El último baile: En el Mundial 2026, el fútbol y los hinchas despedirán a muchas de sus grandes estrellas tras dos décadas de momentos memorables
El fútbol se prepara para vivir momentos emocionales. El Mundial 2026 no es solo el torneo de las 48 selecciones, será el escenario donde las leyendas más grandes de este siglo oficiarán su último baile. En las canchas de Norteamérica, seremos testigos de la posible despedida de quienes incluso hoy siguen siendo dueños de tronos.
Cristiano Ronaldo: El monolito inquebrantable
A sus 41 años, la presencia de Cristiano Ronaldo en la lista de Portugal es una certeza absoluta. CR7 ha logrado lo que parecía imposible: vencer al tiempo mediante una disciplina que raya en lo patológico. Tras liderar a su selección en las eliminatorias europeas con una cuota goleadora vigente, llega como el capitán indiscutible.
Ronaldo no busca una despedida romántica; busca el trofeo que le falta para cerrar el debate de la eternidad. En los entrenamientos de la Ciudad del Fútbol de Oeiras, sigue siendo el primero en llegar y el último en irse. Verlo saltar a cabecear en este Mundial es presenciar la rebelión de un atleta que se negó a aceptar el declive natural de la biología humana. Su lugar en el 11 titular de Roberto Martínez está garantizado.
Lionel Messi: El faro que guía a Argentina
A los 38 años, Lionel Messi habita una dimensión de paz y dominio técnico que asusta a sus rivales. El actual campeón del mundo tiene su sitio reservado como eje central de la "Scaloneta". Habiendo dosificado sus minutos en la MLS para llegar en plenitud física, Messi es el faro que guía a una Argentina que está dispuesta a correr cada kilómetro necesario para que él solo tenga que decidir.
Su rol ha evolucionado, ya no necesita la velocidad eléctrica de antaño porque su mente procesa el juego tres segundos antes que el resto. Se ha convertido en un director de orquesta que camina el campo buscando la grieta invisible. En este Mundial, cada vez que el "10" toque el balón, el mundo se detendrá, consciente de que estamos ante las últimas pinceladas de uno de los genios más grandes de este deporte.
Luka Modrić: El mago de la eternidad
A sus 40 años, el croata es el último romántico. Su presencia en la lista definitiva es incuestionable; es el corazón y el cerebro de una Croacia que depende enteramente de su visión. Modrić jugará este Mundial con una máscara protectora tras una lesión reciente, pero su capacidad para controlar el tiempo y el espacio sigue intacta.
Ha anunciado que este será su último acto de servicio antes de colgar los botines, dejando un vacío inabarcable en el mediocampo mundial.
Kevin De Bruyne: El ingeniero de Bélgica
A los 34 años, el capitán de Bélgica llega con el cuerpo castigado por la exigencia de la Premier League, pero con un guante en el pie derecho. El cuerpo técnico belga ha diseñado un plan de entrenamiento específico para que De Bruyne llegue en su pico de forma al debut.
Para él, Norteamérica es la última oportunidad de elevar a su nación a lo más alto antes de dar paso a la nueva generación. Es el adiós del hombre que convirtió el pase filtrado en una forma de arte.
Neymar Jr.: El enigma
En el último escalón de esta jerarquía aparece Neymar Jr. A sus 34 años, el brasileño es la gran tragedia griega del certamen. Aunque está incluido en la prelista por la falta de referentes ofensivos, su futuro es un volado al aire.
A diferencia de la disciplina de Ronaldo o la vigencia de Messi, Neymar arrastra una rodilla de cristal y una inactividad que preocupa a Carlo Ancelotti. Si finalmente viaja, será bajo la sombra de la duda, lejos del brillo que alguna vez prometió heredar de los más grandes.
Porteros y defensas que se despiden
Guillermo "Memo" Ochoa de 40 años tiene el boleto asegurado al 100% para el Mundial. Se convertirá en el primer jugador en asistir a seis Mundiales, defendiendo el arco de México en su propia casa (Estadio Azteca).
Manuel Neuer, también de 40 años, es aún una incógnita de Alemania. Aunque sigue siendo una leyenda, su titularidad y convocatoria aún están bajo análisis frente al gran nivel de Ter Stegen. Este Mundial podría ser su última gran batalla o el silencio definitivo de un portero que cambió la posición para siempre.
Virgil van Dijk y Nicolás Otamendi, los mariscales defensivos de Países Bajos y Argentina, respectivamente, llegan como líderes de sus zagas, conscientes de que este podría ser el último Mundial de sus carreras internacionales.
Deporte
Visionarios
A punta de audacia y sueños, los hermanos Pavisic demuestran que Bolivia puede formar equipos de élite y organizar eventos deportivos internacionales
Hay proyectos que nacen de meticulosas hojas de cálculo y reuniones de directorio; otros, los más memorables, germinan a partir de una dosis pura de locura. Sentados en el icónico Hotel Cochabamba, con el sosiego del deber cumplido tras una gesta, Carlos Antonio “Totoño” y Bernardo Pavisic repasan lo que a todas luces es ya un éxito deportivo.
“Son seis locos que aman el deporte”, resume Totoño con una sonrisa cómplice. Se refiere a ese pequeño núcleo de apasionados que decidió echarse al hombro la titánica tarea de organizar la Copa Sudamericana de Voleibol en Bolivia, navegando a contracorriente de las eternas dificultades económicas, logísticas y de infraestructura que suelen asfixiar al deporte nacional.
La organización en suelo cochabambino fue un auténtico contrarreloj de 90 días. Fueron semanas maratónicas negociando con la federación, la confederación y un sector privado al que había que seducir con un proyecto serio. “Fueron tres meses y dos semanas al final sin dormir”, confiesa Bernardo.
El punto de máxima tensión llegó a escasos días de escuchar el primer silbatazo, a principios de agosto pasado. El piso deportivo, un requisito indispensable e innegociable para torneos de esta envergadura, no cumplía con los estándares internacionales exigidos. La crisis obligó a una movilización frenética hasta que, en el último suspiro, el equipamiento adecuado aterrizó en el coliseo, salvando el prestigio de la competencia.
Empatía y herencia
¿Cuál fue el secreto para que la organización fuera calificada de impecable por delegaciones de todo el continente? La respuesta radica en el ADN de los Pavisic. Al haber sido deportistas de élite, conocen de primera mano las necesidades reales de un atleta: desde el blindaje en alojamiento y transporte, hasta los detalles nutricionales y vestuarios adecuados. Todo fue diseñado con la mirada de quien alguna vez transpiró la camiseta.
Pero esta "locura" es, en realidad, una tradición familiar. Bernardo recuerda la labor de su padre, Roberto Pavisic, un pionero que llegó a organizar más de 20 circuitos sudamericanos de voleibol de playa.
De él heredaron esa audacia que los llevó a proezas impensables, como aquella vez que introdujeron 100 toneladas de arena en un coliseo cerrado solo para montar una cancha de playa.
Esa misma visión vanguardista los llevó a revolucionar la competencia local con tecnología de punta, como un sistema de revisión de jugadas respaldado por 14 cámaras, un despliegue audiovisual rara vez visto en eventos nacionales.
Al final, el termómetro del éxito estuvo en las gradas. El coliseo de la Coronilla vibró jornada tras jornada con tribunas repletas, presencia masiva de niños y jóvenes, y el respaldo contundente de la empresa privada.
Totoño lo resume en una palabra: credibilidad. “Las cosas están bien hechas”, sostiene. Cochabamba demostró que puede responder con solvencia a espectáculos deportivos de gran dimensión.
Deporte
Sueño en marcha
Santiago Alba, la promesa del básquetbol boliviano de 16 años, alista las maletas tras ganar una beca escolar y deportiva en Estados Unidos
A Santiago Alba (SA) la vida le cambió casi por casualidad. Lo que empezó a sus 12 años en una cancha escolar de Santa Cruz solo para no reprobar educación física, hoy lo tiene con las maletas listas para irse a Estados Unidos.
Una primera pelota que le regaló su abuelo se convirtió en el inicio de una carrera a pura disciplina, entrenamientos dobles y pasión por el básquetbol. Tras destacar en la selección cruceña, en la Academia MG y en campamentos de la NBA, Santiago, de 16 años de edad, se prepara para dar el gran salto. Su nuevo destino será Florida, donde jugará becado para el colegio Schoolhouse Preparatory y la academia Lions.
A pocos días de abordar el avión, el joven deportista habla con la revista Boliviana (BOL) sobre las emociones de recibir la beca, la nostalgia de dejar a su familia y su gran sueño de triunfar en el básquet estadounidense representando a Bolivia.
- BOL: ¿Cómo y cuándo te enteraste de que te ganaste la beca para el high school y la academia en Miami?
- SA: Me llegó la carta hace aproximadamente un mes. Cuando la vi, me emocioné muchísimo porque sentí que todo el esfuerzo que había hecho durante estos años estaba dando frutos. Ha sido un proceso largo, desde empezar a jugar básquet hasta representar a Bolivia, participar en campamentos y llegar a oportunidades como el NBA Tour.
- BOL: ¿A quién fue a la primera persona que llamaste o abrazaste al enterarte?
- SA: A mi familia. Quería compartirlo con ellos porque han estado conmigo durante todo este proceso y siento que este logro también es de ellos.
- BOL: Cumpliste 16 en abril y te llega esta oportunidad. ¿Sientes que es el mayor logro de tu vida hasta ahora?
- SA: Sí, definitivamente es uno de los logros más importantes de mi vida. Tengo solo 16 años y poder tener esta oportunidad en Estados Unidos, estudiando y jugando básquet, es algo que me hace sentir muy orgulloso. Pero también lo veo como el comienzo de algo mucho más grande.
- BOL: Dejas a tu familia, tus amigos, tu colegio en Santa Cruz. ¿Qué va a ser lo más difícil de soltar?
- SA: Creo que lo más difícil va a ser dejar mi vida de aquí. Mi familia, mis primos, mis amigos, mi colegio y todas esas cosas que forman parte de mi día a día. También voy a extrañar muchísimo la comida de Bolivia. Al final, meter toda una vida en una maleta no es fácil, pero a veces hay que hacer sacrificios para conseguir los objetivos que uno se propone.
- BOL: Vas a jugar para un colegio y también para una academia en Estados Unidos. ¿Qué sabes del equipo donde vas a estar?
- SA: Sí, es la Schoolhouse Preparatory en Miami y la Academy Lions. Sé que voy a tener un nivel de competencia mucho más alto y que voy a estar rodeado de jugadores con mucho talento. Eso es justamente lo que busco: competir, aprender y demostrar que también puedo estar a ese nivel.
- BOL: Pasaste de jugar abajo del aro a ser base o alero. ¿Cómo te imaginas jugando contra chicos más altos o más fuertes?
- SA: Va a ser un reto, pero también una oportunidad para seguir creciendo. Sé que allá probablemente voy a encontrar jugadores más altos, fuertes y rápidos, así que voy a tener que adaptarme, ser inteligente y aprovechar mis fortalezas como jugador.
- BOL: Si el entrenador en Miami te pregunta cuál es tu mejor cualidad en la cancha, ¿qué le dirías?
- SA: Le diría que soy un jugador que puede aportar de diferentes maneras. Me gusta tirar, penetrar y también crear juego. Pero sobre todo, creo que tengo muchas ganas de aprender y de mejorar.
- BOL: Empezaste a jugar solo para no reprobar en el colegio y tu abuelo te regaló tu primera pelota. Hoy que vas a Estados Unidos, ¿te pones a pensar en cómo te cambió la vida ese detalle?
- SA: Sí, muchísimo. Si miro hacia atrás, es increíble pensar que todo empezó con una pelota que me regaló mi abuelo. Al principio simplemente empecé a jugar por una razón muy diferente, y poco a poco el básquet se convirtió en una parte fundamental de mi vida. Hoy me está llevando hasta Estados Unidos, y eso hace que valore todavía más cómo empezó todo.
- BOL: Más allá de ganar partidos, ¿cuál es tu meta personal para tu primer año en Miami?
- SA: Mi principal meta es adaptarme, aprender y demostrar de lo que soy capaz. Quiero mejorar como jugador, competir al máximo nivel y aprovechar cada entrenamiento y cada partido para crecer. También quiero representar bien a Bolivia.
- BOL: Estás abriendo una puerta enorme para el país. ¿Qué le dices a los chicos en Bolivia que entrenan todos los días y sueñan con una oportunidad así?
- SA: Que no dejen de trabajar aunque las oportunidades no lleguen rápido. Yo también empecé desde abajo y nunca imaginé hasta dónde podía llegar. Hay que ser constante, confiar en el proceso y aprovechar cada oportunidad que aparezca. Si uno realmente quiere algo, tiene que estar dispuesto a trabajar por ello todos los días.
Deporte
Salto Gigante
De los entrenamientos en la Coronilla a derribar potencias y soñar con la élite europea: la historia de Pablo Choque, el nuevo referente del vóley boliviano
En el corazón de Cochabamba se está escribiendo una de las páginas brillantes en la historia reciente del deporte nacional. Con 1,98 metros de estatura y una determinación forjada a base de puro sacrificio, Pablo Choque (PCH), de 20 años, pasó de ser aquel niño que miraba con admiración a los atletas en el coliseo de la Coronilla a convertirse en una auténtica pesadilla para los bloqueos rivales en la reciente Copa Sudamericana.
Su rendimiento no solo empujó a la Selección Boliviana a conseguir una inédita clasificación al Preolímpico, sino que lo catapultó al podio de anotadores del torneo y al ansiado "Dream Team" sudamericano. Tras medirse de tú a tú con las potencias del continente, el atacante valluno repasa, en esta conversación con la revista Boliviana (BOL), su presente en el CVP Cartagena de España, en la selección y su futuro.
- BOL: Pablo, lograr el cupo al Preolímpico en un Sudamericano en casa fue algo único. ¿Qué significó vencer a una potencia como Venezuela frente a la gente en Cochabamba?
- PCH: Significó una victoria muy importante para nosotros porque por primera vez se logró ganar a Venezuela, un país que jugó dos veces los Juegos Olímpicos, con jugadores de muy alto nivel. Teniendo mucho en contra, se logró ganar el partido.
- BOL: Terminaste como el tercer máximo anotador del Sudamericano con 78 puntos, compartiendo tabla con figuras como Darlan Souza. ¿Cómo sientes que está tu nivel?
- PCH: Yo diría que estoy en un buen inicio para empezar a desarrollar más mi carrera como jugador, porque también siento que podría mejorar más.
- BOL: Firmaste 17 puntos en el partido decisivo contra Venezuela. En los momentos de mayor tensión del cuarto set, ¿qué pasaba por tu cabeza?
- PCH: En el cuarto set lo que más pensaba era en no dejar caer la pelota y esforzarme para que, cuando me tocara hacer el apoyo, defender, recibir o bloquear, lo hiciera de la mejor forma para que siguiera el juego. En el ataque mayormente solo pensaba en cómo hacer el punto, porque es bastante complicado teniendo en cuenta cuánto pasan la red cada uno.
- BOL: Tras esta histórica actuación en el Sudamericano, ¿crees que este logro marcará un punto de inflexión para el apoyo al vóley en Bolivia?
- PCH: La verdad quisiera pensar que sí. Es un gran momento para apoyar el desarrollo del vóley, ya que tenemos jugadores que, después de mucho tiempo, son personas totalmente dedicadas y apasionadas a este deporte. Sin embargo, es complicado hablar de este tema porque no se recibe el apoyo adecuado.
- BOL: A inicios de año diste el salto al CVP Cartagena en España. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación al ritmo de la liga española?
- PCH: Al inicio, jugar en España fue complicado porque jugar al nivel del mar cambia mucho la trayectoria de la pelota y eso influye al momento de recibir. Aunque la recepción era la parte que más me costaba, esa exigencia fue justamente lo que más me ayudó a mejorar. Fuera de eso, casi todos allá tienen excelente condición física y buena estatura. El ritmo de juego en España es muy alto; la adaptación fue dura, pero dio muy buenos resultados.
- BOL: ¿Qué diferencias tácticas y físicas has notado entre el nivel sudamericano y la exigencia del vóley europeo?
- PCH: Creo que el vóley que jugamos acá no está lejos del de Europa, porque el sistema que manejamos con el entrenador de la selección es muy similar. Lo único que sí hace una diferencia es la condición física, ya que allá son muy dedicados y aquí no todos tienen la posibilidad de tener un buen preparador físico.
- BOL: Siendo uno de los referentes nacionales, ¿sientes la responsabilidad de abrir las puertas de Europa para el talento boliviano?
- PCH: Sería excelente que los jugadores bolivianos salgan a competir al extranjero en general. Creo que el deportista nacional se caracteriza por encontrar siempre la forma de destacar donde sea que esté. Viendo el alto nivel que mostramos en el Sudamericano, estoy seguro de que varios podrían dar el salto y vivir del vóley profesional; lo difícil no es el talento, sino conseguir agentes o contactos que ayuden a gestionar esas oportunidades en el exterior.
- BOL: Cuéntanos un poco sobre cómo empezaste a amar el voleibol y tu recorrido hasta el momento actual.
- PCH: Mi amor por el vóley nació en la Coronilla, con un Pablo muy pequeño que, al ver a los jugadores profesionales, decidió que él también quería llegar a eso. Después de casi ocho años logré cumplir dos de mis mayores sueños: jugar un Sudamericano en casa con todo el coliseo lleno y formar parte del Dream Team, algo que no es nada fácil. Quedé totalmente sorprendido cuando dijeron mi nombre; con la tremenda calidad de puntas que había en el torneo, que me eligieran a mí fue algo inesperado y muy hermoso.
En mi recorrido tuve momentos buenos y malos, pero creo que querer mejorar se trata justamente de eso: de ser insistente, no rendirte ni dejar de lado tus metas.
- BOL: Lograste la medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de la Juventud 2024 en vóley playa. ¿Cómo ayudó esa disciplina a potenciar tu juego en cancha de piso?
- PCH: El vóley de playa, al jugarse en arena, te exige mucho más en agilidad, salto y, sobre todo, en la parte mental. Todo eso se nota después cuando juegas en piso; a mí, en lo personal, la playa me ayudó muchísimo a mejorar el bloqueo y a resolver situaciones difíciles en el ataque.
- BOL: Con 1,98 metros de altura y una gran capacidad de salto, ¿en qué aspecto técnico o físico sientes que has evolucionado más este último año?
- PCH: Este año sentí que mejoré muchísimo en defensa y recepción, que sinceramente eran de las cosas que menos me gustaba hacer. Pero trabajando poco a poco me fui dando cuenta de que me salía un poco mejor cada vez.
- BOL: Con el Preolímpico en el horizonte y tu carrera en Europa, ¿cuál es tu gran objetivo a corto y largo plazo?
- PCH: Mi objetivo a corto plazo es lograr un buen desarrollo en el Preolímpico, y a largo plazo, uno de mis mayores sueños es jugar en la liga italiana.
- BOL: ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes de Cochabamba o Bolivia que sueñan con llegar al vóley profesional?
- PCH: A todos los jóvenes de Cochabamba y de Bolivia que sueñan con llegar al vóley profesional les digo: no dejen de creer en ustedes mismos. El camino no siempre será fácil. Habrá días en los que las cosas no saldrán como esperan, momentos de cansancio, derrotas y veces en las que van a pensar en rendirse. Pero cada entrenamiento, cada sacrificio y cada caída también forman parte del camino.
No importa de dónde vengas ni cuánto tengas; lo importante es cuánto estás dispuesto a trabajar por tu sueño. Sean humildes, aprendan todos los días y disfruten el proceso. Algún día podrán mirar atrás y sentirse orgullosos de no haberse rendido.
