“Los jóvenes sí leen”: La escritora Graciela Ortuño afirma que el secreto de la literatura juvenil actual reside en escribir historias que validen las emociones de los lectores
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Graciela Ortuño (GO) ha transformado el panorama de las letras juveniles en Bolivia a través de la persistencia y una conexión genuina con su audiencia. Lo que comenzó como un sueño adolescente se consolidó tras años de esfuerzo personal, demostrando que los jóvenes sí leen cuando encuentran historias que reflejan su realidad sin prejuicios.
En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), la escritora reflexiona sobre su tránsito de la fantasía al realismo social y la importancia de la honestidad emocional en el papel. Además, rinde tributo a su mentora Gaby Vallejo y anticipa su próximo proyecto inspirado en la mitología boliviana.
- BOL: Usted ganó su primer concurso a los 15 años; ¿qué queda de esa adolescente en la escritora de hoy?
- GO: Continúa ese deseo que está expresado en la primera edición de mi primer libro. Decía así: “Te parecerá extraño, querido lector, pero yo no soy escritora para ser famosa, ser millonaria o siquiera ganar algo de dinero. Yo decidí ser escritora porque quiero despertar en ti emociones dormidas. Esas que olvidas por el ajetreo de tu día a día. Deseo, con todo el corazón, que mis libros te hagan reír, llorar y cuestionar; que te hagan sentir que estás vivo y que todas tus emociones son válidas”.
- BOL: En sus inicios, ¿cuál fue el mayor reto para publicar literatura juvenil en un mercado que aún no apostaba plenamente por el género?
- GO: El mayor desafío fue el económico. Es bastante caro publicar un libro. Si bien mi obra ya estaba terminada antes de entrar a la universidad, tuve que trabajar cinco años para ahorrar el dinero suficiente para su publicación. Como menciona, nadie apostaba por la literatura juvenil, por lo que nadie quería arriesgarse a invertir en la publicación de mis libros. Por fortuna, al final todo salió bien y hoy puedo comprobar que los jóvenes bolivianos sí leen.
- BOL: ¿Qué consejo de sus maestros aplica todavía hoy al enfrentarse a una página en blanco?
- GO: Mantener un orden en mis ideas. A mí me sucede que mi cerebro trabaja a mil por hora: me llueve una idea tras otra. Fue una profesora del colegio quien me dijo que debía anotar todas mis ideas y que, cuando llegara un momento en el que no supiera qué escribir, revisara aquellas que había anotado con anterioridad.
En la universidad, un docente me hizo apreciar el arte de escribir con claridad y buena ortografía, mientras que otro me enseñó que debemos tener valentía para expresar también lo que pensamos.
- BOL: Con El silencio de los jóvenes, usted pasó de la fantasía al realismo social. ¿Por qué decidió abordar temas tan crudos como el alcoholismo y el ciberacoso?
- GO: Por mi trabajo, tengo contacto cercano con los jóvenes. Varias veces se acercaron a contarme que estaban viviendo situaciones como el alcoholismo en sus familias o el acoso de personas inescrupulosas. Sentían que no podían hablar con nadie sobre lo que les ocurría, porque creían que serían juzgados antes que comprendidos. Este libro busca acompañarlos en medio de esos silencios que los van rompiendo por dentro.
- BOL: Para El príncipe prohibido, se trasladó a la época victoriana. ¿Cómo fue el proceso de adaptar su estilo a un contexto histórico tan rígido?
- GO: Fue emocionante. Una de mis pasiones desde pequeña ha sido leer sobre la realeza de distintas regiones. En El príncipe prohibido me interesó mostrar que muchas de las situaciones que se criticaban de la rigidez de la época victoriana aún persisten en nuestra época, aunque con sutiles transformaciones.
- BOL: Usted trabaja de cerca con lectores jóvenes antes de publicar; ¿qué es lo que más le exigen los adolescentes bolivianos hoy en día?
- GO: Exigen que se escriba desde su propia realidad y que las historias los atrapen de principio a fin. También me han pedido que los personajes se equivoquen y que se muestre cómo resuelven sus problemas a pesar de cometer errores; es decir, personajes más humanos. Asimismo, he notado que les gustan mucho los distintos géneros: romance, fantasía, terror y realismo.
- BOL: ¿Le resulta más difícil escribir sobre sus propias vivencias que crear mundos de ficción total?
- GO: Sí, es más difícil escribir sobre tus vivencias. De algún modo, eso te rompe un poco más, quizá porque revives cada detalle de lo que viviste. Los dos libros que tengo basados en mi propia vida los escribí prácticamente llorando. Fue un proceso tan duro que quise dejar el libro inconcluso, pero finalmente terminé las doscientas páginas que faltaban. Hoy en día, ese libro es uno de los favoritos: Mi camino hacia ti.
- BOL: Desde su perspectiva, ¿qué le falta a la literatura boliviana para competir al nivel de los bestsellers internacionales?
- GO: Lectores. Por eso estamos trabajando cada día para que haya más lectores en Bolivia, para mostrarles que la literatura es maravillosa y que es ese algo que muchas veces falta en sus vidas.
- BOL: Se le ha vinculado con el legado de referentes como Gaby Vallejo; ¿cómo le gustaría ser recordada por las nuevas generaciones de autores?
- GO: Gaby Vallejo fue una amiga muy querida para mí. Era de esas personas que abrían las puertas a todos los escritores jóvenes. Me gustaría que las nuevas generaciones de autores me recordaran con el mismo cariño con el que yo recuerdo a la gran Gaby Vallejo Canedo, una autora contestataria, inteligente y profundamente afectuosa.
- BOL: ¿Ya está en proyecto su próxima obra? ¿Puede darnos algún detalle?
- GO: Así es, ya estoy en la recta final. Espero que este libro salga antes de mediados de 2026. Puedo adelantarles que será una obra de fantasía oscura distópica inspirada en la mitología boliviana.
Personajes
Forjador de futuro: Kristof Henningsson es un emprendedor que superó la pobreza extrema en su natal Oruro y hoy conecta a Bolivia con el mundo tecnológico
Kristof Henningsson Reyes (KHR) no es el típico empresario que nació en cuna de oro, aunque su apariencia y apellido sugieran lo contrario. Nacido en Oruro y radicado en Suecia, este joven de 28 años tiene una historia de contrastes profundos: desde caminar por las calles bolivianas sin tener 20 bolivianos para comer, hasta liderar proyectos tecnológicos que hoy conectan a Bolivia con el mercado laboral global.
En esta charla con la revista Boliviana (BOL), Henningsson revela que su verdadera ambición no es acumular ceros en una cuenta bancaria, sino "moverle la vida" a quienes, como él en su momento, solo necesitan una oportunidad. A través de su academia, busca que el inglés deje de ser un privilegio de élite para convertirse en la herramienta que saque a miles de bolivianos de la precariedad económica mediante el empleo remoto y la capacitación técnica.
- BOL: Para quienes aún no conocen tu trayectoria, ¿quién es Kristof Henningsson Reyes y qué es lo que realmente lo mueve?
- KHR: Soy una persona muy humilde que experimentó momentos de la vida muy diferentes. Kristof conoce lo que es realmente la pobreza máxima; mucha gente tiene la percepción de que, por ser "choquito" de ojos verdes o tener padres que han tenido mucho, me han dado todo en bandeja de plata. No es así. Conocí a mis padres a los 18 años y siempre elegí el camino del trabajo, el estudio y el deporte.
Soy una persona extremadamente ambiciosa en el buen sentido: quiero lograr cosas grandes que transformen no solo la vida de mi familia, sino la de mi gran familia que es Bolivia. Estoy dispuesto a sentarme en la mesa con quien no tiene nada y con quien lo tiene todo, actuando siempre de la misma manera genuina e íntegra.
- BOL: Radicas en Suecia, pero tus ojos y tus inversiones siempre vuelven a Bolivia. ¿Cómo es tu ritmo de vida actual entre ambos mundos?
- KHR: Mi base natural es Suecia, pero tengo la bendición de viajar entre 200 y 260 días al año; prácticamente vivo en un avión. Desde el 2024 no he parado de viajar por negocios, pero muchos de mis emprendimientos se enfocan en dar empleo a los bolivianos.
Creo firmemente que nosotros debemos iniciar el cambio en nuestro país; no podemos esperar que un extranjero lo haga por nosotros si nosotros no damos el primer paso primero.
- BOL: Hablemos de educación. Muchos ven el inglés como un lujo, pero tú planteas la "democratización" del idioma. ¿Qué ofrece tu programa que sea diferente al resto?
- KHR: Lo primero es la democratización: accesibilidad combinada con calidad internacional. No solo enseñamos inglés desde el nivel A1 hasta el C2; ofrecemos tres meses de preparación para el examen TOEFL y un mes de capacitación en empleabilidad.
Queremos que nuestros estudiantes no solo hablen el idioma, sino que sepan vender sus servicios como freelancers al exterior para generar una inyección económica directa al país. Además, garantizamos pasantías en empresas mías y de mis socios en Mónaco, Inglaterra y Estados Unidos para los estudiantes que se destacan.
- BOL: Es notable el impacto social de tu academia, especialmente con los costos bajos. ¿Qué sucede con aquellos que ni siquiera pueden pagar esa mínima cuota?
- KHR: Me ha pasado recientemente con estudiantes que no pueden pagar ni los 98 bolivianos al mes. Mi política es clara: nunca le voy a decir a un boliviano que no puede estudiar por falta de dinero. Les digo que sigan adelante, que nosotros cubrimos los costos hasta que puedan pagar.
No se los doy gratis, porque lo que no cuesta no se valora, pero les permito pagar cuando puedan con la única condición de que no dejen de esforzarse. No me mueve el dinero de las inscripciones; me mueve la posibilidad de cambiarle la vida a la gente.
- BOL: Has mencionado que la fe y las pruebas difíciles han forjado tu carácter. ¿De dónde viene esa fortaleza que transmites al hablar?
- KHR: La vida me enseñó temprano. Recuerdo caminar con mi abuelita en Oruro; no teníamos ni 20 bolivianos para comer y nos rechazaron un préstamo en una caseta de dulces y en un radiotaxi. Minutos después, mi hermana se encontró justamente 20 bolivianos en el suelo. Desde ahí creo profundamente en Dios. He vivido la riqueza y la pobreza extrema, y ambas son necesarias si sabes aprender de ellas. El sufrimiento te da la experiencia que la comodidad te niega.
- BOL: Tienes solo 28 años. A esta edad muchos apenas están comenzando, pero tú ya hablas de dejar un legado. ¿Cómo te ves a los 50 años?
- KHR: Te soy muy honesto: no sé cómo estaré físicamente, pero mi sueño es que, cuando tenga hijos, la gente les diga: "Gracias a tu padre pude estudiar sin tener recursos y pude superarme". El éxito económico y la imagen pública son premios secundarios. Mi propósito es ayudar. A los 50 me veo dándole gracias a Dios por haberme permitido ser un puente para los demás y espero estar en paz en una Bolivia mejorada, donde mis hijos puedan vivir tranquilos.
- BOL: ¿Qué mensaje final le dejas a los jóvenes bolivianos?
- KHR: Que no se rindan nunca. La vida es difícil para todos, no hay excepciones. Las pruebas divinas son para llevarte a un lugar mejor. Prepárense, adquieran conocimiento y, sobre todo, manténganse sanos. Aléjense de los vicios y las drogas.
Yo no soy perfecto, fallo todos los días, pero trato de aprender de mis errores. La persona sana es la que aprende de las caídas ajenas. La vida no está en contra de ustedes; está a su favor si están listos para aprovechar las oportunidades.
Personajes
Valentina Wehbe: Argentina de nacimiento y boliviana por elección, “Ser real es el contenido más valioso en un mundo de apariencias”
Creció a la vista de todo un país. Desde sus primeros pasos en Chicos Station hasta convertirse en una de las figuras más influyentes de las redes sociales y el streaming en Bolivia, Valentina Wehbe (VW) ha transitado un camino de maduración constante.
En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), Valentina se desprende de los filtros para hablar sobre la presión de la perfección, el peso de la salud mental y sus sueños más profundos, que incluyen desde la actuación hasta el anhelo de formar su propia familia. Una conversación directa con la mujer que aprendió que "ser real" es el contenido más valioso que se puede ofrecer.
- BOL: Naciste en Argentina pero creciste en Bolivia, ¿te sientes más boliviana que argentina o es una mezcla de las dos ciudadanías?
- VW: Es una mezcla, pero mi corazón está muy en Bolivia. Nací en Argentina, pero crecí acá, así que cuando me preguntan, muchas veces digo que soy de aquí, porque así lo siento. Es como elegir entre una milanesa o un buen majadito… difícil, pero el que te acompaña todos los días termina ganando (risas). Bolivia es mi casa, donde me formé y donde está mi historia, y por eso le tengo una gratitud enorme. Argentina es mi raíz… pero Bolivia es donde aprendí a florecer.
- BOL: Empezaste en la tele desde muy chiquita, ¿fue difícil para ti dejar de ser "la niña de la tele" para que la gente te vea como una mujer adulta?
- VW: Sí, fue un proceso… y de los largos. Pasar de “la niña de la tele” a mujer no es algo que la gente te concede automáticamente, es algo que una va construyendo y dejando claro con el tiempo.
Hubo momentos en los que sentía que tenía que rendir examen todo el tiempo, como diciendo: "Hola, crecí". Pero también fue muy formador. Me obligó a pararme firme, a confiar en mi voz y a dejar de pedir permiso para ocupar mi lugar.
- BOL: ¿En algún momento llega a ser cansador tener que estar subiendo contenido todo el tiempo?
- VW: ¡A veces sí! Hay días en que decís: "¿En serio tengo que grabar hoy?" (risas). Pero también es parte del juego. Lo que me ayuda es no tomarme tan en serio cada publicación; no todo tiene que ser perfecto ni viral. A veces lo más simple conecta más con la gente, y eso me quita un poco la presión.
- BOL: Ahora que hiciste streaming, ¿qué prefieres: la libertad de las redes o la estructura de la televisión?
- VW: Uy, qué difícil. Me gustan mucho las dos, pero por razones distintas. Las redes tienen una libertad increíble y una cercanía que valoro muchísimo; me permiten conectar de una forma más directa y espontánea.
Pero yo empecé en la televisión cuando todo esto no existía, y hay algo de ese formato que me marcó para siempre. La tele tiene una estructura, una mística y un respeto por el oficio que para mí no tiene comparación. A la televisión siempre le voy a tener un cariño especial, fue mi primera escuela.
- BOL: Siempre hablas de ir a terapia y cuidar la mente, ¿qué es lo más difícil de mostrarse real en un mundo (Instagram/TikTok) donde todo parece perfecto?
- VW: Creo que lo más difícil de mostrarse real en un mundo donde todo parece perfecto es animarse a no encajar en esa perfección. Hay una presión constante por mostrar solo lo lindo, lo ordenado, lo que "funciona", y ser honesta a veces implica incomodar un poco, incluso a una misma.
La terapia me ayudó a algo muy humano: a no ser tan dura conmigo misma, a entender mis procesos y a tratarme con más paciencia. También me enseñó que quien está herido, muchas veces termina hiriendo, y eso cambia la forma en la que te relacionas con los demás y con lo que eliges mostrar. Para mí, ser real no es contar absolutamente todo, sino ser coherente con lo que soy.
- BOL: ¿Hay cosas de tu vida privada que has decidido no mostrar nunca en redes sociales? ¿Cuáles?
- VW: Sí, totalmente. Hay partes de mi vida que prefiero que se queden en modo "solo para mí". Mis vínculos más cercanos, momentos familiares… y, siendo honesta, mis días caóticos también, porque si los subiera perdería un poco de dignidad (risas).
Comparto bastante, pero aprendí que no todo tiene que ser contenido. Hay cosas que se disfrutan más fuera de cámara y otras que definitivamente es mejor que no tengan archivo.
- BOL: ¿Cuál es ese sueño profesional y personal que todavía te da un poco de miedo cumplir pero que te mueres por lograr?
- VW: No sé si lo llamaría miedo, pero sí es un sueño que me mueve mucho. En lo profesional, me encantaría presentar un programa estelar en un canal a nivel nacional y además me encantaría grabar una serie. La actuación es algo que muchas veces postergué o no prioricé, pero que siempre estuvo ahí, latente.
Y en lo personal, tengo sueños muy claros también; he tenido la suerte de viajar mucho y conocer varios lugares, sin embargo, me queda un pendiente que es conocer París. Y otro: formar mi familia. Sueño con ser mamá, pero bueno, creo que está más cerca hacer las maletas para Francia (risas).
- BOL: ¿Qué es lo que más te molesta que la gente piense o diga sobre el trabajo de los influencers en Bolivia?
- VW: Hay una responsabilidad enorme en tener una plataforma. Cada cosa que comunicas moldea opiniones, inspira decisiones, llegas a personas que te ven como referente. Y para llegar a ese momento en el que subes el contenido, pasaste por un proceso completo: investigar, idear, crear, innovar, producir. Es un trabajo que exige tanto como cualquier otro, solo que el producto final parece "fácil" —y eso es justamente señal de que está bien hecho—.
- BOL: Si mañana borraras todas tus redes y te alejaras de las cámaras, ¿quién sería Valentina Wehbe en su día a día?
- VW: Creo que sería la misma, solo que con menos filtros… en todo sentido (jajaja). Soy muy sensible, muy de sentirlo todo, así que eso no cambiaría aunque desaparezcan las cámaras. Quizás estaría haciendo teatro, imitando las voces de la gente (los que me conocen saben que lo hago hace años), o quizás abriendo un local de ropa, o trabajando en una guardería (amo a los niños). Al final, lo visible cambia, pero lo que soy —para bien o para mi intensidad— viene conmigo.
Personajes
Golpe de timón: Gonzalo Lema disecciona el alma de Bolivia tras el Bicentenario y advierte que el país aún no siente la patria «en el corazón» ni se decide a construir una sociedad «en serio», pero debe hacerlo pronto
Pasada la euforia de los actos oficiales del Bicentenario de 2025, Bolivia se enfrenta ahora a la realidad de su tercer siglo de vida. El reconocido escritor y pensador Gonzalo Lema (GL), Premio Nacional de Cultura, ha logrado en su obra "Bicentenario: renovación del ideario nacional. Entrevistas a bolivianos destacados" capturar las voces de quienes han tenido el destino del país en sus manos, ofreciendo un balance que se aleja del discurso festivo para centrarse en la autocrítica necesaria.
En esta conversación con la revista Boliviana (BOL), Lema analiza el sentimiento de "tarea incumplida" que atraviesa a la clase política y civil. El autor nos explica por qué, tras 200 años de República y Estado Plurinacional, el verdadero desafío de "construir un país en serio" sigue siendo una asignatura pendiente que no admite más demoras.
- BOL: Tras concluir las entrevistas de su reciente trabajo, “Bicentenario: renovación del ideario nacional. Entrevistas a bolivianos destacados", ¿cuál es el denominador común que encontró en la visión de país de líderes tan ideológicamente opuestos?
- GL: Los entrevistados expresan el deseo del conjunto de los bolivianos: desarrollar el país. Eso significa trabajar por una mejor sociedad, que esta alcance niveles óptimos de educación, de acceso a la alta cultura, de mejor profesionalización. De manera paralela, expresan su compromiso con la conservación de nuestro hábitat. Indican, es obvio, que necesitamos generar mayor riqueza económica.
Advierten que en la realidad vamos contra-ruta: escolaridad bajísima, ausencia de acceso a la alta cultura, baja profesionalización, constante agresión al sufriente medio ambiente. A los bolivianos nos hace falta tomar la enérgica decisión, de una vez por todas, de construir un país en serio. ¿Queremos hacerlo? Hasta ahora no se nota.
- BOL: ¿Sienten los entrevistados que la Bolivia del Bicentenario es la que ellos soñaron, o predomina una sensación de tarea inconclusa?
- GL: Predomina la certeza de la tarea incumplida. A diferencia de un país vecino que comenzó a trabajar desde el día de su fundación y no sufrió golpes de Estado, nuestro país vivió los cuartelazos sin tregua y casi no se dedicó a construir escuela, universidad, fábrica e industria.
Lo logrado hasta ahora no alcanza para ilusionarse. Los políticos se quejan de la poca colaboración de la sociedad civil; la sociedad civil se queja de la empleomanía y corrupción de los sucesivos gobiernos. El Bicentenario nacional evidencia que apenas hemos hecho en el desarrollo material y humano. Hace falta un fuerte golpe de timón del individuo en su vida y de la colectividad. No estamos sintiendo el país en el corazón.
- BOL: En el diálogo con el actual presidente, ¿qué elementos del "ideario nacional" aparecen como prioridad para el quinquenio 2025-2030?
- GL: El presidente Rodrigo Pereira expresa la necesidad de dar el golpe de timón: lucha sin cuartel contra la extendida corrupción y delincuencia que impera en nuestro país; descentralización de las decisiones administrativas que se acumulan en La Paz; propiciar economías regionales; apertura absoluta del país al mundo y destrancar el pensamiento de toda índole que sólo frena la iniciativa personal, sectorial, regional, etcétera. Tiene que concretar sus ideas y anhelos pronto, con claridad y firmeza.
- BOL: Usted pregunta si algunos temas han quedado "jubilados". ¿Qué asuntos que antes dividían a los bolivianos ya no forman parte de la agenda nacional, según sus entrevistados?
- GL: Yo he formulado esa pregunta porque no podemos seguir discutiendo lo mismo en cada generación. Sin embargo, los temas son recurrentes porque no terminamos de cerrarlos. Las respuestas son diversas, por supuesto. Mirar al futuro implica mirar al pasado. Debemos concluir las tareas que nuestros mayores no realizaron: integración en un solo cuerpo social de la diversidad boliviana; aceptación de las diversas formas de sociabilidad que inducen al federalismo; nuestra posición frente al doloroso tema del mar. Etcétera.
- BOL: ¿Creen sus entrevistados que hemos superado la etapa del Estado excluyente, o persiste la división entre "lo occidental" y "lo indígena"?
- GL: Percibo que entienden, más bien, que la discriminación se ha exacerbado en extremo. Las élites bolivianas no desean compartir el poder político con la clase popular. La estructura de una élite es, de por sí, discriminadora: está compuesta de algunos, no por todos. Casi nunca, además, son de mentalidad nacional. Debemos construir una sociedad horizontal.
- BOL: Más allá del valor histórico, ¿qué impacto espera que tengan estas entrevistas en la construcción de la Bolivia del tercer siglo?
- GL: El propósito es que circulen estos pareceres en la esfera de la opinión pública. Nutrir esta esfera y propiciar conclusiones. Debemos reflexionar sobre todos los temas para estar al tanto de nosotros mismos y tomar decisiones. Por eso espero que las entrevistas sean leídas por mucha gente.
- BOL: ¿Qué rasgo personal o preocupación le sorprendió descubrir en estos líderes al hablar del futuro nacional?
- GL: Es gente que profesa optimismo y pesimismo moderados. Depende del tema y las condiciones que se abren y cierran sin cesar. Debemos aprender a valorar los momentos para ser oportunos.
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