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Hito estudiantil: El cochabambino Mateo Vera puso en alto el nombre de Bolivia en Nueva York al obtener el primer lugar en una sesión simulada en las Naciones Unidas
En un escenario donde la diplomacia, la rigurosidad y la elocuencia definen a los líderes del mañana, la juventud boliviana ha vuelto a demostrar que está lista para las grandes ligas internacionales.
El nombre de Mateo Ernesto Vera Ampuero ha resonado con fuerza en los pasillos de las Naciones Unidas en Nueva York tras consolidarse como el gran ganador del GlobalMUNers 2026, una de las conferencias internacionales de simulación multilateral más exigentes del mundo.
Entre el 6 y el 11 de abril recientes, la ciudad de Nueva York se convirtió en el epicentro del debate juvenil, reuniendo a más de 400 participantes de diversos países. El estudiante cochabambino, representante del Centro Educacional Jaime Escalante, se alzó con el primer lugar en el prestigioso foro de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), un hito que premia su brillantez académica y la resiliencia de un equipo que puso en alto el nombre de Bolivia.
De las aulas a la ONU
Los Modelos de Naciones Unidas (MUN) han dejado de ser un simple pasatiempo escolar para transformarse en herramientas clave de formación ciudadana. En Bolivia, y particularmente en Cochabamba, este movimiento ha cobrado un impulso imparable.
Para Mateo, miembro de la Promoción 2026 del colegio Jaime Escalante, el viaje comenzó en 2024. En apenas dos años de trayectoria en el circuito de debate, su ascenso ha sido meteórico, sumando múltiples éxitos nacionales antes de dar el gran salto internacional.
En Nueva York, Mateo asumió uno de los roles más complejos de la conferencia: el de magistrado de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Lejos de la comodidad de un rol tradicional, el foro le exigió actuar con la imparcialidad, el conocimiento técnico y la agudeza jurídica de un juez internacional.
Durante las sesiones presenciales, Mateo tuvo que analizar y deliberar sobre dos controversias geopolíticas de alto impacto. El primer caso fue el de Ucrania vs. Federación de Rusia, centrado en las acusaciones de financiamiento al terrorismo y discriminación racial tras la anexión de Crimea.
El segundo tema de debate fue el de la disputa del Silala, de profunda sensibilidad histórica para Bolivia. Mateo asumió la compleja tarea de analizar si el Silala constituye un curso de agua internacional y cuáles son los derechos de uso bajo los principios de utilización equitativa y razonable de los recursos hídricos compartidos.
"Sentarme en la Asamblea General fue un momento donde el tiempo se detuvo", expresó un emocionado Mateo tras cumplir el sueño de debatir en la sede central de la ONU.
La fórmula del éxito
Detrás del histórico del joven estudiante se esconde una estructura de preparación rigurosa y mentoría estratégica. Mateo ha sido una figura clave dentro de su institución, llegando a desempeñarse como Secretario General de Escalmun durante dos gestiones consecutivas (2025 y 2026).
Su evolución académica ha estado guiada de cerca por su docente y asesora, Natalia Ricaldi De Ugarte, quien fuera la primera Secretaria General en la historia del modelo de Naciones Unidas de su colegio.
La obtención del reconocimiento estuvo lejos de ser un proceso sencillo, según contó Mateo. La participación implicó importantes desafíos económicos, en un contexto de apoyo limitado por parte de diversas instituciones y medios.
A ello se sumaron más de dos meses de preparación intensiva previa al evento, incluyendo investigación jurídica exhaustiva, simulaciones constantes y espacios de formación de alto nivel, como una entrevista sostenida con el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé.
Durante el evento, el nivel de exigencia se mantuvo, con jornadas de estudio, análisis de casos y planificación estratégica que se extendían hasta la madrugada, reflejando un compromiso que trascendía lo académico y se convertía en una verdadera apuesta personal y colectiva.
El reconocimiento obtenido por Mateo Vera Ampuero en el GlobalMUNers New York 2026 es un recordatorio del potencial de la juventud boliviana cuando se combina el talento con la determinación. Tras consagrarse en el foro, el cochabambino compartió su emoción en las redes sociales, reflejando el verdadero peso de su victoria: "Nada de esto fue casualidad. Fue trabajo silencioso, esfuerzo constante y perseverancia", afirmó Mateo.
Hoy, Cochabamba y Bolivia celebran el triunfo de un estudiante de colegio que demostró en los escenarios internacionales más competitivos que la juventud boliviana tiene los argumentos, la madurez y el liderazgo para destacar ante el mundo.