“Made In Chola”: La marca nacional de moda va rumbo a consolidar su revolución estética demostrando que el diseño con identidad cultural es la fuerza más competitiva del mercado actual
La última edición del Santa Cruz Week marcó un punto de inflexión clave para la moda boliviana. Por primera vez en su trayectoria, Made in Chola irrumpió en la pasarela cruceña y asumió la enorme responsabilidad de cerrar la jornada inaugural por la puerta grande.
Lo que el público presenció no fue solo un desfile, sino un manifiesto estético, social y emocional que encendió los comentarios de la crítica especializada. La marca demostró con fuerza que la identidad y el pulso urbano dominan el diseño contemporáneo.
Detrás de este hito se encuentra Natalia Daphné Vila (NDV), una diseñadora cuya visión ha transformado símbolos tradicionales en objetos muy demandados. En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), la emprendedora desglosa el torbellino de emociones tras su participación en la pasarela cruceña.
- BOL: Natalia, debutar en el Santa Cruz Week y recibir el honor de cerrar la pasarela es un mensaje fuerte. ¿Qué sentiste al ver la estética de Made in Chola apoderarse del cierre en el corazón del diseño cruceño?
- NDV: La verdad me conmocionó, no me esperaba tanta recepción, no esperaba que guste tanto. Tal vez porque no me enfoqué en eso, me enfoqué tanto en mi trabajo y en hacer lo mejor que pude, que cuando me dijeron de cerrar el día uno y presenciar todo lo que ocurrió después, solo me hizo sentir una felicidad extrema y mucho agradecimiento también.
- BOL: El nombre de la colección es intrigante y minimalista. ¿Qué hay detrás de ese concepto?
- NDV: NADAS viene del comienzo de mis nombres, NAtalia DAphné, NADA, la S la sumé solo para que suene mejor que Z, ya que suelo usar NADAZZZ como asociando la nada a un mundo de sueños, que creo siempre han estado muy presente en mí desde niña.
El concepto en sí se comunicó conmigo de a poco, llegando en imágenes, colores, y nombres como vacío, nada, silencio y ausencia. En ese momento no entendía pero ya estaba trabajando la colección hasta que, una semana previa al desfile, mi abuelita materna falleció (había dejado encargado que sus nietos y bisnietos vistan de blanco y tiren globos blancos en su entierro) y el día de su velorio por la noche perdí a mi gatita en un accidente. Fue el día del entierro que entendí y sentí todo lo que conllevaba ese concepto, tras la pérdida de mis dos amores.
- BOL: ¿Qué intentabas comunicar con los "total looks" que vimos en pasarela?
- NDV: Con el blanco quería comunicar esa paz, esa nada, ese silencio; con el rojo no entendía aún, pero al día de hoy creo que tenía que ver con cómo partió mi gatita, que era como mi hija de ocho años; y el azul, te soy sincera, hasta hoy no sé exactamente, pero sí es un color que se ha convertido en mi favorito desde no hace mucho tiempo. Así que usar un total look era la única manera de empoderar el concepto, como si fueran tres actores en una misma escena.
- BOL: Santa Cruz tiene un estilo muy definido. ¿Te sorprendió la acogida de la colección o sentías que la ciudad ya estaba lista para esta propuesta?
- NDV: Siento que Santa Cruz es la única ciudad sedienta y con ganas de encontrar algo nuevo constantemente, es la ciudad que hasta ahora valora más el diseño boliviano y de autor. Sin embargo, en general debo decir que no me esperaba que guste tanto.
- BOL: Siempre mencionas que Made in Chola nació para revalorizar una identidad. Echando la vista atrás, ¿cuál fue el desafío más grande al intentar convertir un símbolo tradicional en un objeto de moda contemporáneo?
- NDV: Gracias a Dios la marca ha sido y sigue siendo muy bendecida, tal vez porque buscamos hacer las cosas lo mejor posible, generar una familia y un respeto interno en el equipo. Creo que lo más difícil es sostener el crecimiento de una marca y tener siempre para invertir y subir el nivel, es a veces eso lo que no deja que uno pueda crecer como quiere. Pero hoy entiendo que todo lleva su tiempo.
- BOL: La marca empezó con sombreros y hoy propone conceptos de moda integral. ¿En qué momento te diste cuenta de que Made in Chola ya no era solo una sombrerería, sino un movimiento de identidad?
- NDV: Desde siempre la marca fue pensada para eso, pero hubo muchas trabas. Hoy, y después de tantas cosas, tengo otra mirada y otra experiencia y ahora sí estoy poniendo todo lo que puedo de mi parte para que este movimiento tenga un peso mucho más fuerte.
- BOL: ¿Cómo logras mantener el equilibrio entre el crecimiento comercial de la marca y el respeto por los tiempos y técnicas de los artesanos bolivianos?
- NDV: Para mí es enseñar constantemente a los consumidores, especialmente a los mayoristas, a comprender el valor del proceso y su tiempo. Hay muchas cosas que no se suelen entender al comprar o adquirir un producto artesanal, ya que como dice el nombre, está hecho a mano y por eso mismo nunca saldrá perfecto. Así que se debe aprender a valorar el tiempo, las imperfecciones y el respeto por nuestros cercanos y su arte.
- BOL: Hemos visto desde sombreros de fieltro hasta gorras sublimadas y ahora ropa. ¿Qué materiales o texturas estás explorando actualmente que te tengan emocionada?
- NDV: Me emociona explorar más el tema de tintes vegetales, ya no solo en sombreros sino en ropa también, obviamente nos falta mucha experiencia en ese ámbito, pero tengo muchas ganas de probar denim con café.
Deseo trabajar tiñendo, pero no tiñendo la prenda entera, si no con manchas, tipo batik. Ver lo que se crea con la caída del líquido sobre la prenda me fascina, porque nunca sabes cómo va a quedar la siguiente pieza.
- BOL: Made in Chola ha resonado en Argentina y Europa. ¿Cómo ha cambiado la percepción del diseño boliviano en el exterior gracias a propuestas como la tuya?
- NDV: Hoy está mucho más aceptado e incluso de moda, diría yo, proceder de Latinoamérica como artista o hacer arte con identidad cultural. En los comienzos de Made in Chola no era así, fué un largo tiempo de concientizar a los consumidores sobre la diferencia del proceso y del producto, pero si de algo siempre he sido muy orgullosa y muy segura, es que los productos que hacemos en Bolivia tienen demasiado nivel y están totalmente a la altura para comercializarse en cualquier lugar del mundo.
- BOL: Después de conquistar las pasarelas nacionales, ¿cuál es la siguiente frontera para Made in Chola? ¿Hay planes de tiendas físicas permanentes o nuevas colaboraciones internacionales?
- NDV: De hecho sí, estamos analizando cuál es el mejor lugar para expandirnos, obviamente queremos volver a tener nuestro espacio en Buenos Aires, que es parte de todo el camino de la marca. Argentina ha sido un país que nos ha dado tanto apoyo y que también es el lugar natal de mi socio, así que estamos en planes de volver a vender por menor ahí y con planes de expandirnos a otros lugares que aún no puedo contar.
- BOL: ¿Cómo te gustaría que se recordara el paso de Made in Chola por la historia de la moda en Bolivia?
- NDV: Como una marca que no buscó el camino fácil, pero sí el más honesto con sus trabajadores y con su producto. También hoy nos vamos a dedicar a crear movimientos para impulsar y ayudar a otros diseñadores en este rubro, ya que nacimos de un tema social y volveremos a eso. A mí no me cuesta enseñar lo que he aprendido y de hecho me encanta porque me habría gustado recibir lo mismo cuando comencé.
- BOL: Para las y los jóvenes diseñadores que tienen miedo de usar sus raíces por temor a no ser "comerciales", ¿qué les dirías basándote en tu experiencia?
- NDV: Que el miedo siempre va a estar, como la muerte; no podemos ganarle a la muerte, pero sí podemos hacer caso omiso al miedo y hacer lo que queremos igual. Cada miedo vencido es el logro más hermoso que vas a ir acumulando por el resto de tu vida. Y siempre vas a tener más ventaja en cualquier lugar, solo por ser quien eres.
Belleza y Moda
Costura Andina
Conozca a la diseñadora que convirtió la indumentaria de la chola paceña en una declaración de alta costura para el mundo
En el universo del diseño latinoamericano, pocos fenómenos poseen tanta fuerza simbólica como la transformación de la vestimenta de la chola paceña. Lo que durante décadas sufrió las sombras del prejuicio urbano, hoy se erige con orgullo en las pasarelas más influyentes del planeta.
Una de las representantes de esta revolución estética y social es Ana Palza (AP), creadora y visionaria que supo leer la riqueza artesanal del patrimonio andino para dotarlo de una sofisticación contemporánea sin precedentes. En esta entrevista con la revista Boliviana (BOL), la diseñadora repasa sus inicios, desentraña los matices de su proceso creativo y comparte su visión sobre el mañana de la moda boliviana.
- BOL: ¿Cuál fue el momento clave que la llevó a transformar la vestimenta tradicional de la chola paceña en alta costura?
- AP: El momento clave fue cuando las mujeres de pollera y también las mujeres de vestido comenzaron a buscar propuestas diferentes, originales y contemporáneas, pero que al mismo tiempo mantuvieran la esencia de nuestra cultura. Vi una oportunidad para demostrar que nuestra vestimenta tradicional podía evolucionar, entrar en el mundo de la moda y convertirse en una propuesta de alta costura sin perder su identidad.
- BOL: Al iniciar su carrera con materiales innovadores para el Gran Poder y Oruro, ¿qué dificultades o resistencias encontró?
- AP: Cuando uno presenta algo diferente y original siempre existen distintas opiniones. Hay quienes defienden lo tradicional tal como lo conocen y quienes están abiertos a experimentar y a buscar nuevas propuestas. En mi caso, siempre he buscado innovar dentro de la estética y las tradiciones de nuestra cultura, con mucho respeto.
Si hubiera escuchado o hecho caso a todas las críticas, probablemente no estaría haciendo lo que hago hoy. Creo que para crear también hay que tener la seguridad de seguir adelante con una visión propia.
- BOL: ¿Cuál fue la primera pieza que diseñó y que definió su sello personal?
- AP: Las primeras piezas que diseñamos fueron joyas pensadas para una mujer contemporánea. Posteriormente comenzamos a crear joyas y vestimenta para la mujer de pollera, siempre respetando nuestra cultura, pero incorporando elementos innovadores.
Empezamos, por ejemplo, a utilizar sombreros de diferentes colores y a desarrollar joyería que no necesariamente estuviera hecha en plata u oro. Incorporamos perlas, cristales de primera calidad y otros materiales que nos permitieran llegar a un mercado más amplio, manteniendo siempre la elegancia y la identidad de nuestras piezas.
- BOL: ¿Cómo logra equilibrar la tradición andina con la libertad creativa de la moda contemporánea?
- AP: El equilibrio está, ante todo, en respetar nuestra cultura y nuestras tradiciones. Para mí, innovar no significa perder nuestra identidad. Al contrario, significa encontrar nuevas maneras de expresar aquello que somos. Le doy mucha importancia al diseño, pero siempre desde el respeto. Cada pieza busca dialogar entre nuestras raíces y una mirada contemporánea de la moda.
- BOL: ¿Qué rol desempeñan las artesanas locales en la elaboración de cada una de sus colecciones?
- AP: Las artesanas son una parte fundamental de nuestro trabajo. Actualmente contamos con un equipo consolidado de seis mujeres artesanas, cada una de ellas con un talento y una experiencia extraordinarios.
Ellas participan en la elaboración de polleras, mantas, joyas y diferentes piezas de nuestras colecciones. Para mí es muy importante valorar su trabajo y reconocer que detrás de cada creación existe también el conocimiento, la dedicación y las manos de nuestras artesanas.
- BOL: ¿Cómo valora la evolución de la vestimenta de la chola paceña, que pasó de la discriminación al prestigio internacional?
- AP: Creo que es una evolución muy importante y, sobre todo, muy significativa para nuestra sociedad. Durante muchos años, la mujer de pollera fue víctima de discriminación y su vestimenta fue vista de manera injusta, cuando en realidad representa una parte fundamental de nuestra identidad.
Hoy estamos viviendo un momento diferente. La vestimenta de la chola paceña despierta admiración dentro y fuera de Bolivia, y ha comenzado a ocupar espacios en la moda, el arte y diferentes escenarios internacionales. Para mí, lo más importante es que este reconocimiento no signifique dejar atrás nuestras raíces, sino todo lo contrario: sentir orgullo de quienes somos, de nuestra historia y de nuestra cultura.
- BOL: ¿Quiénes generalmente visten sus prendas? ¿Qué figuras destacadas han tenido el privilegio de usar su marca?
- AP: Las personas que visten nuestras prendas son tanto mujeres de pollera como mujeres de vestido. También hemos tenido la oportunidad de vestir a diplomáticas que quieren honrar y mostrar nuestra cultura, a extranjeros que desean llevar consigo algo representativo de Bolivia y a bolivianos que viven en el exterior. Todos ellos, de alguna manera, contribuyen a revalorizar nuestra cultura. La admiran, la sienten cercana y quieren mostrarla también fuera del país.
- BOL: ¿Qué impresiones y reacciones ha recogido al presentar su trabajo en pasarelas del exterior?
- AP: Las reacciones en el exterior han sido maravillosas. Muchas personas se sorprenden al descubrir que Bolivia es un país lleno de cultura, tradiciones, colores y símbolos vivientes. Creo que nuestras propuestas generan curiosidad y admiración porque muestran una Bolivia diferente, desde nuestra propia identidad y desde la riqueza de nuestras tradiciones. Es muy gratificante poder llevar una parte de nuestro país a otros lugares y demostrar todo lo que tenemos para ofrecer.
- BOL: ¿En qué colección o proyecto se encuentra trabajando en este momento?
- AP: En este momento estamos empezando a trabajar nuevamente en la vestimenta de la chola paceña antigua. Queremos estudiar sus elementos y su esencia para reinterpretarlos y encontrar la manera de incorporarlos también a propuestas destinadas a la mujer de vestido. Es un proyecto que me entusiasma mucho porque nos permite volver a nuestras raíces y, al mismo tiempo, mirarlas desde una perspectiva contemporánea.
- BOL: ¿Cuáles son sus próximos pasos y cómo visualiza el futuro de la moda boliviana?
- AP: Creo que el futuro de la moda boliviana tiene muchísimo potencial. Tenemos una riqueza cultural, textil y artesanal extraordinaria que todavía tiene mucho por mostrar al mundo. Mi propósito es continuar innovando, investigando nuestras raíces y creando propuestas que puedan cruzar fronteras sin perder nuestra identidad.
Quiero que la moda boliviana pueda ser reconocida no solamente por sus colores y su belleza, sino también por la historia, el trabajo artesanal y la cultura que existe detrás de cada pieza. El futuro está en mirar hacia adelante, pero sin olvidar nunca de dónde venimos.
Belleza y Moda
“Andes In Tokyo”
Arisa Onaga, diseñadora de moda, cautiva a la alta costura japonesa fusionando el legado de la cholita boliviana con la vanguardia textil nipona
Para Arisa Onaga (AO), diseñadora boliviana-japonesa, la moda no fue una elección calculada, sino un lenguaje íntimo heredado en el hogar. Entre el sonido de las máquinas de coser de su madre y abuelas en Santa Cruz de la Sierra, creció una sensibilidad única que la llevaría a formarse en Argentina, España y finalmente en la prestigiosa Bunka Fashion Graduate University en Tokio. Fue allí donde logró un hito sin precedentes: cautivar a la industria japonesa conectando el diseño contemporáneo con sus propias raíces.
Guiada por el consejo de sus maestros de crear aquello que solo ella podía contar, Onaga dio vida a "Andes in Tokyo". Esta propuesta fusiona la elegancia y resistencia de la mujer de pollera con la sofisticación minimalista nipona. En esta conversación con la revista Boliviana (BOL), la creadora reflexiona sobre el peso de su legado familiar, la complejidad técnica de unir dos culturas distantes y el poder de la vestimenta como un puente de identidad.
- BOL: ¿De qué manera tu crianza en Santa Cruz y tus raíces japonesas moldearon tu sensibilidad por la moda?
- AO: Creo que fue algo muy inconsciente, especialmente por parte de las mujeres de mi familia. Mis abuelas cosían por necesidad, mi mamá por hobby, mi madrina y mi nana también cosían. Y yo, de alguna manera, traduje todo eso en una carrera. Aprendí a coser en casa, junto a mi mamá y con una máquina que mi abuela había traído desde Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Creo que ahí comenzó todo.
Más allá de la moda, siempre me interesó muchísimo lo que sucede detrás de escena: la construcción, los moldes, cómo se arma una prenda, cómo una idea termina convirtiéndose en algo que puede habitar el cuerpo. Quizás por eso nunca sentí que simplemente “elegí” la moda. Siento que, en cierta forma, la moda me encontró dentro de mi propia familia.
- BOL: Habiendo estudiado y vivido en Bolivia, Argentina y Japón, ¿cómo impactó cada país en tu manera de entender el diseño?
- AO: Cada país tiene una sensibilidad completamente diferente y me ha tocado aprender a adaptarme a cada una. En Bolivia siento que la mujer tiene una relación muy especial con la feminidad: es coqueta, expresiva y disfruta mucho de arreglarse. En Argentina encontré una mujer más relajada, más cool, más “copada”, como dicen allá.
Japón, en cambio, me enseñó muchísimo sobre la sofisticación, la precisión y el minimalismo. Y cuando pienso en Europa, siento que existe una especie de punto intermedio entre esas sensibilidades: hay sensualidad, pero también minimalismo. Pero con los años entendí que no existe una única manera de vestir a una mujer. Cada mujer es un universo diferente. Como diseñadora, mi trabajo no es imponer una identidad, sino escucharla y encontrar la manera de acompañarla.
- BOL: Inicialmente explorabas conceptos japoneses como el origami. ¿Qué te llevó a mirar hacia Bolivia y, particularmente, hacia la indumentaria tradicional de la mujer de pollera?
- AO: Durante mucho tiempo estuve buscando un tema que nadie hubiera trabajado todavía en mi universidad. Mis profesores finalmente me dijeron algo que cambió completamente mi manera de pensar: “Hacé algo que solamente vos puedas hacer”. Y ahí se encendió la luz. Las mujeres de pollera y su cultura eran un tema que quería abordar desde hacía años. Pero también tenía miedo. Miedo al qué dirán, a no estar a la altura, a no alcanzar las expectativas que yo misma me había impuesto.
Cuando finalmente lo propuse y vi la reacción tan positiva de mis profesores y compañeros japoneses, decidí confiar en mi propia voz y darle el 200%. Para mí era muy importante acercarme a esta cultura desde la investigación, el respeto y la honestidad. No quería simplemente tomar elementos visuales que me parecieran bonitos. Quería entender de dónde venían, qué significaban y por qué existían.
- BOL: ¿Cómo definirías la esencia de tu colección inspirada en la mujer boliviana de pollera?
- AO: Para mí, Andes in Tokyo es una carta de amor a Bolivia. Y también es una carta de agradecimiento a Japón. Mi familia encontró en Japón una puerta que se abrió después de una época muy difícil. Japón le dio a mi familia oportunidades, educación y herramientas para construir una vida. Y Bolivia es la tierra que me vio nacer, crecer y convertirme en quien soy. Por eso esta colección es también una forma de decir gracias. Hay una frase que resume perfectamente lo que siento: puedes sacar a una boliviana de Bolivia, pero nunca puedes sacar Bolivia de una boliviana.
- BOL: ¿Cómo tradujiste la identidad de la mujer de pollera para llevarla a la pasarela de Bunka Fashion Graduate University en Tokio?
- AO: Lo primero fue respetar la silueta. Hay elementos que no quería cambiar simplemente para hacerlos “más japoneses” o más contemporáneos, porque precisamente parte de la belleza de esta indumentaria está en su identidad. Después imaginé algo muy concreto: ¿cómo sería ver a una mujer de pollera caminando por Tokio? ¿Cómo sería verla ir a trabajar, moverse por la ciudad y enfrentarse a las normas de vestimenta de una sociedad tan reglamentada?
Por eso utilicé el gris como una de las bases de la colección. Quería trasladar esa silueta y esa identidad a un contexto urbano japonés, sin quitarle su esencia. Y el aguayo fue fundamental. No solamente por sus colores y su belleza, que personalmente me fascinan, sino también por toda la historia y significado que existe detrás de sus diseños. Para mí era una manera de llevar un pedacito de Bolivia conmigo hasta Tokio.
- BOL: ¿Cómo lograste equilibrar la fuerza del aguayo tradicional con las líneas del diseño japonés contemporáneo?
- AO: Fue una de las cosas que más me costó. El aguayo es un textil con mucha presencia: es firme, estructurado, pero al mismo tiempo requiere delicadeza en su manipulación. Durante mi investigación encontré algo que me voló la cabeza: muchas de las técnicas textiles relacionadas con tejidos tradicionales andinos han sido estudiadas en Japón, y encontré similitudes fascinantes con la manera en que se trabajan ciertos textiles japoneses, incluso con la construcción de los obi de los kimonos.
Pensar que dos culturas tan antiguas, separadas por miles de kilómetros, podían compartir ciertos principios técnicos me pareció increíble. Y ahí entendí algo que hoy considero fundamental en mi trabajo: para reinterpretar una cultura con respeto primero hay que entrar en su mundo. Investigar. Escuchar. Preguntar. Entender. Recién después viene el diseño.
- BOL: ¿Qué reacción tuvo el público japonés ante una propuesta tan íntimamente vinculada con Bolivia?
- AO: Mucho mejor de lo que imaginaba. No esperaba que la colección tuviera tanta repercusión. Después de la presentación me invitaron a participar en charlas y actividades en Japón para hablar sobre mi trabajo y sobre Bolivia. Y, aunque pueda parecer que todo ocurrió espontáneamente, había una parte que sí estaba muy pensada. Yo necesitaba conectar con el público japonés. Entonces busqué puntos de encuentro entre la cultura pop japonesa y Bolivia.
Incluso al principio pensé en llamar a la colección Lolita, Cholita, jugando con dos conceptos que podían generar curiosidad en Japón. Pero finalmente me gustó mucho más Andes in Tokyo. Y elegí “Andes” de manera muy consciente. Bolivia es muchísimo más que una sola identidad cultural. Yo nací y crecí en Santa Cruz, soy camba y estoy profundamente orgullosa de ello. Por eso también siento que mi trabajo recién está comenzando. Quien sabe, ¡por ahí mi próxima parada es algo para mi hermosa tierra camba!
- BOL: ¿Sientes que lograste cambiar, aunque sea un poco, la percepción que se tiene de Bolivia en el exterior?
- AO: Más que cambiarla, siento que estoy ampliando la percepción de Bolivia en el exterior, sobre todo para dar a conocer la enorme riqueza cultural que tenemos. En el exterior, al final, no existen esas diferencias que a veces sentimos dentro del país. Afuera somos bolivianos. Punto. Para mí, poder mostrar una parte de Bolivia en Japón es un privilegio.
Y también me encanta la idea de llevar un poco de nuestro color, nuestra alegría y nuestro calor humano a un lugar como Japón, donde existen tantas reglas y estructuras sociales. No quería romperlas de una manera agresiva. Quería hacerlo silenciosamente, a través de la ropa. Y creo que eso ha sido una de las cosas más divertidas que he hecho hasta ahora.
- BOL: ¿Tu trabajo seguirá explorando la fusión entre la artesanía latinoamericana y la moda japonesa?
- AO: Creo que sí, aunque nunca lo haya planeado de esa manera. Mi trabajo siempre va a tener una conversación entre Bolivia y Japón porque esa conversación soy yo. Nací y crecí en Bolivia, en una familia de raíces japonesas. Estudié en Argentina, Japón y también en España. Todo eso forma parte de mi manera de mirar el mundo. Creo que esa mezcla es precisamente lo más valioso que tengo como diseñadora.
No quiero elegir entre Bolivia y Japón. Quiero construir un puente entre ambos. Porque mi ropa nace exactamente de ahí: de dos culturas que amo profundamente y a las que les debo muchísimo. Andes in Tokyo es mi manera de decirles gracias.
Belleza y Moda
Moda Audaz
Paulo Silva redefine los límites de la moda boliviana desafiando los clichés y transformando la alta costura en un lienzo de expresión vanguardista y conceptual
En un panorama donde la moda suele refugiarse en la comodidad de lo clásico y lo predecible, el nombre de Paulo Silva (PS) resuena como un manifiesto de disrupción y audacia creativa. El diseñador boliviano ha consolidado una firma inconfundible caracterizada por un constante diálogo entre el arte conceptual y la identidad cultural del país, alejándose siempre de los estereotipos comunes del mercado.
Con colecciones que transitan desde visiones utópicas inspiradas en la mitología guaraní hasta pasarelas internacionales de gran renombre, Silva demuestra que la vestimenta es mucho más que tela.
En esta conversación con la revista Boliviana (BOL), el diseñador y docente universitario comparte las claves detrás de su rebeldía creativa y su rol en la formación de las futuras generaciones del diseño boliviano que buscan romper esquemas.
- BOL: Siempre has sido un diseñador que busca romper moldes. ¿De dónde nace esa rebeldía creativa y esa necesidad de incomodar o sorprender a través de la ropa?
- PS: La rebeldía creativa nace para poder expresarme. Aunque no lo parezca, soy una persona reservada y que me gusta analizar, por lo que la moda y el diseño me sirven para expresar quién soy, qué es lo que me gusta y cómo veo el mundo. La necesidad de incomodar y sorprender nace de observar la moda en Bolivia, ver que se necesitan otras visiones y otro lenguaje que no sea un estereotipo repetitivo, y que además sea una expresión personal.
- BOL: Ganaste Misión Moda en 2013 y te convertiste en un referente. ¿Cómo ha madurado tu visión de la moda desde ese primer gran salto a la fama?
- PS: Es una pregunta compleja. Normalmente se espera que la fama llegue después de trabajar mucho y tener una marca posicionada. Para mí fue al revés: primero fue la fama y después luchar por mantener el posicionamiento, lo cual fue un reto, pero que me llevó muy lejos a nivel profesional. Podría decir que más que madurar, he fortalecido mi visión, mis habilidades y he logrado encontrar el punto de equilibrio.
- BOL: Tu estilo es vanguardista y conceptual. ¿Cómo logras equilibrar el arte de la alta costura con las exigencias comerciales del mercado boliviano?
- PS: Podría decir que el equilibrio llega con el cliente correcto. Hoy la gente ya no busca el clásico vestido de alta costura, busca expresarse y también ser única, busca a alguien que les ayude a cumplir su sueño de algo más que ropa.
- BOL: Tu última colección, Iya Ava, se sumerge en la mitología guaraní. ¿Cómo lograste fusionar esa esencia ancestral con la estética futurista que te caracteriza?
- PS: La motivación de esta colección era sencilla: ¿cómo hago una colección que se inspire en la cultura boliviana, sin llegar a ser un cliché o una copia, un plagio o apropiación cultural de los trajes tradicionales como muchas veces se ve en el mercado? Siguiendo esa pregunta investigué la cultura más allá del tipoy y encontré los Iyas, que son espíritus protectores y que pueden ser muy interpretativos. Con esta imagen trabajé mi estética vanguardista y logré una visión diferente, utópica.
- BOL: El uso de corsés, estructuras rígidas y volúmenes imponentes son sellos de tu marca. ¿Qué buscas transmitir al transformar la silueta del cuerpo humano de esa manera?
- PS: Busco transmitir la capacidad de transformar las siluetas, de experimentar con detalles diferentes, con volúmenes que realcen la silueta natural del cuerpo y, por supuesto, moldear el cuerpo como si fuera una escultura, tanto para lograr mi visión como para lograr que mi cliente se sienta único.
- BOL: Has llevado tus diseños a pasarelas de Nueva York, Miami y Europa. ¿Qué es lo que más le sorprende al público internacional cuando ve una propuesta nacida en Bolivia?
- PS: En cada oportunidad he tenido varios tipos de comentarios. He recibido cumplidos por la calidad de costura, que muchas veces no la esperan de la ropa boliviana, así como el nivel estético y conceptual de las colecciones a nivel internacional.
- BOL: Las pasarelas de Santa Cruz siempre generan una gran expectativa. ¿Cómo manejas la presión de tener que superarte a ti mismo en cada nueva temporada?
- PS: La presión es la misma como si fuera mi primera colección de todas. Siempre busco hacer algo que no haya hecho antes, esperar un resultado que me sorprenda y rezar para que al público le guste y que mi cliente correcto la entienda.
- BOL: Si pudieras resumir la esencia de tu marca en una sola prenda de todas las que has creado en tu carrera, ¿cuál elegirías y por qué?
- PS: No podría resumir mi esencia en una sola prenda. Cada una es única y fue hecha en un momento de mi vida que representa algo; es como un vivo recordatorio de mi evolución constante y mis etapas como diseñador. Pero si tuviera que escoger algo que se repite constantemente y que va evolucionando, sería la corsetería, que es algo que me caracteriza y lo hago muy bien.
- BOL: La moda suele asociarse con la superficialidad, pero tu trabajo es muy reflexivo. ¿Cuál crees que es el verdadero rol del diseñador en la sociedad actual?
- PS: Hoy el diseñador tiene el rol de artista. No se trata solo de presentar un vestido, sino de presentar una obra con un ‘storytelling' que enmarque su concepto y su visión. Sin esto, el diseñador se pierde solo haciendo ropa.
- BOL: Mirando hacia el futuro y con tantas colecciones exitosas a tus espaldas, ¿cuál quieres que sea tu legado definitivo en la historia del diseño boliviano?
- PS: Aún no siento que haya llegado a lo más alto de mi carrera para tener un legado definitivo. Si lo pienso en un futuro, quisiera que mi legado sea referente a ser parte del ‘avant garde’ boliviano. Pero por ahora soy feliz siendo un referente para mis estudiantes de moda en la universidad, como docente de la carrera de Diseño y Gestión de la Moda de la UPSA, retándolos a ser diferentes, a experimentar y a pensar más allá. Espero para ellos ya ser un legado dentro de sus vidas.
