnica y arte.
- BOL: ¿Dónde les surgen las mejores ideas? ¿En su taller o viajando?
- CJA y FJ: Definitivamente en ambos lugares. Las ideas no nacen solo viajando; también surgen caminando por las calles de nuestra ciudad, recorriendo mercados, observando colores y escuchando historias. El taller es donde los conceptos toman forma, pero es en la calle y en el territorio donde nace la inspiración verdadera. Es un complemento necesario: el territorio nos da la filosofía y el taller la transforma en diseño.
- BOL: ¿Qué es lo que más les infla el pecho de orgullo al decir que sus prendas son 100% bolivianas?
- CJA y FJ: Que cada prenda tiene alma local. Trabajamos con fibras artesanales como el saó y la palma de Cusi, incorporamos semillas nativas y tejidos hechos a mano por artesanas chiquitanas y guaraníes. Todo habla de nuestra tierra y nuestra identidad. Llevar esas piezas a distintas pasarelas fuera de Bolivia, representando el Oriente con autenticidad, es lo que realmente nos llena de orgullo. No es solo moda: es territorio convertido en diseño.
- BOL: ¿A qué celebridad (nacional o internacional) les encantaría ver vistiendo un diseño de Hijos de Ramón?
- CJA y FJ: Para nosotros, nuestras clientas son nuestras verdaderas embajadoras; cada mujer que elige la marca es alguien especial. Pero si hablamos de alguien en particular, nos encantaría ver a Natalia Lafourcade vistiendo Hijos de Ramón. Su sensibilidad artística, su conexión con las raíces y su manera de reinterpretar lo tradicional desde lo contemporáneo dialogan mucho con lo que hacemos como marca.
- BOL: Muchos piensan que el nombre “Hijos de Ramón” viene de un antepasado o un sastre antiguo, pero sabemos que el verdadero protagonista es un gato. ¿Cómo decidieron que su mascota sería el sello de su marca?
- CJA y FJ: El nombre nace de una mezcla de intuición y estrategia. Nuestro gato se llama Ramón, pero entendimos que “Hijos de Ramón” generaba curiosidad. Queríamos que la gente se pregunte: ¿es un sastre antiguo?, ¿es una herencia familiar? Esa era la intención: atraer desde la incógnita. Cuando las personas entraban y descubrían que era una marca boliviana y que Ramón era nuestro gato, la reacción era siempre sorpresa y sonrisa. Era algo cercano, auténtico y muy nuestro.
- BOL: Sin hacer mucho spoiler… ¿qué color o textura va a dominar lo próximo que veamos de ustedes?
- CJA y FJ: Se vienen tonos más profundos y orgánicos. Verde olivo, esmeralda y botella, combinados con tierras húmedas, arena y chocolates intensos. Estamos trabajando una paleta que dialoga entre lo rústico y lo sofisticado: cobre, cerámica y brillo natural. Habrá mucho verde y una fuerte conexión con la textura de la tierra. Siempre territorio, siempre identidad.
Belleza y Moda
Moda Audaz
Paulo Silva redefine los límites de la moda boliviana desafiando los clichés y transformando la alta costura en un lienzo de expresión vanguardista y conceptual
En un panorama donde la moda suele refugiarse en la comodidad de lo clásico y lo predecible, el nombre de Paulo Silva (PS) resuena como un manifiesto de disrupción y audacia creativa. El diseñador boliviano ha consolidado una firma inconfundible caracterizada por un constante diálogo entre el arte conceptual y la identidad cultural del país, alejándose siempre de los estereotipos comunes del mercado.
Con colecciones que transitan desde visiones utópicas inspiradas en la mitología guaraní hasta pasarelas internacionales de gran renombre, Silva demuestra que la vestimenta es mucho más que tela.
En esta conversación con la revista Boliviana (BOL), el diseñador y docente universitario comparte las claves detrás de su rebeldía creativa y su rol en la formación de las futuras generaciones del diseño boliviano que buscan romper esquemas.
- BOL: Siempre has sido un diseñador que busca romper moldes. ¿De dónde nace esa rebeldía creativa y esa necesidad de incomodar o sorprender a través de la ropa?
- PS: La rebeldía creativa nace para poder expresarme. Aunque no lo parezca, soy una persona reservada y que me gusta analizar, por lo que la moda y el diseño me sirven para expresar quién soy, qué es lo que me gusta y cómo veo el mundo. La necesidad de incomodar y sorprender nace de observar la moda en Bolivia, ver que se necesitan otras visiones y otro lenguaje que no sea un estereotipo repetitivo, y que además sea una expresión personal.
- BOL: Ganaste Misión Moda en 2013 y te convertiste en un referente. ¿Cómo ha madurado tu visión de la moda desde ese primer gran salto a la fama?
- PS: Es una pregunta compleja. Normalmente se espera que la fama llegue después de trabajar mucho y tener una marca posicionada. Para mí fue al revés: primero fue la fama y después luchar por mantener el posicionamiento, lo cual fue un reto, pero que me llevó muy lejos a nivel profesional. Podría decir que más que madurar, he fortalecido mi visión, mis habilidades y he logrado encontrar el punto de equilibrio.
- BOL: Tu estilo es vanguardista y conceptual. ¿Cómo logras equilibrar el arte de la alta costura con las exigencias comerciales del mercado boliviano?
- PS: Podría decir que el equilibrio llega con el cliente correcto. Hoy la gente ya no busca el clásico vestido de alta costura, busca expresarse y también ser única, busca a alguien que les ayude a cumplir su sueño de algo más que ropa.
- BOL: Tu última colección, Iya Ava, se sumerge en la mitología guaraní. ¿Cómo lograste fusionar esa esencia ancestral con la estética futurista que te caracteriza?
- PS: La motivación de esta colección era sencilla: ¿cómo hago una colección que se inspire en la cultura boliviana, sin llegar a ser un cliché o una copia, un plagio o apropiación cultural de los trajes tradicionales como muchas veces se ve en el mercado? Siguiendo esa pregunta investigué la cultura más allá del tipoy y encontré los Iyas, que son espíritus protectores y que pueden ser muy interpretativos. Con esta imagen trabajé mi estética vanguardista y logré una visión diferente, utópica.
- BOL: El uso de corsés, estructuras rígidas y volúmenes imponentes son sellos de tu marca. ¿Qué buscas transmitir al transformar la silueta del cuerpo humano de esa manera?
- PS: Busco transmitir la capacidad de transformar las siluetas, de experimentar con detalles diferentes, con volúmenes que realcen la silueta natural del cuerpo y, por supuesto, moldear el cuerpo como si fuera una escultura, tanto para lograr mi visión como para lograr que mi cliente se sienta único.
- BOL: Has llevado tus diseños a pasarelas de Nueva York, Miami y Europa. ¿Qué es lo que más le sorprende al público internacional cuando ve una propuesta nacida en Bolivia?
- PS: En cada oportunidad he tenido varios tipos de comentarios. He recibido cumplidos por la calidad de costura, que muchas veces no la esperan de la ropa boliviana, así como el nivel estético y conceptual de las colecciones a nivel internacional.
- BOL: Las pasarelas de Santa Cruz siempre generan una gran expectativa. ¿Cómo manejas la presión de tener que superarte a ti mismo en cada nueva temporada?
- PS: La presión es la misma como si fuera mi primera colección de todas. Siempre busco hacer algo que no haya hecho antes, esperar un resultado que me sorprenda y rezar para que al público le guste y que mi cliente correcto la entienda.
- BOL: Si pudieras resumir la esencia de tu marca en una sola prenda de todas las que has creado en tu carrera, ¿cuál elegirías y por qué?
- PS: No podría resumir mi esencia en una sola prenda. Cada una es única y fue hecha en un momento de mi vida que representa algo; es como un vivo recordatorio de mi evolución constante y mis etapas como diseñador. Pero si tuviera que escoger algo que se repite constantemente y que va evolucionando, sería la corsetería, que es algo que me caracteriza y lo hago muy bien.
- BOL: La moda suele asociarse con la superficialidad, pero tu trabajo es muy reflexivo. ¿Cuál crees que es el verdadero rol del diseñador en la sociedad actual?
- PS: Hoy el diseñador tiene el rol de artista. No se trata solo de presentar un vestido, sino de presentar una obra con un ‘storytelling' que enmarque su concepto y su visión. Sin esto, el diseñador se pierde solo haciendo ropa.
- BOL: Mirando hacia el futuro y con tantas colecciones exitosas a tus espaldas, ¿cuál quieres que sea tu legado definitivo en la historia del diseño boliviano?
- PS: Aún no siento que haya llegado a lo más alto de mi carrera para tener un legado definitivo. Si lo pienso en un futuro, quisiera que mi legado sea referente a ser parte del ‘avant garde’ boliviano. Pero por ahora soy feliz siendo un referente para mis estudiantes de moda en la universidad, como docente de la carrera de Diseño y Gestión de la Moda de la UPSA, retándolos a ser diferentes, a experimentar y a pensar más allá. Espero para ellos ya ser un legado dentro de sus vidas.
Belleza y Moda
Mezclilla
Carla Acosta deconstruye el denim boliviano y lleva a su marca, ACMÉ, hacia una era de madurez sostenible y sin géneros
El denim es, quizás, la tela más democrática y a la vez más compleja del planeta. Todos tenemos un jean en el armario, pero pocos entienden las matemáticas de su textura, la alquimia de sus lavados o el peso de su caída.
En Bolivia, ese entendimiento minucioso tiene nombre propio: Carla Acosta (CA). Desde hace seis años, la diseñadora y fundadora de ACMÉ se ha propuesto transformar una prenda de uso diario en una declaración de diseño de autor, demostrando que el algodón nacional y la mano de obra local no tienen nada que envidiar a las grandes etiquetas internacionales.
El reciente paso de la firma por las pasarelas del Santa Cruz Week 2026 no fue un desfile más y en esta entrevista con Boliviana (BOL), la diseñadora nos cuenta sobre su presentación en ese evento y las sorpresas que prepara para expandir ACMÉ.
- BOL: ¿Cómo vivió ACMÉ la experiencia de presentarse en el Santa Cruz Week este año y qué significó para ti como diseñadora?
- CA: Fue una experiencia muy especial porque representó un momento de consolidación para ACMÉ. Después de años de trabajo, investigación y aprendizaje dentro de la industria del denim, poder presentar nuestra propuesta en una plataforma tan importante nos permitió mostrar la evolución de la marca y compartir nuestra visión con un público más amplio.
- BOL: Si tuvieras que elegir una sola prenda o look de ese desfile que resuma la colección, ¿cuál sería?
- CA: Probablemente sería uno de los looks construidos completamente en denim natural (blanco). Resume perfectamente nuestra esencia: una marca especializada en este material, que busca reinterpretar constantemente a través de nuevas siluetas, lavados y propuestas contemporáneas.
- BOL: ¿Qué fue lo que más te comentó la gente o tus clientes después de ver las prendas en la pasarela?
- CA: Lo que más nos comentaron fue la forma en que logramos darle al denim una propuesta diferente y actual. Muchas personas se sorprendieron al descubrir la variedad de texturas, cortes y posibilidades que puede ofrecer el mismo tipo de tela cuando se trabaja con profundidad y conocimiento.
- BOL: Como fundadora, has guiado a ACMÉ en un proceso de maduración notable. ¿Qué buscas transmitir hoy con esta nueva imagen de la marca?
- CA: Hoy queremos transmitir una imagen más sólida, contemporánea y auténtica. Nuestra nueva imagen refleja una marca que entiende la moda como una herramienta de comunicación, al consolidarnos como los especialistas en denim que hemos ido desarrollando a lo largo de estos 6 años.
- BOL: ¿Por qué decidiste dar el salto en esta etapa y empezar a diseñar también para el público masculino?
- CA: Durante años recibimos solicitudes de hombres que admiraban nuestra calidad y querían encontrar el mismo nivel de diseño en prendas para ellos. Era un paso natural que debíamos dar.
- BOL: ¿Cómo ha recibido el público varonil esta nueva propuesta de jeans y estética urbana que has creado?
- CA: La recepción ha sido muy positiva. Muchos clientes de este segmento valoran especialmente el ajuste, la calidad de los materiales y el hecho de encontrar prendas clásicas producidas en Bolivia con estándares competitivos. También hemos notado que existe un interés creciente por consumir productos locales que ofrecen identidad propia.
- BOL: Te has convertido en una defensora del origen de los insumos. ¿Por qué es tan importante para ti priorizar el algodón boliviano y la mano de obra local?
- CA: Porque creo que la moda puede ser una herramienta de desarrollo económico y social. Bolivia cuenta con materias primas de gran calidad y con personas increíblemente talentosas en toda la cadena productiva.
Apostar por el algodón boliviano y la mano de obra local significa generar empleo, fortalecer la industria nacional y aportar al crecimiento de una economía más sostenible. Además, nos permite tener un mayor control sobre nuestros procesos y garantizar la calidad de nuestras prendas.
- BOL: En un mercado saturado de marcas internacionales, ¿qué hace que un jean diseñado por ti sea diferente a cualquier otro que compramos afuera?
- CA: No vendemos simplemente jeans; estudiamos el denim. Entendemos los tejidos, los lavados, las construcciones y los ajustes. Esa obsesión por el detalle es lo que nos permite crear prendas con mejor caída, mayor durabilidad y una identidad propia. Trabajamos con materiales seleccionados, procesos de confección cuidadosos y una producción más cercana y controlada.
- BOL: La industria de la mezclilla suele ser cuestionada por su impacto ambiental. ¿Cómo organizas los procesos de ACMÉ para que sean más verdes y conscientes?
- CA: Buscamos optimizar nuestros procesos para reducir desperdicios, así que gran parte de los residuos textiles se utilizan para crear piezas más pequeñas como accesorios, cinturones o detalles en nuevas prendas. También apostamos por prendas de calidad diseñadas para durar muchos años; el consumo responsable empieza por la durabilidad de la ropa.
- BOL: Para cerrar, ¿qué es lo siguiente en tu agenda creativa para este año y con qué sorpresas nos vas a salir pronto?
- CA: Este año estamos enfocadas en consolidar nuestra nueva etapa de marca, ampliar nuestras líneas de producto y seguir explorando nuevas propuestas dentro del universo del denim. También estamos trabajando en colecciones que incorporan nuevas siluetas, como ropa para niños y jeans de maternidad. Sin duda, vienen lanzamientos que reflejarán todo lo que hemos aprendido y construido durante estos años.
Belleza y Moda
Reina Textil
Conozca cómo Noelia León superó la orfandad y los fracasos para liderar la importación desde China con 14 tiendas en Bolivia
A los 10 años, la vida obligó a Noelia León (NL) a convertirse en adulta. Tras la dolorosa pérdida de su madre, se vio cargando a su pequeña hermana de dos años en un aguayo mientras asumía las riendas de su hogar.
Lejos de dejarse vencer por la adversidad, la vulnerabilidad de su infancia forjó en ella un carácter inquebrantable y un espíritu emprendedor que, años más tarde, sería un ejemplo en el mundo del comercio en Bolivia.
Hoy, a sus 39 años, aquella niña que cocinaba entre carencias lidera "Noelia Textiles", un imperio de importación en Cochabamba y un referente absoluto a nivel nacional. Con 14 tiendas estratégicamente distribuidas en Cochabamba, Santa Cruz y Tarija, Noelia se ha convertido en el motor que abastece de materia prima, maquinaria y accesorios de costura a miles de confeccionistas bolivianos.
Su camino no estuvo libre de espinas; estuvo marcado por una seguidilla de fracasos, estafas de socias y negocios extenuantes que no prosperaron. Sin embargo, su intuición y la herencia comercial de su madre la empujaron a mirar más allá de las fronteras tradicionales, cruzando el océano hasta convertirse en una socia estratégica clave para los industriales textiles en China.
En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), conversamos con la empresaria cochabambina sobre la resiliencia que la define, las claves de su éxito comercial con el gigante asiático, el giro estratégico que vive su empresa este 2026 y sus ambiciosos planes de llevar el sello boliviano hacia mercados internacionales como Ecuador.
- BOL: Tuviste varios negocios que no funcionaron y hasta una amiga te vació la tienda. ¿Qué te dio la fuerza para no rendirte y seguir intentándolo en el mundo empresarial?
- NL: La fuerza para no rendirme viene de mi madre. Desde muy pequeña la vi trabajar incansablemente vendiendo en los mercados de Cochabamba para sacar adelante a nuestra familia. Ella me enseñó con su ejemplo que el esfuerzo, la perseverancia y la fe en Dios pueden superar cualquier cosa.
- BOL: ¿Cómo lograste, siendo tan joven, viajar a China y convencer a grandes industriales para que hagan negocios directamente contigo?
- NL: No fue algo que sucedió de la noche a la mañana. Lo logré con mucho trabajo, preparación y perseverancia. Desde joven entendí que para crecer debía buscar oportunidades más allá de las fronteras de Bolivia.
Cuando viajé a China, no fui solamente a comprar productos; fui a construir relaciones de confianza. Los empresarios no hacen negocios por la edad de una persona, sino por su seriedad, compromiso y visión. Me preparé, investigué el mercado y demostré que podía representar sus productos de manera responsable en Bolivia.
- BOL: ¿Por qué decidiste apostar por otros emprendedores dándoles crédito para crecer?
- NL: En una etapa de mi vida empresarial sí lo hacía, porque estábamos creciendo juntos. Yo estaba construyendo mi empresa y muchos de mis clientes estaban comenzando sus propios emprendimientos. Entendía que, si ellos crecían, yo también crecería junto a ellos.
Sin embargo, los tiempos cambian y hoy mi estrategia es diferente. En 2026 mi enfoque está en la innovación constante, en traer novedades desde el extranjero, ofrecer diseños exclusivos, nuevas texturas y colores que marquen tendencia en el mercado textil. Actualmente creo que el crecimiento sostenible se logra manteniéndose siempre un paso adelante y ofreciendo productos que sorprendan y generen nuevas oportunidades de negocio para nuestros clientes.
- BOL: Eres mamá de cuatro hijos, manejas varias tiendas y estudias cinematografía. ¿Cómo haces para que te alcance el tiempo para todo?
- NL: Creo que cada etapa de la vida tiene sus desafíos. Durante muchos años tuve que dividir mi tiempo entre mis hijos, mis negocios y diferentes responsabilidades profesionales. Hoy mis hijos ya están creciendo, algunos incluso en la universidad, lo que me permite tener un poco más de tiempo para enfocarme en nuevos proyectos. También he aprendido a delegar y a confiar en los equipos de trabajo que he formado.
Actualmente he decidido apostar por un nuevo sueño: la cinematografía. Creo que la producción de cortometrajes, largometrajes y proyectos audiovisuales tiene un enorme potencial de crecimiento. Por eso sigo estudiando y preparándome, porque considero que nunca es tarde para aprender ni para comenzar nuevos desafíos.
- BOL: ¿Cuál es el mayor reto para lograr que tu negocio siga creciendo?
- NL: Creo que el mayor reto no es vender en otro país, sino adaptarse a nuevos mercados, nuevas tendencias y nuevas formas de hacer negocios. Cada país tiene sus propias necesidades y preferencias, por lo que uno debe estar en constante aprendizaje e innovación. En mi caso, el desafío es seguir trayendo productos novedosos, mantener la calidad que nos caracteriza y construir relaciones de confianza con nuevos clientes y distribuidores.
También implica fortalecer la logística y la capacidad de abastecimiento para responder a mercados más grandes. Sin embargo, veo estos retos como oportunidades. Mi objetivo no es solo expandir una empresa, sino demostrar que desde Bolivia podemos construir negocios competitivos, generar empleo y llevar nuestros productos a nuevos mercados internacionales.
