Esperanza: En un pueblo pesquero de Dakar, el surf anima a las niñas a volver a la escuela
Procedente de una familia de pescadores de Dakar, Seynabou Tall tuvo que dejar al alumno escolar hace casi cuatro años. Pero la joven, que hoy tiene 14 años, retomó los estudios gracias al surf ya un nuevo programa de aprendizaje de este deporte en Senegal.
Veintitrés jóvenes de entre 7 y 17 años, que viven cerca de la costa atlántica, participaron en la primera edición del programa "Surf Academy", de octubre a enero, pensados para incitar a estos adolescentes a asistir a clases.
En esta primera edición, 17 jóvenes entre las participantes, habían abandonado la escuela.
Originarias de Xataxely, un barrio pesquero de callesjuelas estrechas en el distrito de Ngor en la capital senegalesa, la mayoría de estos jóvenes abandonaron los estudios a muy corta edad, o incluso no asistieron jamás a la escuela.
Xataxely es uno de los feudos de los Lébous, un pueblo de pescadores que mantiene estrechos vínculos con el océano. Todas esas jóvenes han crecido viendo las míticas olas de Ngor, punto de peregrinaje para surfistas de todo el mundo.
El programa Surf Academy es una iniciativa del organismo estadounidense "Black Girls Surf", que trabaja para que más mujeres negras practiquen el surf, un deporte tradicionalmente ejercido por hombres blancos.
Confianza en sí mismas
Codirigido por la primera surfista profesional de Senegal, Khadjou Sambe, este programa de cuatro meses incita a las jóvenes no sólo a reanudar sus estudios sino también a desarrollar la confianza en sí mismas.
En el marco de ese programa, Seynabou Tall disfrutó de clases de surf gratuitas la vez que acudía por las tardes cinco días a la semana para recibir formación académica.
Los cursos de surf concluyeron a finales de enero, pero el programa escolar continuará hasta julio.
Al igual que muchos Lébous, el padre de Seynabou es un buceador que pesca cada vez menos peces a causa de la pesca masiva por arrastreros extranjeros en aguas senegalesas.
Desde que dejó la escuela, Seynabou "se quedó en casa", cuenta a la AFP su madre, Marième Wade, de 43 años. Ella no pudo recibir la educación elemental y aconsejó a su hija a "seguir con el surf", esperando quizás eso "le abriese puertas".
"No disponemos de los medios para pagar sus estudios", confiesa Marième.
Según el Instituto Internacional de la Unesco para el fortalecimiento de las capacidades en África, sólo el 60% de las niñas finalizaron la educación primaria en Senegal en 2022.
La mayoría de las chicas en la academia no tenían experiencia previa en el surf: "No había surfeado nunca antes de este programa", explica Seynabou.
Más que una formación académica, las clases ofrecen "un programa de desarrollo personal", explica a la AFP Rhonda Harper, fundadora y directora de "Black Girl Surf".
Soukeye Ndoye, de 16 años, que entrena a su vez a chicas, se felicita de "ocupar una plaza importante que no creía poder asumir".
"Al principio no sabía nada de surf. Siempre me caía y me lesionaba con frecuencia. Pero ahora voy sola y tengo buen apoyo".
"Mi pasión"
También tuvo que hacer frente a las reticencias de sus padres, que esperan que pueda evolucionar profesionalmente en ese deporte. "El surf ha cambiado muchas cosas en mi vida. Me permite olvidar los problemas familiares. Me olvido de todo desde que entro en el agua", proclama Soukeye.
"Cuando estoy en el agua es como si fuese un delfín. Me olvido de todos los problemas y me concentro en el mal", señala Khady Mbemgue, de 17 años, que también es entrenadora y ha participado en varias competiciones. Espera viajar al extranjero y ganarse un día la vida con este deporte.
"Al principio, mis padres decían que el surf es un deporte para hombres... pero al final entendieron que es mi pasión", explica.
Khadjou Sambe, de 30 años, que creció a unos metros del océano, comenzará muy pronto el entrenamiento con la esperanza de participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
De niña, sus padres le prohibían practicar surf, un deporte que consideran reservado a los hombres. Para reencontrar las olas, Khadjou Sambe cuenta que debía salir de casa con ropa de calle para que no sospechasen que iba a la playa.
Varias chicas que han seguido los cursos con Black Girls Surf en los últimos años han participado en competiciones nacionales, y el surf va camino de convertirse en el deporte principal entre las mujeres de la comunidad Xataxely. AFP
Deporte
Sueño en marcha
Santiago Alba, la promesa del básquetbol boliviano de 16 años, alista las maletas tras ganar una beca escolar y deportiva en Estados Unidos
A Santiago Alba (SA) la vida le cambió casi por casualidad. Lo que empezó a sus 12 años en una cancha escolar de Santa Cruz solo para no reprobar educación física, hoy lo tiene con las maletas listas para irse a Estados Unidos.
Una primera pelota que le regaló su abuelo se convirtió en el inicio de una carrera a pura disciplina, entrenamientos dobles y pasión por el básquetbol. Tras destacar en la selección cruceña, en la Academia MG y en campamentos de la NBA, Santiago, de 16 años de edad, se prepara para dar el gran salto. Su nuevo destino será Florida, donde jugará becado para el colegio Schoolhouse Preparatory y la academia Lions.
A pocos días de abordar el avión, el joven deportista habla con la revista Boliviana (BOL) sobre las emociones de recibir la beca, la nostalgia de dejar a su familia y su gran sueño de triunfar en el básquet estadounidense representando a Bolivia.
- BOL: ¿Cómo y cuándo te enteraste de que te ganaste la beca para el high school y la academia en Miami?
- SA: Me llegó la carta hace aproximadamente un mes. Cuando la vi, me emocioné muchísimo porque sentí que todo el esfuerzo que había hecho durante estos años estaba dando frutos. Ha sido un proceso largo, desde empezar a jugar básquet hasta representar a Bolivia, participar en campamentos y llegar a oportunidades como el NBA Tour.
- BOL: ¿A quién fue a la primera persona que llamaste o abrazaste al enterarte?
- SA: A mi familia. Quería compartirlo con ellos porque han estado conmigo durante todo este proceso y siento que este logro también es de ellos.
- BOL: Cumpliste 16 en abril y te llega esta oportunidad. ¿Sientes que es el mayor logro de tu vida hasta ahora?
- SA: Sí, definitivamente es uno de los logros más importantes de mi vida. Tengo solo 16 años y poder tener esta oportunidad en Estados Unidos, estudiando y jugando básquet, es algo que me hace sentir muy orgulloso. Pero también lo veo como el comienzo de algo mucho más grande.
- BOL: Dejas a tu familia, tus amigos, tu colegio en Santa Cruz. ¿Qué va a ser lo más difícil de soltar?
- SA: Creo que lo más difícil va a ser dejar mi vida de aquí. Mi familia, mis primos, mis amigos, mi colegio y todas esas cosas que forman parte de mi día a día. También voy a extrañar muchísimo la comida de Bolivia. Al final, meter toda una vida en una maleta no es fácil, pero a veces hay que hacer sacrificios para conseguir los objetivos que uno se propone.
- BOL: Vas a jugar para un colegio y también para una academia en Estados Unidos. ¿Qué sabes del equipo donde vas a estar?
- SA: Sí, es la Schoolhouse Preparatory en Miami y la Academy Lions. Sé que voy a tener un nivel de competencia mucho más alto y que voy a estar rodeado de jugadores con mucho talento. Eso es justamente lo que busco: competir, aprender y demostrar que también puedo estar a ese nivel.
- BOL: Pasaste de jugar abajo del aro a ser base o alero. ¿Cómo te imaginas jugando contra chicos más altos o más fuertes?
- SA: Va a ser un reto, pero también una oportunidad para seguir creciendo. Sé que allá probablemente voy a encontrar jugadores más altos, fuertes y rápidos, así que voy a tener que adaptarme, ser inteligente y aprovechar mis fortalezas como jugador.
- BOL: Si el entrenador en Miami te pregunta cuál es tu mejor cualidad en la cancha, ¿qué le dirías?
- SA: Le diría que soy un jugador que puede aportar de diferentes maneras. Me gusta tirar, penetrar y también crear juego. Pero sobre todo, creo que tengo muchas ganas de aprender y de mejorar.
- BOL: Empezaste a jugar solo para no reprobar en el colegio y tu abuelo te regaló tu primera pelota. Hoy que vas a Estados Unidos, ¿te pones a pensar en cómo te cambió la vida ese detalle?
- SA: Sí, muchísimo. Si miro hacia atrás, es increíble pensar que todo empezó con una pelota que me regaló mi abuelo. Al principio simplemente empecé a jugar por una razón muy diferente, y poco a poco el básquet se convirtió en una parte fundamental de mi vida. Hoy me está llevando hasta Estados Unidos, y eso hace que valore todavía más cómo empezó todo.
- BOL: Más allá de ganar partidos, ¿cuál es tu meta personal para tu primer año en Miami?
- SA: Mi principal meta es adaptarme, aprender y demostrar de lo que soy capaz. Quiero mejorar como jugador, competir al máximo nivel y aprovechar cada entrenamiento y cada partido para crecer. También quiero representar bien a Bolivia.
- BOL: Estás abriendo una puerta enorme para el país. ¿Qué le dices a los chicos en Bolivia que entrenan todos los días y sueñan con una oportunidad así?
- SA: Que no dejen de trabajar aunque las oportunidades no lleguen rápido. Yo también empecé desde abajo y nunca imaginé hasta dónde podía llegar. Hay que ser constante, confiar en el proceso y aprovechar cada oportunidad que aparezca. Si uno realmente quiere algo, tiene que estar dispuesto a trabajar por ello todos los días.
Deporte
Salto Gigante
De los entrenamientos en la Coronilla a derribar potencias y soñar con la élite europea: la historia de Pablo Choque, el nuevo referente del vóley boliviano
En el corazón de Cochabamba se está escribiendo una de las páginas brillantes en la historia reciente del deporte nacional. Con 1,98 metros de estatura y una determinación forjada a base de puro sacrificio, Pablo Choque (PCH), de 20 años, pasó de ser aquel niño que miraba con admiración a los atletas en el coliseo de la Coronilla a convertirse en una auténtica pesadilla para los bloqueos rivales en la reciente Copa Sudamericana.
Su rendimiento no solo empujó a la Selección Boliviana a conseguir una inédita clasificación al Preolímpico, sino que lo catapultó al podio de anotadores del torneo y al ansiado "Dream Team" sudamericano. Tras medirse de tú a tú con las potencias del continente, el atacante valluno repasa, en esta conversación con la revista Boliviana (BOL), su presente en el CVP Cartagena de España, en la selección y su futuro.
- BOL: Pablo, lograr el cupo al Preolímpico en un Sudamericano en casa fue algo único. ¿Qué significó vencer a una potencia como Venezuela frente a la gente en Cochabamba?
- PCH: Significó una victoria muy importante para nosotros porque por primera vez se logró ganar a Venezuela, un país que jugó dos veces los Juegos Olímpicos, con jugadores de muy alto nivel. Teniendo mucho en contra, se logró ganar el partido.
- BOL: Terminaste como el tercer máximo anotador del Sudamericano con 78 puntos, compartiendo tabla con figuras como Darlan Souza. ¿Cómo sientes que está tu nivel?
- PCH: Yo diría que estoy en un buen inicio para empezar a desarrollar más mi carrera como jugador, porque también siento que podría mejorar más.
- BOL: Firmaste 17 puntos en el partido decisivo contra Venezuela. En los momentos de mayor tensión del cuarto set, ¿qué pasaba por tu cabeza?
- PCH: En el cuarto set lo que más pensaba era en no dejar caer la pelota y esforzarme para que, cuando me tocara hacer el apoyo, defender, recibir o bloquear, lo hiciera de la mejor forma para que siguiera el juego. En el ataque mayormente solo pensaba en cómo hacer el punto, porque es bastante complicado teniendo en cuenta cuánto pasan la red cada uno.
- BOL: Tras esta histórica actuación en el Sudamericano, ¿crees que este logro marcará un punto de inflexión para el apoyo al vóley en Bolivia?
- PCH: La verdad quisiera pensar que sí. Es un gran momento para apoyar el desarrollo del vóley, ya que tenemos jugadores que, después de mucho tiempo, son personas totalmente dedicadas y apasionadas a este deporte. Sin embargo, es complicado hablar de este tema porque no se recibe el apoyo adecuado.
- BOL: A inicios de año diste el salto al CVP Cartagena en España. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación al ritmo de la liga española?
- PCH: Al inicio, jugar en España fue complicado porque jugar al nivel del mar cambia mucho la trayectoria de la pelota y eso influye al momento de recibir. Aunque la recepción era la parte que más me costaba, esa exigencia fue justamente lo que más me ayudó a mejorar. Fuera de eso, casi todos allá tienen excelente condición física y buena estatura. El ritmo de juego en España es muy alto; la adaptación fue dura, pero dio muy buenos resultados.
- BOL: ¿Qué diferencias tácticas y físicas has notado entre el nivel sudamericano y la exigencia del vóley europeo?
- PCH: Creo que el vóley que jugamos acá no está lejos del de Europa, porque el sistema que manejamos con el entrenador de la selección es muy similar. Lo único que sí hace una diferencia es la condición física, ya que allá son muy dedicados y aquí no todos tienen la posibilidad de tener un buen preparador físico.
- BOL: Siendo uno de los referentes nacionales, ¿sientes la responsabilidad de abrir las puertas de Europa para el talento boliviano?
- PCH: Sería excelente que los jugadores bolivianos salgan a competir al extranjero en general. Creo que el deportista nacional se caracteriza por encontrar siempre la forma de destacar donde sea que esté. Viendo el alto nivel que mostramos en el Sudamericano, estoy seguro de que varios podrían dar el salto y vivir del vóley profesional; lo difícil no es el talento, sino conseguir agentes o contactos que ayuden a gestionar esas oportunidades en el exterior.
- BOL: Cuéntanos un poco sobre cómo empezaste a amar el voleibol y tu recorrido hasta el momento actual.
- PCH: Mi amor por el vóley nació en la Coronilla, con un Pablo muy pequeño que, al ver a los jugadores profesionales, decidió que él también quería llegar a eso. Después de casi ocho años logré cumplir dos de mis mayores sueños: jugar un Sudamericano en casa con todo el coliseo lleno y formar parte del Dream Team, algo que no es nada fácil. Quedé totalmente sorprendido cuando dijeron mi nombre; con la tremenda calidad de puntas que había en el torneo, que me eligieran a mí fue algo inesperado y muy hermoso.
En mi recorrido tuve momentos buenos y malos, pero creo que querer mejorar se trata justamente de eso: de ser insistente, no rendirte ni dejar de lado tus metas.
- BOL: Lograste la medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de la Juventud 2024 en vóley playa. ¿Cómo ayudó esa disciplina a potenciar tu juego en cancha de piso?
- PCH: El vóley de playa, al jugarse en arena, te exige mucho más en agilidad, salto y, sobre todo, en la parte mental. Todo eso se nota después cuando juegas en piso; a mí, en lo personal, la playa me ayudó muchísimo a mejorar el bloqueo y a resolver situaciones difíciles en el ataque.
- BOL: Con 1,98 metros de altura y una gran capacidad de salto, ¿en qué aspecto técnico o físico sientes que has evolucionado más este último año?
- PCH: Este año sentí que mejoré muchísimo en defensa y recepción, que sinceramente eran de las cosas que menos me gustaba hacer. Pero trabajando poco a poco me fui dando cuenta de que me salía un poco mejor cada vez.
- BOL: Con el Preolímpico en el horizonte y tu carrera en Europa, ¿cuál es tu gran objetivo a corto y largo plazo?
- PCH: Mi objetivo a corto plazo es lograr un buen desarrollo en el Preolímpico, y a largo plazo, uno de mis mayores sueños es jugar en la liga italiana.
- BOL: ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes de Cochabamba o Bolivia que sueñan con llegar al vóley profesional?
- PCH: A todos los jóvenes de Cochabamba y de Bolivia que sueñan con llegar al vóley profesional les digo: no dejen de creer en ustedes mismos. El camino no siempre será fácil. Habrá días en los que las cosas no saldrán como esperan, momentos de cansancio, derrotas y veces en las que van a pensar en rendirse. Pero cada entrenamiento, cada sacrificio y cada caída también forman parte del camino.
No importa de dónde vengas ni cuánto tengas; lo importante es cuánto estás dispuesto a trabajar por tu sueño. Sean humildes, aprendan todos los días y disfruten el proceso. Algún día podrán mirar atrás y sentirse orgullosos de no haberse rendido.
Deporte
¿El adiós de una leyenda?
Messi rompe en llanto tras caer en la final.
Tras cargar con Argentina en cada partido del Mundial 2026, Lionel Messi pasó por la final contra España como una sombra, inexistente e inofensivo, hasta terminar en llanto al ver cómo España levantaba su deseado título en el MetLife Stadium.
Después de la derrota 1-0 en la prórroga, el Diez recogió su medalla de plata y se plantó, inmóvil y con lágrimas en su rostro, frente al sector de los hinchas de la Albiceleste, que corearon su nombre con fervor incluso después del pitido final.
Cuando Ferran Torres encontró la grieta para anotar el único gol de la final en el minuto 106, Messi ya se encontraba solo cerca de la línea del medio campo, con la cabeza gacha y su sueño desvaneciéndose en el caso de un partido en el que nunca llegó a pesar.
Fue un triste final para el capitán argentino y la inédita exhibición de longevidad que, a los 39 años, ha mostrado en su sexta Copa del Mundo.
En busca de un segundo título del mundo seguido para Argentina, para poner broche de oro a su legendaria carrera, la Pulga desplegó una magnífica partitura durante todo el certamen con ocho goles, cuatro asistencias y varias actuaciones milagrosas para el recuerdo.
Pero ese domingo (19 de julio), en una calurosa tarde en East Rutherford, a las afueras de Nueva York, la magia de Messi terminó derritiéndose ante el implacable rodillo español.
Argentina no intentó su primer disparo hasta el minuto 120 y Messi sólo tocó el cuero en 54 ocasiones, una gota de agua para el maestro del juego. La expulsión de su lugarteniente Enzo Fernández justo antes de la prórroga pesó también como una losa.
Desaparecido entre la marea roja
Messi, ganador de ocho Balones de Oro, dejó como de costumbre la tarea de presionar a su compañero de ataque, Julián Álvarez, para concentrarse en lo que mejor sabe hacer: escanear el campo en busca del pequeño espacio libre para colarse allí y desencadenar sus mágicos cambios de ritmo o disparos.
Solo que la Roja sabe cuadricular el terreno como nadie y dejar a las estrellas rivales sin espacios de peligro, como Francia experimentó en su caída 2-0 en semifinales.
En el primer cuarto de hora, el genio rosarino apenas tocó el balón una vez: en el saque inicial.
Se marchó al vestuario en el descanso con un registro de 15 balones tocados, ninguno dentro del área. Esta influencia reducida, incluso inexistente, no es una novedad en este Mundial norteamericano, donde en los partidos a eliminación directa ha solido mantenerse discreto al principio para golpear con fuerza al final.
"Todavía no hemos visto nada de Messi hasta ahora, pero todos sabemos, y España también lo sabe, que si tiene esa ocasión, bien podría aprovecharla", comentó el exinternacional inglés Alan Shearer en BBC One a un cuarto de hora del final del tiempo reglamentario.
"¡gracias, Leo!"
Miles de personas se congregaron en torno al Obelisco de Buenos Aires para alentar a la Albiceleste pese a la derrota contra España, aferrados hasta el último minuto a otra remontada épica que nunca llegó. Pero después de la caída hubo aplausos, petardos y un mismo mensaje: "¡Gracias igual!".
En el Obelisco, epicentro de toda clase de celebraciones en Buenos Aires, la multitud reunida desde horas antes de la final del Mundial de Norteamérica 2026 quedó inicialmente cabizbaja, pero pronto volvió a cantar en agradecimiento por lo logrado por "los muchachos".
"Llegamos a la final y no es poco", dijo Luciano Ortega, un estudiante de 20 años, con una sonrisa.
Conforme pasaban las horas, más personas se sumaron a la plaza y el ambiente comenzó a parecerse a un festejo: hubo cánticos de tribuna, tamboriles, bocinazos, petardos y fuegos artificiales pese a la derrota.
La algarabía en el Obelisco terminó abruptamente cerca de la medianoche del 19 de julio, cuando un grupo de individuos comenzó a arrojar botellas a la policía, que respondió con camiones hidrantes, gases y balas de goma. La refriega acabó con 12 detenidos, informó la policía de la ciudad a la AFP.
En otras zonas de Buenos Aires las calles estaban casi vacías poco después de la derrota. Marco Moya, un mensajero en moto de 37 años que había visto el partido junto a su familia frente a una pantalla instalada afuera de un restaurante, repetía con los ojos húmedos: "¡Gracias igual, gracias, selección!".
En un café del barrio de Caballito, al sur de Buenos Aires, nadie hacía comentarios al acabar la final. Las miradas permanecían clavadas en la pantalla del televisor, como si costara creer que esta vez la fiesta fuera de los españoles.
15 de julio
Argentina llegó a la cumbre después de varias remontadas agónicas y de vencer sobre la hora a Inglaterra en semifinales. Para muchos, aquel triunfo tuvo una carga especial por el diferendo con Gran Bretaña sobre las islas Malvinas y por el recuerdo de los históricos goles de Diego Maradona en 1986.
"Mucha gente ya se había conformado con ganarle a Inglaterra y, pese a la derrota contra España, les ganamos a todos los demás rivales. En parte puede considerar una victoria, porque Argentina volvió a demostrar que puede estar entre los mejores", contó Ortega, con restos de pintura albiceleste en el rostro.
Tras la derrota hubo llanto y rabia, pero cuando la cámara enfocó a Messi todos aplaudieron y varios gritaron "¡gracias, Leo!". Jeremy Talbot / AFP
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