Sepa cómo la Barcelona Bridal Fashion Week 2026 ha reescrito las reglas de la novia moderna
El mundo de la moda nupcial ha dejado de ser simple. Quien busque el clásico e imperturbable vestido de princesa, liso y predecible, probablemente se sienta desorientado al observar las pasarelas globales más recientes.
La última edición de la Barcelona Bridal Fashion Week (BBFW), el epicentro indiscutible donde se decide qué se vestirá camino al altar en las próximas temporadas, ha dictado sentencia: la novia contemporánea ya no busca encajar en un molde; busca el drama, la autoexpresión y, por encima de todo, la identidad personal.
Desde sutiles irrupciones de color hasta la osadía de texturas inspiradas en la alta lencería, el análisis de las tendencias globales —recogido por cabeceras de referencia como Vogue— confirma que el sector vive un cambio de paradigma impulsado por las generaciones Millennial y Gen Z, donde los códigos tradicionales se desmontan con una sofisticada irreverencia.
A continuación, desglosamos las corrientes estéticas y conceptuales más potentes que redefinirán los altares del mundo.
1. El regreso del talle bajo
Si una estructura dominó las miradas en Barcelona, fue la sofisticada waistline o talle bajo (drop-waist). Inspirada en las líneas de los años 20 y relanzada con fuerza por firmas de vanguardia, esta tipología estira el corsé sustancialmente más allá de la cintura natural, descendiendo hasta las caderas antes de abrirse en dramáticas faldas de tul o raso.
El efecto visual es inmediato: una figura de reloj de arena estilizada y profundamente teatral que rescata la opulencia de la época dorada de la costura, pero con la soltura y ligereza que exige el siglo XXI.
2. Adiós al blanco absoluto
La hegemonía del blanco inmaculado ha sido desafiada oficialmente. Las firmas sobre la pasarela catalana han demostrado que el romance también se escribe en tonos pastel.
Desde pinceladas de azul bebé y grises suaves, hasta fondos color champán y sutiles degradados en rosa rubor, el color llega para quedarse. Esta tendencia no pretende quebrar la solemnidad del momento, sino permitir que la novia exprese su temperamento. Los sutiles efectos y los bordados florales en hilos cromáticos añaden una dimensión pictórica al vestido,
3. El cuello 'Halter'
Convertido en uno de los cortes predilectos de la temporada, el escote halter —aquellas tiras que envuelven el cuello dejando los brazos y hombros completamente al descubierto— se coronó como la opción predilecta para la novia minimalista y la de espíritu deportivo de lujo.
Casas de alta costura nupcial demostraron la versatilidad de este corte: desde propuestas arquitectónicas y desnudas en satén fluido hasta versiones ricamente ornamentadas con encajes intrincados sobre la línea de la clavícula.
4. Texturas maximalistas
El maximalismo táctil se ha adueñado del diseño nupcial. Las cascadas de perlas cultivadas, los apliques florales en 3D que parecen cobrar vida con el movimiento y los cristales centelleantes densamente cosidos a mano dominaron las colecciones más aplaudidas de firmas estandarte como Atelier Pronovias y Marco & María.
Ya no se trata solo de que el vestido se vea bien en fotografía; se busca que la textura cuente una historia de herencia y lujo artesanal, elevando la prenda a la categoría de joya familiar transgeneracional.
5. Encajes de inspiración
En un audaz equilibrio entre la costura tradicional y el atrevimiento contemporáneo, los cuerpos transparentes inspirados en la corsetería francesa clásica han ganado terreno. Las pasarelas mostraron corpiños de varillas vistas cubiertos de finísimos encajes y tules translúcidos.
Aunque la propuesta es innegablemente sensual y rompe con la timidez de antaño, los diseñadores han sabido mantener una impecable finura estética, balanceando estratégicamente la audacia de los torsos con faldas fluidas o de caídas impecables.
Radiografía de un mercado en mutación
La revolución estética vista en Barcelona no ocurre de forma aislada; responde de manera directa a los movimientos de una industria global en plena expansión y a los nuevos hábitos de consumo que marcan el ritmo del diseño.
A nivel global, el corte en 'A' se mantiene como el líder comercial indiscutible debido a su adaptabilidad a distintos tipos de cuerpo, representando casi un tercio de las ventas globales del sector. Sin embargo, el corte sirena avanza a pasos agigantados, impulsado por las estéticas aspiracionales que se viralizan diariamente en plataformas como TikTok, Instagram y Pinterest.
Aunque las plataformas digitales ganan terreno aceleradamente en los segmentos económicos del mercado nupcial debido a la comodidad de la personalización remota, la boutique física e independiente conserva su corona. El ritual de la prueba, la asesoría personalizada y el contacto con tejidos nobles como la seda, el satén y el encaje artesanal siguen representando casi la mitad de los ingresos del negocio global de la moda nupcial, valorado en miles de millones de dólares.
Belleza y Moda
“Andes In Tokyo”
Arisa Onaga, diseñadora de moda, cautiva a la alta costura japonesa fusionando el legado de la cholita boliviana con la vanguardia textil nipona
Para Arisa Onaga (AO), diseñadora boliviana-japonesa, la moda no fue una elección calculada, sino un lenguaje íntimo heredado en el hogar. Entre el sonido de las máquinas de coser de su madre y abuelas en Santa Cruz de la Sierra, creció una sensibilidad única que la llevaría a formarse en Argentina, España y finalmente en la prestigiosa Bunka Fashion Graduate University en Tokio. Fue allí donde logró un hito sin precedentes: cautivar a la industria japonesa conectando el diseño contemporáneo con sus propias raíces.
Guiada por el consejo de sus maestros de crear aquello que solo ella podía contar, Onaga dio vida a "Andes in Tokyo". Esta propuesta fusiona la elegancia y resistencia de la mujer de pollera con la sofisticación minimalista nipona. En esta conversación con la revista Boliviana (BOL), la creadora reflexiona sobre el peso de su legado familiar, la complejidad técnica de unir dos culturas distantes y el poder de la vestimenta como un puente de identidad.
- BOL: ¿De qué manera tu crianza en Santa Cruz y tus raíces japonesas moldearon tu sensibilidad por la moda?
- AO: Creo que fue algo muy inconsciente, especialmente por parte de las mujeres de mi familia. Mis abuelas cosían por necesidad, mi mamá por hobby, mi madrina y mi nana también cosían. Y yo, de alguna manera, traduje todo eso en una carrera. Aprendí a coser en casa, junto a mi mamá y con una máquina que mi abuela había traído desde Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Creo que ahí comenzó todo.
Más allá de la moda, siempre me interesó muchísimo lo que sucede detrás de escena: la construcción, los moldes, cómo se arma una prenda, cómo una idea termina convirtiéndose en algo que puede habitar el cuerpo. Quizás por eso nunca sentí que simplemente “elegí” la moda. Siento que, en cierta forma, la moda me encontró dentro de mi propia familia.
- BOL: Habiendo estudiado y vivido en Bolivia, Argentina y Japón, ¿cómo impactó cada país en tu manera de entender el diseño?
- AO: Cada país tiene una sensibilidad completamente diferente y me ha tocado aprender a adaptarme a cada una. En Bolivia siento que la mujer tiene una relación muy especial con la feminidad: es coqueta, expresiva y disfruta mucho de arreglarse. En Argentina encontré una mujer más relajada, más cool, más “copada”, como dicen allá.
Japón, en cambio, me enseñó muchísimo sobre la sofisticación, la precisión y el minimalismo. Y cuando pienso en Europa, siento que existe una especie de punto intermedio entre esas sensibilidades: hay sensualidad, pero también minimalismo. Pero con los años entendí que no existe una única manera de vestir a una mujer. Cada mujer es un universo diferente. Como diseñadora, mi trabajo no es imponer una identidad, sino escucharla y encontrar la manera de acompañarla.
- BOL: Inicialmente explorabas conceptos japoneses como el origami. ¿Qué te llevó a mirar hacia Bolivia y, particularmente, hacia la indumentaria tradicional de la mujer de pollera?
- AO: Durante mucho tiempo estuve buscando un tema que nadie hubiera trabajado todavía en mi universidad. Mis profesores finalmente me dijeron algo que cambió completamente mi manera de pensar: “Hacé algo que solamente vos puedas hacer”. Y ahí se encendió la luz. Las mujeres de pollera y su cultura eran un tema que quería abordar desde hacía años. Pero también tenía miedo. Miedo al qué dirán, a no estar a la altura, a no alcanzar las expectativas que yo misma me había impuesto.
Cuando finalmente lo propuse y vi la reacción tan positiva de mis profesores y compañeros japoneses, decidí confiar en mi propia voz y darle el 200%. Para mí era muy importante acercarme a esta cultura desde la investigación, el respeto y la honestidad. No quería simplemente tomar elementos visuales que me parecieran bonitos. Quería entender de dónde venían, qué significaban y por qué existían.
- BOL: ¿Cómo definirías la esencia de tu colección inspirada en la mujer boliviana de pollera?
- AO: Para mí, Andes in Tokyo es una carta de amor a Bolivia. Y también es una carta de agradecimiento a Japón. Mi familia encontró en Japón una puerta que se abrió después de una época muy difícil. Japón le dio a mi familia oportunidades, educación y herramientas para construir una vida. Y Bolivia es la tierra que me vio nacer, crecer y convertirme en quien soy. Por eso esta colección es también una forma de decir gracias. Hay una frase que resume perfectamente lo que siento: puedes sacar a una boliviana de Bolivia, pero nunca puedes sacar Bolivia de una boliviana.
- BOL: ¿Cómo tradujiste la identidad de la mujer de pollera para llevarla a la pasarela de Bunka Fashion Graduate University en Tokio?
- AO: Lo primero fue respetar la silueta. Hay elementos que no quería cambiar simplemente para hacerlos “más japoneses” o más contemporáneos, porque precisamente parte de la belleza de esta indumentaria está en su identidad. Después imaginé algo muy concreto: ¿cómo sería ver a una mujer de pollera caminando por Tokio? ¿Cómo sería verla ir a trabajar, moverse por la ciudad y enfrentarse a las normas de vestimenta de una sociedad tan reglamentada?
Por eso utilicé el gris como una de las bases de la colección. Quería trasladar esa silueta y esa identidad a un contexto urbano japonés, sin quitarle su esencia. Y el aguayo fue fundamental. No solamente por sus colores y su belleza, que personalmente me fascinan, sino también por toda la historia y significado que existe detrás de sus diseños. Para mí era una manera de llevar un pedacito de Bolivia conmigo hasta Tokio.
- BOL: ¿Cómo lograste equilibrar la fuerza del aguayo tradicional con las líneas del diseño japonés contemporáneo?
- AO: Fue una de las cosas que más me costó. El aguayo es un textil con mucha presencia: es firme, estructurado, pero al mismo tiempo requiere delicadeza en su manipulación. Durante mi investigación encontré algo que me voló la cabeza: muchas de las técnicas textiles relacionadas con tejidos tradicionales andinos han sido estudiadas en Japón, y encontré similitudes fascinantes con la manera en que se trabajan ciertos textiles japoneses, incluso con la construcción de los obi de los kimonos.
Pensar que dos culturas tan antiguas, separadas por miles de kilómetros, podían compartir ciertos principios técnicos me pareció increíble. Y ahí entendí algo que hoy considero fundamental en mi trabajo: para reinterpretar una cultura con respeto primero hay que entrar en su mundo. Investigar. Escuchar. Preguntar. Entender. Recién después viene el diseño.
- BOL: ¿Qué reacción tuvo el público japonés ante una propuesta tan íntimamente vinculada con Bolivia?
- AO: Mucho mejor de lo que imaginaba. No esperaba que la colección tuviera tanta repercusión. Después de la presentación me invitaron a participar en charlas y actividades en Japón para hablar sobre mi trabajo y sobre Bolivia. Y, aunque pueda parecer que todo ocurrió espontáneamente, había una parte que sí estaba muy pensada. Yo necesitaba conectar con el público japonés. Entonces busqué puntos de encuentro entre la cultura pop japonesa y Bolivia.
Incluso al principio pensé en llamar a la colección Lolita, Cholita, jugando con dos conceptos que podían generar curiosidad en Japón. Pero finalmente me gustó mucho más Andes in Tokyo. Y elegí “Andes” de manera muy consciente. Bolivia es muchísimo más que una sola identidad cultural. Yo nací y crecí en Santa Cruz, soy camba y estoy profundamente orgullosa de ello. Por eso también siento que mi trabajo recién está comenzando. Quien sabe, ¡por ahí mi próxima parada es algo para mi hermosa tierra camba!
- BOL: ¿Sientes que lograste cambiar, aunque sea un poco, la percepción que se tiene de Bolivia en el exterior?
- AO: Más que cambiarla, siento que estoy ampliando la percepción de Bolivia en el exterior, sobre todo para dar a conocer la enorme riqueza cultural que tenemos. En el exterior, al final, no existen esas diferencias que a veces sentimos dentro del país. Afuera somos bolivianos. Punto. Para mí, poder mostrar una parte de Bolivia en Japón es un privilegio.
Y también me encanta la idea de llevar un poco de nuestro color, nuestra alegría y nuestro calor humano a un lugar como Japón, donde existen tantas reglas y estructuras sociales. No quería romperlas de una manera agresiva. Quería hacerlo silenciosamente, a través de la ropa. Y creo que eso ha sido una de las cosas más divertidas que he hecho hasta ahora.
- BOL: ¿Tu trabajo seguirá explorando la fusión entre la artesanía latinoamericana y la moda japonesa?
- AO: Creo que sí, aunque nunca lo haya planeado de esa manera. Mi trabajo siempre va a tener una conversación entre Bolivia y Japón porque esa conversación soy yo. Nací y crecí en Bolivia, en una familia de raíces japonesas. Estudié en Argentina, Japón y también en España. Todo eso forma parte de mi manera de mirar el mundo. Creo que esa mezcla es precisamente lo más valioso que tengo como diseñadora.
No quiero elegir entre Bolivia y Japón. Quiero construir un puente entre ambos. Porque mi ropa nace exactamente de ahí: de dos culturas que amo profundamente y a las que les debo muchísimo. Andes in Tokyo es mi manera de decirles gracias.
Belleza y Moda
Moda Audaz
Paulo Silva redefine los límites de la moda boliviana desafiando los clichés y transformando la alta costura en un lienzo de expresión vanguardista y conceptual
En un panorama donde la moda suele refugiarse en la comodidad de lo clásico y lo predecible, el nombre de Paulo Silva (PS) resuena como un manifiesto de disrupción y audacia creativa. El diseñador boliviano ha consolidado una firma inconfundible caracterizada por un constante diálogo entre el arte conceptual y la identidad cultural del país, alejándose siempre de los estereotipos comunes del mercado.
Con colecciones que transitan desde visiones utópicas inspiradas en la mitología guaraní hasta pasarelas internacionales de gran renombre, Silva demuestra que la vestimenta es mucho más que tela.
En esta conversación con la revista Boliviana (BOL), el diseñador y docente universitario comparte las claves detrás de su rebeldía creativa y su rol en la formación de las futuras generaciones del diseño boliviano que buscan romper esquemas.
- BOL: Siempre has sido un diseñador que busca romper moldes. ¿De dónde nace esa rebeldía creativa y esa necesidad de incomodar o sorprender a través de la ropa?
- PS: La rebeldía creativa nace para poder expresarme. Aunque no lo parezca, soy una persona reservada y que me gusta analizar, por lo que la moda y el diseño me sirven para expresar quién soy, qué es lo que me gusta y cómo veo el mundo. La necesidad de incomodar y sorprender nace de observar la moda en Bolivia, ver que se necesitan otras visiones y otro lenguaje que no sea un estereotipo repetitivo, y que además sea una expresión personal.
- BOL: Ganaste Misión Moda en 2013 y te convertiste en un referente. ¿Cómo ha madurado tu visión de la moda desde ese primer gran salto a la fama?
- PS: Es una pregunta compleja. Normalmente se espera que la fama llegue después de trabajar mucho y tener una marca posicionada. Para mí fue al revés: primero fue la fama y después luchar por mantener el posicionamiento, lo cual fue un reto, pero que me llevó muy lejos a nivel profesional. Podría decir que más que madurar, he fortalecido mi visión, mis habilidades y he logrado encontrar el punto de equilibrio.
- BOL: Tu estilo es vanguardista y conceptual. ¿Cómo logras equilibrar el arte de la alta costura con las exigencias comerciales del mercado boliviano?
- PS: Podría decir que el equilibrio llega con el cliente correcto. Hoy la gente ya no busca el clásico vestido de alta costura, busca expresarse y también ser única, busca a alguien que les ayude a cumplir su sueño de algo más que ropa.
- BOL: Tu última colección, Iya Ava, se sumerge en la mitología guaraní. ¿Cómo lograste fusionar esa esencia ancestral con la estética futurista que te caracteriza?
- PS: La motivación de esta colección era sencilla: ¿cómo hago una colección que se inspire en la cultura boliviana, sin llegar a ser un cliché o una copia, un plagio o apropiación cultural de los trajes tradicionales como muchas veces se ve en el mercado? Siguiendo esa pregunta investigué la cultura más allá del tipoy y encontré los Iyas, que son espíritus protectores y que pueden ser muy interpretativos. Con esta imagen trabajé mi estética vanguardista y logré una visión diferente, utópica.
- BOL: El uso de corsés, estructuras rígidas y volúmenes imponentes son sellos de tu marca. ¿Qué buscas transmitir al transformar la silueta del cuerpo humano de esa manera?
- PS: Busco transmitir la capacidad de transformar las siluetas, de experimentar con detalles diferentes, con volúmenes que realcen la silueta natural del cuerpo y, por supuesto, moldear el cuerpo como si fuera una escultura, tanto para lograr mi visión como para lograr que mi cliente se sienta único.
- BOL: Has llevado tus diseños a pasarelas de Nueva York, Miami y Europa. ¿Qué es lo que más le sorprende al público internacional cuando ve una propuesta nacida en Bolivia?
- PS: En cada oportunidad he tenido varios tipos de comentarios. He recibido cumplidos por la calidad de costura, que muchas veces no la esperan de la ropa boliviana, así como el nivel estético y conceptual de las colecciones a nivel internacional.
- BOL: Las pasarelas de Santa Cruz siempre generan una gran expectativa. ¿Cómo manejas la presión de tener que superarte a ti mismo en cada nueva temporada?
- PS: La presión es la misma como si fuera mi primera colección de todas. Siempre busco hacer algo que no haya hecho antes, esperar un resultado que me sorprenda y rezar para que al público le guste y que mi cliente correcto la entienda.
- BOL: Si pudieras resumir la esencia de tu marca en una sola prenda de todas las que has creado en tu carrera, ¿cuál elegirías y por qué?
- PS: No podría resumir mi esencia en una sola prenda. Cada una es única y fue hecha en un momento de mi vida que representa algo; es como un vivo recordatorio de mi evolución constante y mis etapas como diseñador. Pero si tuviera que escoger algo que se repite constantemente y que va evolucionando, sería la corsetería, que es algo que me caracteriza y lo hago muy bien.
- BOL: La moda suele asociarse con la superficialidad, pero tu trabajo es muy reflexivo. ¿Cuál crees que es el verdadero rol del diseñador en la sociedad actual?
- PS: Hoy el diseñador tiene el rol de artista. No se trata solo de presentar un vestido, sino de presentar una obra con un ‘storytelling' que enmarque su concepto y su visión. Sin esto, el diseñador se pierde solo haciendo ropa.
- BOL: Mirando hacia el futuro y con tantas colecciones exitosas a tus espaldas, ¿cuál quieres que sea tu legado definitivo en la historia del diseño boliviano?
- PS: Aún no siento que haya llegado a lo más alto de mi carrera para tener un legado definitivo. Si lo pienso en un futuro, quisiera que mi legado sea referente a ser parte del ‘avant garde’ boliviano. Pero por ahora soy feliz siendo un referente para mis estudiantes de moda en la universidad, como docente de la carrera de Diseño y Gestión de la Moda de la UPSA, retándolos a ser diferentes, a experimentar y a pensar más allá. Espero para ellos ya ser un legado dentro de sus vidas.
Belleza y Moda
Mezclilla
Carla Acosta deconstruye el denim boliviano y lleva a su marca, ACMÉ, hacia una era de madurez sostenible y sin géneros
El denim es, quizás, la tela más democrática y a la vez más compleja del planeta. Todos tenemos un jean en el armario, pero pocos entienden las matemáticas de su textura, la alquimia de sus lavados o el peso de su caída.
En Bolivia, ese entendimiento minucioso tiene nombre propio: Carla Acosta (CA). Desde hace seis años, la diseñadora y fundadora de ACMÉ se ha propuesto transformar una prenda de uso diario en una declaración de diseño de autor, demostrando que el algodón nacional y la mano de obra local no tienen nada que envidiar a las grandes etiquetas internacionales.
El reciente paso de la firma por las pasarelas del Santa Cruz Week 2026 no fue un desfile más y en esta entrevista con Boliviana (BOL), la diseñadora nos cuenta sobre su presentación en ese evento y las sorpresas que prepara para expandir ACMÉ.
- BOL: ¿Cómo vivió ACMÉ la experiencia de presentarse en el Santa Cruz Week este año y qué significó para ti como diseñadora?
- CA: Fue una experiencia muy especial porque representó un momento de consolidación para ACMÉ. Después de años de trabajo, investigación y aprendizaje dentro de la industria del denim, poder presentar nuestra propuesta en una plataforma tan importante nos permitió mostrar la evolución de la marca y compartir nuestra visión con un público más amplio.
- BOL: Si tuvieras que elegir una sola prenda o look de ese desfile que resuma la colección, ¿cuál sería?
- CA: Probablemente sería uno de los looks construidos completamente en denim natural (blanco). Resume perfectamente nuestra esencia: una marca especializada en este material, que busca reinterpretar constantemente a través de nuevas siluetas, lavados y propuestas contemporáneas.
- BOL: ¿Qué fue lo que más te comentó la gente o tus clientes después de ver las prendas en la pasarela?
- CA: Lo que más nos comentaron fue la forma en que logramos darle al denim una propuesta diferente y actual. Muchas personas se sorprendieron al descubrir la variedad de texturas, cortes y posibilidades que puede ofrecer el mismo tipo de tela cuando se trabaja con profundidad y conocimiento.
- BOL: Como fundadora, has guiado a ACMÉ en un proceso de maduración notable. ¿Qué buscas transmitir hoy con esta nueva imagen de la marca?
- CA: Hoy queremos transmitir una imagen más sólida, contemporánea y auténtica. Nuestra nueva imagen refleja una marca que entiende la moda como una herramienta de comunicación, al consolidarnos como los especialistas en denim que hemos ido desarrollando a lo largo de estos 6 años.
- BOL: ¿Por qué decidiste dar el salto en esta etapa y empezar a diseñar también para el público masculino?
- CA: Durante años recibimos solicitudes de hombres que admiraban nuestra calidad y querían encontrar el mismo nivel de diseño en prendas para ellos. Era un paso natural que debíamos dar.
- BOL: ¿Cómo ha recibido el público varonil esta nueva propuesta de jeans y estética urbana que has creado?
- CA: La recepción ha sido muy positiva. Muchos clientes de este segmento valoran especialmente el ajuste, la calidad de los materiales y el hecho de encontrar prendas clásicas producidas en Bolivia con estándares competitivos. También hemos notado que existe un interés creciente por consumir productos locales que ofrecen identidad propia.
- BOL: Te has convertido en una defensora del origen de los insumos. ¿Por qué es tan importante para ti priorizar el algodón boliviano y la mano de obra local?
- CA: Porque creo que la moda puede ser una herramienta de desarrollo económico y social. Bolivia cuenta con materias primas de gran calidad y con personas increíblemente talentosas en toda la cadena productiva.
Apostar por el algodón boliviano y la mano de obra local significa generar empleo, fortalecer la industria nacional y aportar al crecimiento de una economía más sostenible. Además, nos permite tener un mayor control sobre nuestros procesos y garantizar la calidad de nuestras prendas.
- BOL: En un mercado saturado de marcas internacionales, ¿qué hace que un jean diseñado por ti sea diferente a cualquier otro que compramos afuera?
- CA: No vendemos simplemente jeans; estudiamos el denim. Entendemos los tejidos, los lavados, las construcciones y los ajustes. Esa obsesión por el detalle es lo que nos permite crear prendas con mejor caída, mayor durabilidad y una identidad propia. Trabajamos con materiales seleccionados, procesos de confección cuidadosos y una producción más cercana y controlada.
- BOL: La industria de la mezclilla suele ser cuestionada por su impacto ambiental. ¿Cómo organizas los procesos de ACMÉ para que sean más verdes y conscientes?
- CA: Buscamos optimizar nuestros procesos para reducir desperdicios, así que gran parte de los residuos textiles se utilizan para crear piezas más pequeñas como accesorios, cinturones o detalles en nuevas prendas. También apostamos por prendas de calidad diseñadas para durar muchos años; el consumo responsable empieza por la durabilidad de la ropa.
- BOL: Para cerrar, ¿qué es lo siguiente en tu agenda creativa para este año y con qué sorpresas nos vas a salir pronto?
- CA: Este año estamos enfocadas en consolidar nuestra nueva etapa de marca, ampliar nuestras líneas de producto y seguir explorando nuevas propuestas dentro del universo del denim. También estamos trabajando en colecciones que incorporan nuevas siluetas, como ropa para niños y jeans de maternidad. Sin duda, vienen lanzamientos que reflejarán todo lo que hemos aprendido y construido durante estos años.
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